El plan de Alexander Dugin

El plan de Alexander Dugin

Alexander Dugin es un intelectual ruso poco conocido por el común de la gente aquí en Occidente y que sufrió un atentado con un coche bomba en el que murió su hija. Al parecer los terroristas se confundieron de coche o ellos (padre e hija) decidieron a ultima hora cambiar de automovil. Es autor de la conocida como cuarta teoria politica.

En síntesis se trata de lo siguiente:

Alexander Dugin, el intelectual de cabecera de Vladimir Putin, describió en una serie de obras la hoja de ruta para el resurgir de Rusia tras la caída de la URSS a partir de 1997. (Hasta ahora Putin ha seguido estas predicciones punto por punto).

Vamos a dividir esta hoja de ruta en dos partes: La ideológica, definida en La Cuarta Teoría Política (2009) y la geopolítica, definida en obras como los Fundamentos de la Geopolítica: El futuro geopolítico de Rusia (1997) o la Teoría del Mundo Multipolar (2012).

Proyecto ideológico de Rusia; Cuarta teoría política: Dugin considera que las tres grandes teorías políticas (liberalismo, comunismo y fascismo) han fracasado por uno u otro motivo. Es por eso que presentó una cuarta teoría, que algunos definen como «neo-conservadurismo ruso», sustentada sobre la identidad nacional, el rescate de la tradición y el comunitarismo y el rechazo al liberalismo occidental.

Dugin cree que el orden liberal occidental, que define como globalismo, destruye las identidades culturales nacionales, promueve el individualismo extremo y la degeneración. Es por eso que promueve un modelo antagónico que busca revivir los valores tradicionales y espirituales, oponiéndose al materialismo, el progresismo y la globalización occidental.

El ideólogo de Putin defiende un modelo social y nacional, alejado del comunismo y el neo-liberalismo, con un estado fuerte basado en valores tradicionales, donde el poder político no se rige por el liberalismo ni la democracia liberal occidental, sino por una estructura que represente la identidad del pueblo (que no define con precisión).

En cuanto a la ruta geopolítica, Dugin considera que el mundo está dividido en 8 civilizaciones entre ellas la Hispana (España e Hispanoamérica), a la que separa de Europa y de la civilización anglosajona.

A diferencia de la geopolítica realista (Kissinger, Brzezinski) y sus estados-nación, Dugin entiende el mundo en civilizaciones.

Las 8 son: Europea, islámica, china, india, hispanoamericana, euroasiática, anglosajona y africana.

Estas civilizaciones las enmarca dentro de dos grandes grupos: Las marítimas (lideradas por el mundo anglo) y las terrestres (con Rusia y China como principales potencias) y a su vez considera que el eje anglosajón domina actualmente el mundo (mundo unipolar).

Es por eso que aboga por un mundo multipolar (una idea repetida constantemente por Putin y los BRICS en la actualidad) y donde enmarca el proyecto Euroasiático de Rusia, basado en la reconfiguración del eje post-soviético. Es decir: Evitar que Ucrania caiga del lado occidental, control sobre Bielorrusia y Kazajistán y evitar la occidentalización de Estonia, Letonia y Lituania.

No hace referencia en este sentido ni a Polonia a la que considera parte de Europa.

Su estrategia se basa en varios ejes:

El eje Muscú-Berlín, que consiste en afianzar a Alemania como un aliado de Rusia (plan defendido por AfD).

El eje Moscú-Teherán, para contrarrestar a los anglosajones en Oriente Medio.

El eje Moscú-Tokio para reducir la influencia de Estados Unidos en Asia-Pacífico.

Este plan también contempla apoyar a los movimientos identitarios europeos, para alejar a Europa del mundo anglosajón.

La base de su proyecto multipolar se resume en cuatro grandes puntos: Pluralism civilizacional (cada cual con su identidad), soberanía absoluta de los estados y civilizaciones, rechazo a la universalidad de los valores occidentales y equilibrio de poder (evitar que una civilización domine a las demás).

Para terminar, Dugin afirma que Hispanoamérica se basa en el catolicismo, el legado del Imperio Español y un orden comunitario tradicionalista. En el mundo multipolar que él propone, Iberoamérica debería rechazar el liberalismo y el dominio de EEUU, unificarse como un bloque geopolítico soberano y acercarse a Rusia, China y otras potencias anti-hegemónicas. (extraído de este post de HerQles en X)

Comentario.-

Como puede observarse la cuarta teoría política parte de la base —absolutamente innegable— de que el mundo ya no es unipolar, ni bipolar sino multipolar y que el statu quo de los últimos años después de la caída de la URSS propició un estado de cosas favorables para la irrupción del neo-liberalismo como degeneración de las ideas liberales clásicas. La irrupción de China, India y los BRICS proponen una modificación de este estado de cosas. La guerra de Ucrania con Rusia debe contemplarse de este modo como la resistencia de las elites neo-liberales al cambio del estatu quo que representaría la victoria de Rusia.

A mí me parece muy interesante la división que hace del mundo en civilizaciones y no en países y lo que he aprendido a lo largo de los años es que la influencia de una civilización en la otra es nefasta para las más débiles. Nunca debimos entrar con socios que no comparten nuestra forma de pensar y vivir, ni comprenden nuestra tradición y nuestra esencia cristiana. Según Dugin hay una civilización hispano-americana y estos deberían ser nuestros aliados, lo que lleva a una tarea paralela: deberiamos ser impermeables a la civilización islámica tanto como a la anglosajona

Elegir bien a nuestros aliados en función de ese fondo civilizatorio que compartimos..

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Después de leer

Conversación y debate

6 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. The Show Must Go On

    Interesante entrada para entender los modelos ideológicos que organizan las ideas y creencias, la cultura en cada época a lo largo y ancho de este mundo. En la anterior entrada ya ponía blanco sobre negro con respecto a la construcción de la identidad en base a estos Micro Marcos psicológicos personales moldeados por estos modelos ideológicos y, lo que es abajo no es diferente a nivel colectivo «Arriba», donde la identidad nacional se basa de nuevo en un proyecto ideológico/cultural. La diferencia es que este llamado liberalismo occidental siembra una identidad desconstruida al cortar los lazos con la tradición social y espiritual, basada en la soledad de la individualidad sin mas referencias que los propios objetivos y deseos. Esto es importante, por que defiende los derechos del individuo por encima de la comunidad y el estado.

    No voy a entrar a prejuzgar los pros y contras de los diferentes proyectos civilizatorios, pienso que todo esto visto desde una mirada Metafísica, no es mas que un juego dentro de los parámetros de Maya «The show must go on«, mientras que por dentro nuestros corazones se va rompiendo desesperados por ser libres. Y este Juego cósmico y divino toca a toda identidad personal y colectiva, bajo unas reglas que son las que le dan sentido.

    La visión personal que no mía que me gustaria compartir a imagen de esta entrada, es entender parte de estas posibles reglas que configuran este posible Juego en el que estamos inmersos.

    El aspecto positivo de configurar una identidad psicológica que al ser construida en base a subjetividades y artificialidades ideológicas nos permite avanzar, pero da como resultado una separación ontológica de la vida, de el mundo y del prójimo «Egocentrismo», y una búsqueda interminable de objetivos y deseos para encontrar una felicidad permanente y perdida, donde nunca nada es suficiente y a la que consigo lo que quiero, quiero mas. Es igual si los proyectos son individualistas o comunitarios, la única diferencia es que el individualista lo hace mas evidente y, el comunitario lo hace mas difícil de detectar en su crudeza, para al final de los días al caer en la cuenta que todo no era mas que vehículos de escape.

    La vía de hacer, buscar y conseguir es la única posible y, la que posibilita este Juego Divino o rueda del Samsara, interminable y a contrarreloj.

    Existe la posibilidad de que los dados de la vida nos lleven a un nivel de madurez e inteligencia despierta donde la verdad impere, una verdad que nos habla de que no importa lo que hayas hecho o conseguido, disfrutado, el fracaso de la plenitud de la completud estará servida. Esto a nivel colectivo es una utopía, pero no lo es a nivel individual; aunque a personajes como Alexander Dugin ni siquiera la muerte de su hija en este desesperante juego lo hiciera despertar y salirse de la rueda.

    Este juego de la oca o termina en la casilla de la muerte y vuelta a empezar bajo el mito de Sísifo, o se alcanza la salida a la rueda que es el gran olvido absurdo de Camus…..

    Mientras tanto….


  2. Pues parece que las élites neo-liberales están poniendo toda la carne en el asador. Ayer por la noche, después de varios años sin verlo por razones de salud emocional, me picó la curiosidad y puse durante unos minutos (los que pude aguantar) el programa de «debate» de la Sexta para ver como iba la situación general en materia de ingeniería social y me quedé anonadado, la manipulación mental la están ejerciendo con bastante más intensidad, planificación y descaro de lo que recordaba.

  3. Interesante resumen de la ideología duginiana.

    Independientemente de las distintas identidades culturales de cada civilización, cabe decir que, puesto que los humanos somos seres mas bien sociales que individuales, parecería que una ideología que promueve el individualismo es algo que va en contra de la naturaleza humana. De este modo, podría decirse que el individualismo, que dio lugar a las ideas liberales clásicas, es la autentica semilla de la deshumanización que nos condujo al neoliberalismo y al globalismo, y con ellos, hacia una evolución que nos dirige hacia una división entre humanos sociales y ‘humanos individuales’ o mas bien poshumanos.

    En los años 80 del siglo XX surge el neoliberalismo y empieza un proceso de divorcio del concepto empático de responsabilidad social. Lo que importa son las ganancias, todo lo demás es visto como una forma de debilidad. El concepto de la política como la posibilidad de comunidad empieza a morir, como también empieza a morir cualquier noción viable de lo social.

    El globalismo neoliberal nos ha conducido a una era dominada por formas extremas de crueldad como principio organizador central, formas que además no están ocultas y que parecen ser recibidas con cierto nivel de alegría, por no decir un rechazo abyecto a reconocer cuán malvadas son estas políticas. Todo ello forma parte de lo que Henry A. Giroux ha denominado la «cultura de la crueldad».

    La cultura de la crueldad prospera cuando los miedos compartidos sustituyen a las responsabilidades compartidas. Las responsabilidades que sustituyen son aquellas que se toman en serio los derechos sociales, políticos y económicos, y los valores compartidos como la compasión, el cuidado del otro, el sentido de comunidad, el reconocimiento del sufrimiento ajeno y la necesidad de abordarlo y acabar con él; la necesidad de eliminar los cimientos del sufrimiento y la violencia.

    Algunos de los valores occidentales son ciertamente universales pues forman parte de las responsabilidades vernáculas compartidas, el problema es el doble rasero occidental con que se aplican siguiendo intereses individuales particulares (el arxiconocido orden basado en reglas (que son variables)).

    Desde el surgimiento del neoliberalismo, la bondad es vista como la virtud de los tontos. Debemos preguntarnos qué pasó con esos principios, con esas virtudes y valores como la compasión, la confianza, la amabilidad, el cuidado del otro, la justicia, la igualdad y la inclusión, si están o no siendo destruidos, por quién y en interés de quién.

    Si se controlan los medios de comunicación y de educación, no hacen falta ejércitos. Lo que se necesita son modos potentes de persuasión y el control de los sistemas de información. El tsunami de intolerancia dirigido por las TIC’s que hemos sufrido desde la década de 1980, ha supuesto el control corporativo de los medios de comunicación como maquinaria cultural y de enseñanza que ha tenido un éxito enorme a la hora de condicionar la sociedad occidental.

    Las civilizaciónes Europea, anglosajona y hispanoamericana, son todas civilizaciones con un fondo civilizatorio judeocristiano cuyos orígenes se encuentran en el monoteísmo del zoroastrismo, la religión de los antiguos persas indo-arios.

    Yo no creo que debamos ser completamente impermeables a otras civilizaciones, aunque si andar con pies de plomo. Es seguro que todas las civilizaciones tienen aspectos a imitar que pueden ser pragmáticamente interesantes. La civilización islámica, por ejemplo, conserva la antigua tradición cristiana de la prohibición del préstamo con interés.

    Las civilizaciones china y africana son claramente colectivistas y la hispanoamericana se basa en un orden comunitario tradicionalista. Casi todas las civilizaciones ancestrales (tradicionales) eran colectivistas.

    Una civilización individualista es una especie de oxímoron pues una civilización es necesariamente algo social, si no funciona lo colectivo, rápidamente la civilización se desmorona aunque haya pan y circo.

  4. No se si lo de Alexander Dugin es un plan, pero ciertamente es una reacción de la civilización euroasiática rusa.

    Al respecto, es muy instructiva la visión del siguiente video: La géopolitique de la paix – Jeffrey Sachs au Parlement européen

    Europa debería adoptar una política exterior independiente: que sea realista, que comprenda la situación en Rusia, que comprenda la situación en Europa y que comprenda qué es Estados Unidos y qué representa.

    Recordemos siempre la frase Henry Kissinger: «Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo es fatal»


  5. Después de bastante tiempo sin pasarme por el canal de YouTube de Jesús G. Maestro, estuve viendo su último vídeo a fecha de hoy titulado “Intelectuales cercados”, haciendo un juego de palabras con el apellido del escritor, periodista, profesor, opinador y reciente miembro de la RAE, del que hace un comentario acerca de un artículo suyo en el País.

    Todo esto viene a colación de lo que estamos tratando en el sentido de como se está aplicando a fondo una ingeniería social, hasta ahora con una potencia sin precedentes en cuanto yo haya podido haber vivido.

    Es una manipulación mental social ejercida con altísima intensidad y con unas prisas exageradas, señal inequívoca de que a toda costa se nos quiere hacer comulgar con unas ruedas de molino hasta la fecha intragables por la inmensa mayoría de la población, situación que está rápidamente cambiando gracias al tremendo bombardeo cognitivo y emocional al que estamos siendo sometidos.

    Desgraciadamente esto no tiene otra explicación que no vaya en la dirección de que, lo que sea que nos van a obligar a tener que vivir, va a ser bastante gordo.

    Como pequeño ejemplo de esto, el intelectual del que habla Maestro en una entrevista en el Mundo dice en la cabecera: “El colapso de la Rusia de Putin sería la salvación de Europa” y debajo dice el diario haciéndole la pelota y de paso seguir con la manipulación consignada: “El escritor reflexiona con lucidez sobre los retos derivados de la guerra de Ucrania, sobre el hundimiento ruso y la hipocresía alemana como cliente del gas ruso”.

    El País y el Mundo unidos, igual que el PSOE, el PP y resto de casi todas las fuerzas políticas y medios de comunicación importantes, todos juntos formando parte de una ingeniería social que alguien que está por encima de ellos diseñó y les ordenó que aplicaran.

    Todavía no entiendo el porqué ni el como, pero, lo que parece evidente es que hay unas fuerzas económico-político-mediático-financieras que no han sido elegidas mediante elecciones, caracterizadas por integrar en si mismas lo neocon en cuanto a su belicismo, lo liberal y aspectos socialdemócratas en cuanto a la economía y lo woke en cuanto a lo social, que son las que están ejerciendo el poder real en la Union Europea.

    Según tengo entendido parte importante de esas fuerzas financieras, empezaron su trayectoria hace 200 años en la batalla de Waterloo, haciéndose inmensamente ricos financiando a ambos bandos y a partir de ahí han seguido con el negocio de la guerra hasta hoy en día.

    De todas maneras, sigo sin entender de que manera el belicismo neocon y el izquierdismo woke se fusionaron, el porqué está claro, ya que comparten objetivos y estrategias, pero, ¿Cuales son esos objetivos? Me refiero, sobre todo, a los objetivos últimos, ya que el haber abortado, quizás para siempre, cualquier posibilidad de gran acuerdo económico y en materia de seguridad mutua entre la Union Europea y Rusia, ya está conseguido, y el colapso de Rusia para su posterior balcanización es el siguiente que tienen entre manos ahora mismo, pero, esos objetivos no son los objetivos últimos, son objetivos intermedios necesarios para ello. ¿Qué es lo que pretenden en el fondo y al final? Se me escapa.

    En cuanto a la entrevista en el Mundo de este intelectual triunfador y prestigioso, sigue con lo de la “Rusia de Putin” como parte importante de las consignas establecidas, como si la “Rusia de Putin” no fuese Rusia y fuese otro país al que podemos desear el mayor de los males sin problema, ya que no nos estamos refiriendo a Rusia, por supuesto, sino, a la «Rusia de Putin». 

    Y lo de que su colapso salvaría a Europa, es un intento de burda manipulación y de dirigir lo malo que quieran dirigir contra Rusia convenciendo abusando de la buena fe de los lectores, admiradores y seguidores de dicho aclamado intelectual, como si lo malo que está aconteciendo y está por acontecer en Europa, no fuera por culpa de sus altos cargos políticos y su actuar en contra de los intereses de los europeos.

    Habla de Europa excluyendo a Rusia, como si Rusia no fuese Europa, como si Rusia no hubiese aportado una larguísima lista de gigantes literatos y músicos, todos ellos imprescindibles dentro de la cultura europea, él como intelectual de reconocidísimo prestigio lo sabe perfectamente, pero, las consignas son las consignas.

    Lo que si tengo claro es que no considero que el conflicto de la guerra en Ucrania, siendo importantísimo, sea de la suficiente entidad como para tener que llegar hasta el hundimiento económico y social de la Union Europea y menos aún que sea merecedor de que desemboque en una guerra mundial atómica, espero que esto último haya sido lo que moviera a Trump y a la facción de la élite americana a la que representa a buscar solucionar el conflicto y no sea parte de una estrategia que no tenga nada que ver con eso.

    Por cierto, penosa la entrevista que le hizo a Macron el intelectual protagonista de este mi comentario, penosa desde todo punto de vista.

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