Advertía en el post anterior que este proyecto tendría dos direcciones. Una hacia el pasado y otra hacia el futuro. En este post me propongo indagar sobre la posibilidad de escribir una nueva psicopatología que tuviera solo como elementos ciertos operadores ontologicos. La esencia de lo humano, una búsqueda de la esencia o de lo esencial que en su desarrollo pueda modificarse y constituirse en lo que hoy reconocemos como patología mental.
La operación fundamental sería exactamente: lo que propongo es retirar las etiquetas, los diagnósticos, los rasgos de personalidad e incluso al individuo psicológico como unidad de análisis, para preguntar qué formas de existencia pueden volverse patológicas.
1. El cambio de pregunta
La psicopatología convencional pregunta:
¿Qué trastorno tiene esta persona?
La psicopatología psicológica pregunta:
¿Qué conflicto, cognición, emoción o conducta explica lo que le ocurre?
La psicopatología ontológica preguntaría:
¿Qué le ha ocurrido al modo de estar-en-el-mundo de ese ser?
Ya no estudiamos síntomas de alguien, sino alteraciones de las condiciones de posibilidad de la existencia.
Por ejemplo, la depresión dejaría de ser inicialmente «un trastorno del estado de ánimo». Podríamos describirla como una modificación del campo de posibilidades: el futuro pierde capacidad de atraer, las acciones dejan de abrir posibilidades y el mundo adquiere una configuración de clausura.
La anhedonia sería todavía más interesante: no sería simplemente «incapacidad para experimentar placer», sino una desconexión entre el acontecimiento y su capacidad de producir valor vivido.
2. Habría que eliminar tres cosas
Para construirla tendríamos que hacer una especie de reducción fenomenológica:
Primera reducción: quitar las etiquetas.
No «esquizofrenia», «TLP», «bipolaridad», etc.
Sólo fenómenos.
Segunda reducción: quitar la psicología individual.
No comenzaríamos por personalidad, biografía, infancia, cogniciones, traumas o conflictos.
El individuo aparecería después, como una particularización de una determinada configuración ontológica.
Tercera reducción: quitar incluso el síntoma.
Esto es lo más radical.
No estudiaríamos «la alucinación», sino aquello que hace posible que aparezca una alteración de la relación entre yo, mundo, otros, tiempo y realidad.
Ahí empezaría realmente la ontología.
3. Podríamos construir una gramática ontológica
Creo que el concepto de geometría del alma podría encajar muy bien aquí.
Podríamos partir de unas dimensiones elementales:
Dimensión
Pregunta ontológica
Ser
¿Cómo se sostiene la existencia?
Mundo
¿Qué tipo de mundo aparece?
Otro
¿Cómo aparece el otro?
Cuerpo
¿Cómo se experimenta el propio cuerpo?
Tiempo
¿Cómo se articula pasado, presente y futuro?
Posibilidad
¿Qué posibilidades de acción existen?
Valor
¿Qué cosas pueden importar?
Sentido
¿Cómo se organiza la experiencia alrededor de un sentido?
Identidad
¿Cómo se mantiene la continuidad del yo?
Límite
¿Dónde termina el yo y comienza lo otro?
Entonces la enfermedad mental podría entenderse como una deformación de una o varias de estas dimensiones.
Y aquí aparece algo muy sugerente: la psicopatología podría convertirse en una geometría de deformaciones.
No habría enfermedades discretas al principio, sino formas.
4. Por ejemplo: cinco grandes deformaciones
Podríamos descubrir algo parecido a esto:
Clausura
El espacio de posibilidades se contrae.
→ depresión, ciertos estados negativos, desesperanza.
Fragmentación
La continuidad del ser se rompe.
→ determinados fenómenos psicóticos, disociativos o de identidad.
Invasión
Lo que debería permanecer exterior penetra en el campo del yo.
→ algunas experiencias psicóticas, intrusiones, fenómenos de influencia.
Fusión
Se pierde la distancia necesaria entre yo y otro.
→ determinadas configuraciones de dependencia, simbiosis o angustia de separación.
Desanclaje
La experiencia pierde sus coordenadas habituales de tiempo, cuerpo, mundo o realidad.
→ despersonalización, desrealización y determinados estados psicóticos.
Pero estas no serían diagnósticos.
Serían operadores ontológicos.
Una misma persona podría pasar de una configuración a otra. Y una misma «enfermedad» DSM podría contener varias geometrías diferentes.
5. Y aquí aparece una idea todavía más interesante
La psicopatología ontológica podría situarse por debajo de la nosología.
Algo así:
Ontología
↓
Geometrías de existencia
↓
Configuraciones dinámicas
↓
Fenómenos
↓
Síntomas
↓
Síndromes
↓
Diagnósticos
La psiquiatría actual suele empezar bastante abajo, en síntomas y síndromes, y después intenta reconstruir una entidad.
Este proyecto haría el camino inverso.
Descendería hacia las condiciones de posibilidad del fenómeno.
6. El concepto clave podría ser «configuración»
Esto además conecta directamente con mid ideas sobre atractores.
Una configuración ontológica sería un estado relativamente estable del sistema sujeto-mundo.
Cuando se convierte en atractor, la persona no simplemente «tiene síntomas»: queda capturada por una determinada forma de existencia.
La depresión, por ejemplo, podría pensarse como un atractor caracterizado por:
reducción de posibilidades → pérdida de valor → inhibición de acción → empobrecimiento del futuro → mayor reducción de posibilidades.
No necesitamos comenzar diciendo «esta persona tiene depresión».
Podemos decir:
el sistema ha entrado en una configuración de clausura.
Y después preguntamos cómo esa configuración se manifiesta en distintos individuos.
7. Esto permitiría algo que me parece especialmente fecundo
La psicopatología ontológica no tendría por qué coincidir con las categorías psiquiátricas actuales.
Podría descubrir que:
- dos diagnósticos diferentes comparten la misma estructura ontológica;
- un mismo diagnóstico contiene configuraciones ontológicas distintas;
- determinados fenómenos considerados «síntomas» son en realidad consecuencias de una deformación más profunda;
- y algunas formas aparentemente patológicas son soluciones adaptativas estabilizadas.
Eso permitiría una psiquiatría mucho menos dependiente de las etiquetas.
Y, sobre todo, permitiría formular una pregunta radical:
¿Qué significa que una existencia se vuelva patológica?
No «¿qué enfermedad tiene?», sino qué se ha deformado en su manera de existir.
Creo que esto podría convertirse en un proyecto autónomo: «Hacia una psicopatología ontológica», incluso como una prolongación natural de La geometría del alma. Podríamos construirla sistemáticamente empezando por un axioma cero: antes del individuo, está el campo ontológico en el que un individuo puede aparecer.
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