La neurona abuela

¿Puede usted recordar el rostro de su abuela?

Es seguro que si, aunque no esté presente e incluso si ha muerto.

¿Puede una cebra recordar las rayas de su abuela?

Es seguro que no puede, porque su cableado cerebral está hecho para seguir y reconocer a su madre, siempre que su madre esté presente y no demasiado alejada de ella.

Los perros también reconocen a su amo incluso después de un tiempo de separación, ¿pero pueden recordarle en su ausencia? ¿Pueden formarse una imagen mental de su rostro tal y como hacemos nosotros? ¿Pueden visualizarlo?. No lo sabemos pero es poco probable de que ningún animal tenga esa prestación en su memoria.

Porque nosotros tenemos neuronas abuela.

Rodrigo Quian Quiroga es un neurocientífico argentino afincado en Lancashire (UK) que se dedica al tratamiento e investigación en epilepsia y que llevó a cabo un experimento asombroso mientras tenia controlados a sus sujetos de experimentación con electrodos en el cerebro. A él se le atribuye el descubrimiento de lo que llamó la neurona de Jennifer Aniston que viene a decir que existen neuronas especializadas en reconocer caras, como esos monos que reconocen a sus parientes o conocidos. La novedad que aporta Quian Quiroga es que el sujeto respondedor a una cara concreta, no solamente lo hace ante la visualización de ella, sino también ante un nombre escrito en papel (en este caso Jennifer Aniston) o bien cuando alguien nombra esas palabras con su propia voz.

Es interesante esta distinción porque parece que reconocer caras por vía visual no es el mismo trayecto neuronal que reconocer un sonido por vía auditiva o reconocer las palabras que la representan en el lenguaje abstracto.

Cayó en la cuenta de que existía un lugar en el cerebro: el hipocampo, el lugar donde se forman las memorias que se iluminaba concretamente cuando aparecía este estimulo de la actriz nombrada. Concluyó que nuestros recuerdos se forman a través de conceptos. Significa que no guardamos imágenes o textos o sonidos como hace un ordenador, sino que guardamos el concepto. Una neurona marcada por una proteína que dice: «no sigas que aquí hay un concepto», que se estimula en presencia del sujeto concreto pero también puede ser evocado voluntariamente en su ausencia. Y esto nos diferencia de los animales.

Y abuela es un concepto que resuena con la nuestra pero también con todas las abuelas.

No cabe duda de que el nacimiento del concepto es un hito evolutivo, yo me imagino este hito de una forma literaria e intenté explicarme aqui en este post que titulé Lucy y los repudiadores.

Cuando termines el artículo:

Después de leer

Conversación y debate

4 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. Lo que nos lleva irremisiblemente a que el concepto «Yo» necesita si o si una representación ontológica para sostenerse. Una representación que ha culminado en el Ser sin Ser, un proceso psíquico que es significativamente idéntico y semejante a la evolución de la inteligencia artificial como metáfora exterior del mundo interior del ser humano.

    Los nominadores ganaron la guerra pero perdieron el Alma. Los repudiadores siguen entre nosotros, se han adaptado al aspecto funcional y secundario de las representaciones, a poder ser analógicamente, pero bajo la supervisión primaria del Ser, donde a la imagen de la abuela siempre le acompaña su Alma.

    1. No, los nominadores no ganaron la guerra del todo. Aún existen muchos repudiadores incapaces de abstraer y prisioneros de la autoreferencia. No perdieron el alma sino que la inventaron.

      1. Un repudiador incapaz es una anomalia que emerge debido posiblemente a un problema neuronal. Un repudiador que se precie es un individuo que ha trascendido el efecto nominador al que todos nos vemos abocados. Ha comprendido la diferencia entre el Ser y la representación ontológica del «Yo», o falsa identidad que por identificación creemos Ser; el Ser sin Ser.

        El Alma no es un invento, siempre y cuando entendamos que es exactamente el Alma y sus efectos, que son lo que la hacen reconocible.

        El Alma es el reconocimiento del Ser que se encuentra a si mismo en todas las cosas como su propio Ser, sean orgánicas o inorgánicas. Es conocimiento por identidad, no de datos, si no de esencia y, es totalmente reconocible y, lo único que salva al ser humano de su desconexión con la existencia o vida. Es Alma por qué lo hace a través de un individuo, y parece tomar un carácter personal.

        Todo lo que existe tiene Alma, pero no todo lo que está impregnado de Alma está al alcance del individuo, pues dependerá de lo instalado que esté en el Ser, y en el caso de objetos, lugares y materiales, de cuánto Ser haya sido influido por el Ser de los individuos con mayor o menor acceso a su eseidad.

        Cuando el Ser se reconoce a si mismo en lo que sea, el individuo se verá tan afectado por la belleza que desprende, que solo puede suscitarle una ligazón de amor no dual hacia ello, por eso se salva a él y al mundo.

        El Alma que desprende la Nodriza Carmesí esta más infinitamente impregnada, que cualquier otra publicación de usted.

        Usted sabrá……..

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