La extinción de la vergüenza

Hace ya unos años vendí por Wallapop una mesa a un individuo marroquí que vino a mi casa con una furgoneta y se la llevó después de pagarme lo convenido. Por error mio y suyo, se llevó tambien una silla que no habiamos convenido, de modo que al dia siguiente contacté con él para que me la devolviera. El señor enseguida atendió mi queja y vino inmediatamente a devolvérmela. Y no solo eso sino que me la subió hasta mi casa. Le dije que me parecía que era una persona muy honrada a lo que me contestó que no entendía la palabra «honrado», no sabia el significado que le damos nosotros. A cambió me dijo que no estaba honrado sino avergonzado.

Ya había escrito algo con anterioridad sobre la vergüenza y la culpa, esas dos emociones pro-sociales que regulan nuestro comportamiento cooperativo y tambien sabía que en algunas culturas era más frecuente la una que la otra. Las sociedades del desierto se regulan a través de la vergüenza. Nosotros los occidentales lo hacemos más con la culpa quizá por influencia de la religión.

Estaba pensando en esto de la vergüenza mientras meditaba sobre el hecho de la casi imposibilidad de que los politicos dimitan de sus cargos cuando cometen alguna barrabasada con cosecuencias colectivas. Me preguntaba por qué Mazón no dimitió al dia siguiente de la Dana. Enseguida me di cuenta que no era cosa de Mazón sino un fenómeno general en la clase politica, no recuerdo ahora ningún caso de un politico relevante que en los ultimos 10 años haya dimitido al ser arrastrado su nombre por los medios, el publico o los juzgados.

Sin embargo enseguida me vino a la memoria otro caso. El de Camps quedimitió por unos trajes. O quizá obligado por sus jefes. El caso es excepcional y es el reverso del caso que nos ocupa.

De manera que comencé a pensar a qué podia deberse que los politicos tengan tan poca vergüenza, ¿cómo es esto posible? Basta con ver los insultos que le cayeron el dia de funeral laico para meterse en su lugar y pensar. ¿Estaria yo alli aguantando todos aquellos escarnios?

Bueno, a poca verguenza que se tenga ninguno de nosotros estariamos allí aguantando ese chaparrón.

Lo cierto es que Mazón no es un psicópata de manera que es seguro que se siente culpable, aun sin serlo, pues esa es la condición de la normalidad. Porque lo cierto es que estuviera donde estuviera ese fatídico dia del año pasado poco hubiera podido hacer para resolver el problema de la riada, como poco o nada pudieron hacer sus consejeros y los técnicos del Cecopi. Sólo hubieran podido apretar el botón de alerta mucho antes, pero poco más. Pero no es necesario ser culpable de algo para dimitir, para eso está la vergüenza, una emoción social visible en el rostro y no necesariamente interna. La vergüenza está para verse a veces sustituida por el sonrojo o el rubor facial. La vergüenza hubiera sido una buena consejera para dimitir al dia siguiente, aunque no se tuviera ninguna culpa.

Fiarlo todo a la culpa es una mala estrategia, porque en la culpa hay dos variables: la culpa penal, es aquella que sucede cuando se ha cometido un delito, es la culpa juridica, que es la parte menos importante de todas las culpas. hay otra culpa, la de la conciencia interior esa que no nos deja dormir durante mucho tiempo y a veces durante toda la vida. Por eso la vergüenza es una aliada de la culpa, nos permite redimir esa parte de culpa interna que necesariamente nos acompañará cuando nuestra responsabilidad sobre los hechos acaecidos no dejen lugar a dudas de que nuestra responsabilidad era estar alli presente y ofrecer una versión coherente de qué había fallado.

Sin echar balones fuera, porque si bien las riadas son —de hecho— catástrofes que no suceden todos los dias, lo cierto es que habia varios antecedentes que cuelgan del asunto. El primero es que desde que el plan hidrologico nacional no fue legislado por el gobierno de Zapatero (para cntentar a los catalanes) lo cierto es que no acometieron las obras necesarias para prevenir estas riadas, tal y como los técnicos ya habian aconsejado. Las obras de estos planes duermen aun en algún cajón y estas obras son una cuestión de Estado no de autonomias concretas. El segundo error en el que caen todos los politicos es poner de responsables de algo a personas que no tienen ni idea del asunto. ¿Aceptaria usted ser consejero de sanidad sin saber nada de sanidad o de medicina? Bueno, los politicos aceptan cualquier cargo que les propongan, por eso nos parecen ineptos, simplemente no saben ni donde está el botón para comunicar una alerta.

La burocratización moral.-

Llamo burocratización moral a ese sentimiento que tienen los politicos de que la realidad no va con ellos. Solo se sienten concernidos por los votos (a veces ni por ellos), o por la llamada de un juez (a veces ni por ellos) o por un desastre cuya culpabilidad no pueda soslayar. Quedan asi pues a merced de su conciencia.

Si el politico es un psicópata —carece de culpa o de sentimientos morales— podrá zafarse del insomnio o del malestar de por vida, pero si no lo es (no es psicopata quien quiere), la burocratización de su sentimiento moral es muy mala opción.

Si alguien me preguntara a qué se debe este proceso de burocratización, diria que es debido a los depredadores. La oposición politica podria obtener rédito y ventajas de una dimisión que seria catalogada como una prueba de culpabilidad. Los politicos no dimiten porque su dimisión daria ventajas a la oposición como sucedió con el caso de Camps. Sin embargo volvamos al tema de la culpabilidad, una cosa es que seamos culpables dolosos cosa que dirán los tribunales cuando ya nadie recuerde el episodio o bien que seamos culpables morales. Y Mazón lo es, lastima que la vergüenza no haya salido en su defensa.

Hay que aprender a dimitir antes de que los tribunales se pronuncien y hay que hacerlo para preservar nuestra salud mental. Ser un inepto no es delito pero perseverar en el error es una condena mucho mayor.

Errare humanum est, sed in errore perseveravit insapientis

En conclusión: las riadas de la comunidad valenciana volverán a repetirse si no se abordan los problemas hidrográficos que ya en la epoca de Aznar se detectaron. Pero entonces Mazón ya habrá dimitido y la politica seguirá existiendo con otros ineptos.

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10 comentarios

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  1. Buenas Paco.


    pareceria que no pueden dimitir pues pondrian en evidencia un escándalo en cadena, aún mayor que el que lleva a la dimision actual.


    da la sensacion que los que entran en este mundo de la politica, automáticamente, deben cargar con uno o varios «muertos» de ellos mismos, de correligionarios y, finalmente de su propio partido…y ¡vaya Vd a saber!

  2. Me ha encantado, Paco. Sobre todo eso que dices de «Ser un inepto no es delito pero perseverar en el error es una condena mucho mayor». Muchas gracias.

    Elena


  3. hombre, la riada fue una catástrofe tan importante que debió actuar inmediatamente el gobierno de Sánchez, que tampoco estaba, recuerdo su foto sonriente en una fiesta en la India donde se quedó celebrando. Sus ministros tampoco, la frase aquella “si quieren ayuda, que la pidan”, fue vergonzosa. El ejército queriendo actuar y la ministra no los enviaba, llegaron primero los franceses que los nuestros… tarde, pocos y mal. Gobiernos regionales y nacional terribles, y no dimitirá nadie


  4. Las corruptelas, la incapacidad, la ineficacia, la falta de preparación y la ausencia de vergüenza, entre otras características tan extendidas en todos los partidos del arco parlamentario, resultan peccata minuta en comparación con la labor exhaustiva y, en esta ocasión, altamente eficaz con la que esos mismos políticos están implementando las agendas que les han sido encomendadas por las élites. Desde mi perspectiva, un político que se presta a ello debe ser o bien un activista-ideologizado-extremista-convencido, o una escoria humana (o ambas cosas).

  5. La riadas son intrínsecas al clima mediterráneo y seguramente ese sentimiento que tienen los políticos de que la realidad no va con ellos sea algo intrínseco de lo que denominamos democracia.

    El filósofo libertario Hans-Hermann Hoppe, muestra que la democracia tiende a aumentar la preferencia temporal de la sociedad porque confía el aparato estatal a gestores que no son propietarios, con un horizonte a corto plazo (debido a las elecciones), incentivados para distribuir beneficios inmediatos (gasto, transferencias, crédito fácil) y aplazar los costes (impuestos futuros, deuda, inflación, regulación).

    El concepto de «preferencia temporal» es una noción importante en la ciencia económica austriaca. En términos generales, la preferencia temporal designa nuestra tendencia instintiva a otorgar más valor a un bien disponible de inmediato que al mismo bien obtenido más tarde, en igualdad de condiciones.

    Al instalar estructuralmente una alta preferencia temporal, la democracia arrastra gradualmente a la sociedad a una especie de presente permanente, en el que la institución familiar se vuelve frágil, la autonomía individual retrocede, el ahorro se estanca a pesar del enriquecimiento material y la criminalidad, la dependencia de las ayudas sociales y el hedonismo ganan terreno, signos, según él, de una infantilización y brutalización de la vida social. Para Hoppe, la democracia es una fuerza descivilizadora.

    Hoppe deja abierta la cuestión de cual pueda ser la mejor forma de gobierno o si el Estado es realmente necesario: esas son otras cuestiones.

      1. Podríamos decir que somos la sociedad de la golosina. Hemos perdido el sentido de sacralidad y responsabilidad que tenían nuestros antepasados sobre su descendencia.

        Como postula Alexander Duguin, tenemos que construir una cuarta teoría política. Quizás deberíamos tomar como base el mandato del cielo de China para una ‘democracia del cielo’ con un permanente escrutinio sobre los políticos, aún mayor que el de Suiza, para permitir su sustitución en caso de perdida de la confianza de los ciudadanos, sin tener que esperar a elecciones.

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