Si existen enfermedades mentales es porque estamos cableados para sobrevivir a cualquier precio.
Decia Sartre que nacer es ser arrojado a un mundo ya hecho, en el cual no hemos intervenido y que no tenemos más remedio sino aceptar tal y como es, como si un astronauta cayera en manos de los terricolas sin saber qué piensan hacer con él, suponiendo que ese extraterrestre pueda pensar o anticipar hechos. Caemos en un mundo ya configurado, hay una madre, una familia, un clima, una lengua, una parentela, una geografía, etc.
El concepto «mundo» no debe interpretarse de todos modos como «universo», es un mundo porque existen relaciones entre sujetos con distintas edades y comprensión de la realidad, lugares que ocupar entre los hermanos, vinculos que tejer, de modo que el concepto mundo está más relacionado con lo relacional que con lo fisico. Y además venimos de serie equipados con una serie de atractores muy robustos para sobrevivir y una serie de reflejos que nos permitiran alimentarnos, chupar, dormir, imitar, estimularse o relajarse en función de las artimañas de nuestro medio ambiente, el mundo primordial naturalmente es la madre.
Sobrevivir es pues lo que llevamos de serie, algo que hemos llamado automatismo, que es lo opuesto a la experiencia y que muchos han llamado instinto (Timbergen), conatum (Spinoza) o libido (Freud).
🧩 1. Sobrevivir NO es vivir, pero es el primer paso
Cuando la vida se pone dura, en ambientes tóxicos o deprivados pero tambien cuando la acogida no ha sido lo suficientemente buena, el cerebro cambia de modo: bien se sensibiliza o bien se habitua:
Por decirlo en clave de divulgación:
- Modo supervivencia → “No pienso, reacciono”.
- Modo vida plena → “Puedo elegir, puedo crear”.
El problema es que muchas personas se quedan atrapadas en modo supervivencia años, incluso cuando ya no hay peligro real. El cerebro crea atractores profundos: patrones mentales que te devuelven siempre al mismo lugar.
Ejemplos:
- Hipervigilancia
- Ansiedad anticipatoria
- Aislamiento
- Rabia defensiva
- Ruido mental constante
No es “fallo personal”.
Es biología.
🧠 2. La supervivencia construye mapas mentales rígidos
Cuando pasas por estrés prolongado, trauma, abandono o presión crónica, el cerebro aprende esto:
“Para no hacerme daño, tengo que pensar y sentir así.”
Ese “así” se convierte en un atractor mental: un camino tan transitado que se vuelve automático.
Ejemplos:
- “Mejor no espero nada de nadie.”
- “Tengo que controlarlo todo.”
- “Si descanso, algo malo pasa.”
- “Si me muestro vulnerable, me aplastan.”
Esas ideas no las elegiste tú. Las necesitaste.
⚖️ 3. La salud mental es reesculpir esos atractores
El arte no es “sentirse feliz”. Es aprender a escapar de los atractores mentales que un día te salvaron, pero hoy te hunden.
Eso implica:
- cambiar patrones de pensamiento,
- nuevas experiencias emocionales,
- relaciones diferentes,
- y aprender calma en un cerebro que no está acostumbrado.
Muchos atractores profundos (como los del trauma) sienten como pozos sin salida.
Pero se pueden rellenar, bordear o reemplazar.
🎨 4. ¿Por qué “arte”?
Porque requiere:
- paciencia
- sensibilidad
- repetición
- y una forma de ver la vida que no es puramente lógica
Cambiar un patrón mental no es apretar un botón. Es como trabajar arcilla:
primero rígida, luego moldeable, luego estable.
🧭 5. Las personas fuertes en salud mental no son las que no sufren
Son las que han desarrollado:
- autoconsciencia (saben cuándo están cayendo en el mismo pozo)
- regulación emocional (saben cómo volver a la superficie)
- flexibilidad cognitiva (pueden elegir otro camino)
- vínculos seguros (alguien con quien aflojar la guardia)
Esto no es innato. Se construye mediante aprendizajes y experiencias..
🔥 6. El arte de sobrevivir “bien”
No es aguantar. Es transformarte sin romperte.
Y se resume así:
Supervivencia es un mecanismo automático.
Salud mental es un acto creativo.
No siempre la enfermedad mental es el precio a pagar con tal de sobrevivir a un mundo hostil, o donde no hay un lugar simbólico que habitar, a veces la extravagancia, las drogas, las conductas disociales son el resultado, —aunque lo más frecuente en nuestro ámbito— son las patologias conocidas como psicosomáticas de las que hablaré en el proximo post.
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