Hay novelas que cuentan una amistad y otras que descubren que una amistad puede ser una forma de identidad. La amiga estupenda, de Elena Ferrante, pertenece claramente a las segundas.
La novela es el primer volumen de la tetralogía napolitana Dos amigas. La serie de HBO/Rai adapta los cuatro libros en cuatro temporadas y sigue a Elena Greco y Raffaella «Lila» Cerullo desde su infancia en la Nápoles de los años cincuenta hasta la edad adulta y la vejez.
1. El verdadero argumento no es la amistad
A primera vista, la historia parece sencilla: dos niñas inteligentes crecen juntas en un barrio pobre de Nápoles y sus vidas toman caminos diferentes.
Pero el verdadero argumento es mucho más inquietante:
¿Hasta qué punto somos nosotros mismos y hasta qué punto somos la persona con la que nos hemos comparado toda la vida?
Lenù y Lila se necesitan y se destruyen parcialmente. Se admiran, se imitan, compiten, se desean, se envidian y se utilizan como medida de su propio valor.
Lila posee aquello que Lenù siente que le falta: una inteligencia casi salvaje, una capacidad inmediata para comprender las cosas y una energía que no parece sometida a las reglas del mundo.
Lenù, en cambio, consigue aquello que Lila no puede o no quiere conseguir: la continuidad, la educación, la escritura, la posibilidad de construir una identidad fuera del barrio.
Y ahí aparece una paradoja extraordinaria:
cada una parece vivir la vida que la otra debería haber vivido.
2. Lila y Lenù no son simplemente dos personajes
Ésta es, para mí, la gran invención de Ferrante.
Lila y Lenù funcionan casi como dos trayectorias de un mismo sistema dinámico.
Lila es la posibilidad no realizada de Elena.
Elena es la posibilidad domesticada de Lila.
Por eso la desaparición de Lila, que desencadena el relato, tiene tanta importancia. Elena no solamente quiere saber dónde está su amiga: necesita reconstruirla para poder reconstruirse a sí misma.
La literatura se convierte así en una operación de memoria.
Pero una memoria sospechosa.
Porque todo lo que sabemos de Lila procede de Elena.
Y Elena sabe perfectamente que quizá está inventando a Lila mientras intenta recordarla.
Ahí la novela adquiere una dimensión casi metafísica: ¿recordamos a las personas o construimos versiones de ellas que nos permitan seguir siendo quienes somos?
3. La gran cuestión: escapar del barrio
El barrio napolitano no es simplemente un escenario.
Es un atractor.
Todo parece permitir que las personas cambien, pero existe una fuerza invisible que las devuelve constantemente al mismo lugar.
La pobreza. La violencia. La familia. El sexo. El dinero. La reputación. La educación. La Camorra.
Y, sobre todo, la mirada de los demás.
Las dos niñas descubren muy pronto que salir físicamente del barrio no significa necesariamente abandonarlo psicológicamente.
Lila puede marcharse, enriquecerse, enamorarse, trabajar, convertirse en una mujer aparentemente independiente.
Pero el barrio permanece dentro de ella.
Lenù consigue estudiar y convertirse en escritora, pero también lleva consigo el barrio, Lila y todas las voces que aprendió allí.
En este sentido, La amiga estupenda puede leerse como una novela sobre la imposibilidad de escapar completamente del lugar que nos ha producido.
4. La serie: una adaptación excepcionalmente respetuosa
La adaptación televisiva es una de las grandes virtudes del proyecto.
HBO y Rai decidieron no convertir Ferrante en una serie convencional. Mantuvieron el italiano, rodaron buena parte del mundo narrativo en los escenarios napolitanos recreados para la producción y conservaron el ritmo relativamente contemplativo de las novelas.
La crítica ha destacado precisamente la construcción visual, el vestuario, la fotografía y la capacidad de crear un mundo reconocible y físicamente tangible.
Y hay algo especialmente inteligente: las actrices cambian conforme cambian las protagonistas.
Esto permite que el paso del tiempo no sea solamente cronológico. Cada nueva actriz parece representar una nueva configuración de Elena y Lila.
La serie terminó convirtiéndose en cuatro temporadas y recibió una acogida crítica extraordinariamente alta.
5. Pero el libro es más perturbador
Aquí sí establecería una diferencia clara.
La serie es magnífica; la novela es más inquietante.
Ferrante tiene acceso a algo que la cámara no puede reproducir completamente: la contradicción interior.
En la novela podemos estar simultáneamente dentro de la admiración de Elena por Lila y dentro de su resentimiento hacia ella.
Podemos comprender que Elena ama a Lila y, al mismo tiempo, desea superar, apropiarse o incluso destruir simbólicamente aquello que Lila representa.
La televisión exterioriza mucho de esto mediante miradas, silencios, gestos y montaje. Pero pierde parte de la ambigüedad de la conciencia de Elena.
Algunas críticas señalaron precisamente el riesgo de trasladar demasiado literalmente la narración en primera persona mediante voz en off.
Y éste es quizá el principal problema de la serie: cuando explica lo que Ferrante conseguía hacer sentir, pierde fuerza.
6. La violencia es mucho más importante de lo que parece
Otro aspecto fundamental es que la novela no presenta la pobreza como un decorado pintoresco.
El barrio es una máquina de violencia.
Los hombres ejercen violencia sobre las mujeres.
Los adultos sobre los niños.
Los ricos sobre los pobres.
Los pobres entre ellos.
Y las mujeres interiorizan muchas veces la violencia que reciben y la reproducen sobre otras mujeres.
Por eso Lila resulta tan fascinante.
Su rebeldía no es una simple actitud feminista contemporánea.
Es algo más primitivo:
Lila no acepta las reglas ontológicas del mundo en el que ha nacido.
No acepta que porque algo sea así tenga que seguir siendo así.
Y esa resistencia tiene un precio enorme.
7. La amistad como competición evolutiva
Éste es quizá el aspecto que más me interesa de la obra.
Lila y Elena parecen formar una especie de sistema de coevolución.
Cada una modifica a la otra.
Lila empuja a Elena hacia la inteligencia.
Elena proporciona a Lila un espejo en el que comprobar su propia excepcionalidad.
Cuando una avanza, la otra tiene que reorganizarse.
Cuando una fracasa, la otra puede sentirse secretamente aliviada.
Por eso su relación no puede describirse simplemente como amistad.
Es más parecido a una simbiosis competitiva.
Una produce a la otra.
Y también la amenaza.
Esto explica el título: La amiga estupenda.
La pregunta que queda flotando durante toda la obra es:
¿quién es realmente la amiga estupenda?
¿Lila, porque posee el talento extraordinario?
¿Elena, porque consigue convertir su vida en literatura?
¿O ninguna de las dos?
Quizá la respuesta más interesante sea que la verdadera protagonista es la relación entre ambas.
8. Una novela sobre la construcción del yo
Por debajo de la historia social, Ferrante está haciendo algo mucho más ambicioso.
Está preguntando cómo se construye una identidad.
Elena intenta convertirse en Elena.
Pero para hacerlo necesita diferenciarse de Lila.
Y cuanto más intenta diferenciarse, más demuestra cuánto depende de ella.
Esto genera una paradoja:
para ser ella misma, Elena necesita conservar a Lila dentro de sí.
Y entonces aparece la escritura.
Escribir sobre Lila es una manera de mantenerla viva.
Pero también de apropiársela.
Y aquí Ferrante introduce una cuestión moral extraordinaria:
¿hasta qué punto escribir sobre otra persona es una forma de amor y hasta qué punto es una forma de apropiación?
Mi valoración
La novela: 9,5/10
La serie: 9/10
La novela es más profunda psicológicamente y más ambigua. La serie es una adaptación extraordinariamente lograda, especialmente por la atmósfera, las interpretaciones y la representación del paso del tiempo. La crítica también ha señalado cómo la serie consigue conservar la complejidad y ambivalencia de las protagonistas.
Pero creo que hay una razón más profunda para que La amiga estupenda funcione tan bien:
no es realmente una historia sobre dos mujeres. Es una historia sobre cómo una persona puede convertirse en el paisaje interior de otra.
Lila es para Elena una persona, un rival, una amiga, una herida, una posibilidad, un recuerdo y finalmente un personaje.
Y quizá por eso la desaparición de Lila al principio de la historia resulta tan poderosa.
Porque cuando Elena comienza a escribir, no está buscando a Lila. Está intentando averiguar quién era ella misma cuando Lila todavía estaba allí.
Y ahí La amiga estupenda conecta sorprendentemente bien con una cuestión que hemos explorado otras veces: los atractores. Lila podría entenderse como un atractor psíquico de Elena: una presencia que continúa organizando su trayectoria incluso cuando ya no está físicamente presente.
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