La personalidad de Lila (2)

De la novela “La amiga estupenda” – de la que hablé en el post anterior- lo que más me ha interesado es la personalidad de Lila, que me ha servido como ejemplo para desafiar todas las clasificaciones psicológicas. Lila en este sentido no cabe en ningún registro clasificatorio, es una huérfana ontologica.

Lila no encaja, como les sucede con frecuencia a las personas con altas capacidades que se desarrollan en entornos de deprivacion, en entornos invivibles y rodeadas de pobreza, violencia y miseria moral, pero ahí no acaba la explicación de su compleja subjetividad.,

Lila es probablemente uno de los personajes femeninos más complejos de la literatura contemporánea porque Ferrante evita convertirla en un «tipo psicológico». Su personalidad parece contradictoria porque su contradicción es precisamente su estructura interna.

Lila: una inteligencia que no encuentra un lugar donde existir

Lila posee desde niña una inteligencia extraordinariamente rápida, intuitiva y asociativa. No parece aprender las cosas mediante acumulación, sino mediante saltos de comprensión. Ve relaciones entre elementos que para los demás permanecen separados, un tipo de talento que aparece en algunas personas muy inteligentes.

Pero esa inteligencia no está acompañada de una confianza estable en sí misma. Al contrario: Lila parece experimentar el mundo como algo que puede descomponerse en cualquier momento.

Éste es uno de los rasgos más interesantes del personaje.

No es simplemente una persona inteligente que quiere triunfar. Es alguien que necesita comprender la estructura de las cosas porque intuye que, si deja de comprenderlas, las cosas pueden dominarla.

Por eso su relación con el lenguaje, las matemáticas, el dinero, los objetos, los negocios y posteriormente la tecnología tiene tanta importancia.


1. Lila no quiere adaptarse: quiere atravesar las reglas

Elena aprende a jugar el juego.

Lila intenta descubrir por qué existe el juego.

Ésa es una diferencia fundamental.

Elena puede aceptar provisionalmente las reglas de la escuela, de la universidad, de la literatura, de la sociedad burguesa. Puede utilizarlas para ascender.

Lila tiene muchas más dificultades para hacer eso.

Cuando encuentra una regla, inmediatamente parece preguntarse:

«¿Y si esta regla no fuera necesaria?»

Eso la convierte en una persona extraordinariamente creativa, pero también autodestructiva.

Porque las instituciones funcionan precisamente mediante reglas.

La escuela puede aprovechar la inteligencia de Elena.

No sabe qué hacer con una inteligencia como la de Lila.


2. Su rebeldía no es ideológica

Lila no es inicialmente una feminista, una revolucionaria o una intelectual. Aunque a veces pueda aparecer como una activista marxista radical.

Su rebeldía es mucho más corporal.

No soporta que le digan quién tiene que ser.

Por eso resulta tan difícil domesticarla.

El matrimonio, la familia, el trabajo, el dinero, la sexualidad, la maternidad: todas esas estructuras intentan asignarle una identidad.

Y Lila experimenta cada identidad asignada como una especie de prisión.

Pero aquí aparece su tragedia:

Lila es extraordinariamente buena detectando las estructuras que la oprimen y bastante peor construyendo una estructura alternativa en la que pueda vivir.

Puede destruir.

Puede desafiar.

Puede comprender.

Puede inventar.

Pero le cuesta muchísimo habitar pacíficamente lo que ha construido.


3. La «desmarginación»

Hay un concepto de Ferrante especialmente útil para entenderla: Lila parece vivir siempre en el límite de sí misma.

Su experiencia más radical es lo que podríamos llamar desbordamiento del yo.

Hay momentos en los que siente que las fronteras entre ella y el mundo se vuelven inestables.

Los objetos dejan de ser simplemente objetos.

Las personas pierden su consistencia habitual.

El barrio entero puede adquirir una cualidad casi alucinatoria.

Esto permite interpretar algunos comportamientos de Lila no solamente como rebeldía, sino como una hipersensibilidad extrema ante la realidad.

Lila percibe demasiado.

Y una persona que percibe demasiado puede necesitar desesperadamente imponer orden.

Pero cuando intenta imponerlo, descubre que el mundo vuelve a desbordarse.


4. Su relación con Elena es el núcleo de su personalidad

Aquí está probablemente la clave.

Lila necesita a Elena como testigo de sí misma.

No solamente como amiga.

Elena funciona como espejo.

Lila puede preguntarse:

«¿Qué soy yo?»

y encontrar parte de la respuesta observando lo que Elena hace con ella.

Pero la relación es asimétrica.

Elena necesita a Lila para saber quién quiere ser.

Lila necesita a Elena para comprobar quién es.

Por eso la separación resulta tan dolorosa para ambas.

Y aparece algo psicológicamente fascinante:

Lila siente celos de Elena precisamente de aquello que ella misma ha hecho posible.

La empuja a estudiar.

La estimula intelectualmente.

La obliga a superarse.

Y después puede sentir resentimiento porque Elena está consiguiendo aquello que Lila no consiguió.

Es una relación de amor y rivalidad simultáneamente.


5. Lila tiene una relación peculiar con el poder

Lila no parece desear simplemente poder sobre los demás.

Quiere algo más radical:

no estar sometida a ninguna regla

No es exactamente lo mismo.

El dinero, los hombres, la familia, la reputación y las relaciones sociales son para ella diferentes formas de dependencia.

Por eso intenta conquistar espacios de autonomía.

Pero descubre algo terrible: para obtener poder dentro del sistema hay que utilizar parcialmente las reglas del sistema.

Y Lila detesta eso.

De ahí su ambivalencia con el mundo empresarial.

Puede comprender el capitalismo con una rapidez extraordinaria, pero al mismo tiempo percibir su dimensión monstruosa.

Puede utilizar el dinero y despreciar aquello que el dinero hace con las personas.


6. Su inteligencia tiene un componente casi «computacional»

Este aspecto me parece particularmente interesante.

Lila tiene una capacidad extraordinaria para detectar patrones.

No necesariamente acumula conocimientos como Elena.

Reconoce estructuras.

Personas.

Relaciones.

Intereses.

Movimientos.

Oportunidades.

Amenazas.

Es casi como si viera el barrio como una red.

Quién depende de quién.

Quién desea qué.

Quién tiene dinero.

Quién tiene miedo.

Quién controla a quién.

Quién puede traicionar a quién.

En ese sentido, Lila se parece mucho más a una inteligencia de sistema dinámico que a una inteligencia académica convencional.

Y eso explica por qué Elena puede acabar siendo la escritora mientras Lila sigue siendo, paradójicamente, la persona que parece comprender mejor el sistema en el que ambas viven.


7. Pero Lila tiene una enorme fragilidad

Ésta es la parte que puede perderse cuando se interpreta a Lila únicamente como «la mujer fuerte».

Lila no es emocionalmente invulnerable.

Todo lo contrario.

Su dureza es, en parte, una defensa.

La intensidad de sus vínculos muestra cuánto puede ser afectada por los demás.

Ama con una intensidad que puede transformarse en posesividad.

Odia con una intensidad que puede convertirse en autodestrucción.

Admira y desprecia con enorme rapidez.

No parece disponer de una zona psicológica cómoda en la que simplemente «estar».

Es una personalidad de alta intensidad.

Y eso tiene un coste.


8. El misterio de Lila

Hay algo deliberado en la construcción del personaje.

Nunca llegamos a saber completamente quién es Lila.

Y esto es fundamental porque toda la historia está narrada por Elena.

Por tanto, Lila es simultáneamente:

  • una persona real;
  • una memoria;
  • una rival;
  • una proyección;
  • una idealización;
  • una fuente de resentimiento;
  • y un personaje literario construido por Elena.

No podemos separar completamente a la Lila histórica de la Lila narrada.

Y quizá Ferrante quiere precisamente eso.

La gran pregunta no es:

«¿Cómo era realmente Lila?»

sino:

«¿Qué necesitaba Elena que Lila fuera para poder convertirse en Elena?»


9. Lila como atractor

Y aquí creo que podemos llevar la interpretación un paso más lejos.

Si utilizamos el concepto de atractor que hemos venido desarrollando, Lila puede interpretarse como un atractor psíquico.

Un atractor no tiene que estar presente permanentemente para organizar una trayectoria.

Elena puede alejarse físicamente de Lila.

Puede estudiar.

Viajar.

Escribir.

Tener otras relaciones.

Construir otra clase social.

Pero vuelve constantemente al mismo punto:

Lila.

Porque Lila no es simplemente alguien de su pasado.

Es una configuración de posibilidades.

Representa:

  • la inteligencia que Elena cree haber perdido;
  • la vida que no vivió;
  • la libertad que no consiguió;
  • la violencia de la que escapó;
  • el barrio que abandonó;
  • la mujer que pudo haber sido;
  • y también aquello que Elena necesita superar para poder afirmarse.

Por eso Lila funciona casi como un atractor rival: Elena construye su identidad alejándose de ella, pero precisamente esa distancia mantiene a Lila en el centro de su trayectoria.

Y aquí aparece una paradoja preciosa:

Elena escribe para liberarse de Lila, pero al escribirla consigue que Lila permanezca para siempre dentro de ella.

Ésa es, probablemente, la tragedia y la grandeza del personaje

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