Si tomamos como punto de partida las ideas que hemos venido desarrollando —atractores, brechas ontológicas, mediadores, lenguaje, cartografía de la experiencia y la posibilidad de que la conciencia esté entrando en una fase de aceleración— McKenna resulta especialmente fértil. Pero conviene separar al McKenna científico del McKenna metafísico, porque sus teorías no tienen todas el mismo estatuto.
1. McKenna: el universo no sería una máquina, sino una historia que se vuelve cada vez más novedosa
Una de sus intuiciones centrales es la oposición entre habit y novelty: hábito y novedad.
Para McKenna, la realidad no sería simplemente una sucesión indiferente de acontecimientos. Habría una tendencia a que aparezcan formas cada vez más complejas de organización, conexión y conciencia. Él llamó a esa propiedad novelty y llegó a considerarla una cualidad fundamental del espacio-tiempo.
Aquí aparece una idea que conecta extraordinariamente bien con nuestro concepto de atractor.
Un atractor no tiene por qué ser una cosa que esté “ahí delante” como una causa convencional. Puede entenderse como una configuración hacia la cual tiende la dinámica de un sistema.
McKenna radicaliza esto:
¿Y si el futuro actuara sobre el presente?
No causalmente, en el sentido ordinario, sino como una especie de atractor transhistórico.
Él llegó a hablar de un objeto hiper-dimensional situado al final de la historia, cuya “sombra” se proyectaría hacia atrás sobre la evolución.
Esto es potentísimo para mi concepto de atractor ontológico.
2. La historia como aproximación a un atractor
La interpretación convencional de la evolución es:
pasado → presente → futuro
McKenna propone metafóricamente algo mucho más extraño:
futuro → presente ← pasado
El pasado proporciona las condiciones iniciales, pero el futuro proporcionaría una especie de campo de atracción.
Así podríamos representar la historia humana:
materia → vida → sensibilidad → inteligencia → lenguaje → cultura → tecnología → conciencia reflexiva → ¿?
Cada transición introduce una nueva dimensión de realidad.
La cuestión entonces deja de ser:
”¿Qué nos ha producido?”
y pasa a ser:
”¿Hacia qué configuración nos estamos organizando?”
Ahí McKenna se aproxima mucho más a una concepción dinámica de la evolución que a una concepción puramente adaptativa.
3. La novedad no es simplemente cambio
Esta distinción me parece fundamental.
Cambiar no significa necesariamente introducir novedad.
Una piedra cayendo es un cambio.
Una mutación puede ser un cambio.
Pero cuando aparece:
vida → lenguaje
o:
lenguaje → escritura
o:
escritura → imprenta
o:
imprenta → internet
no tenemos simplemente más acontecimientos.
Tenemos nuevos espacios de posibilidades.
Eso es mucho más parecido a una transición de fase.
El sistema adquiere grados de libertad que antes no tenía.
Y aquí podemos conectar directamente con lo que hemos hablado sobre los atractores:
La novedad modifica el paisaje de atractores.
No solamente cambia el estado del sistema.
Cambia el espacio en el que el sistema puede moverse.
4. El lenguaje sería una tecnología de expansión ontológica
Aquí McKenna se vuelve particularmente interesante.
Para él, el lenguaje no es simplemente una herramienta para describir una realidad previamente constituida.
El lenguaje construye nuevas posibilidades de realidad.
Esto explica por qué estaba tan obsesionado con las experiencias psicodélicas en las que aparecía una especie de “lenguaje visible”. En sus relatos sobre DMT describe entidades que parecen comunicarse mediante una forma de lenguaje que no es verbal, sino directamente perceptible.
Aunque tomemos estas descripciones como fenomenología y no como evidencia de entidades externas, la intuición filosófica permanece:
¿qué ocurre cuando aparece un código capaz de transmitir información que nuestro código habitual no puede representar?
Esto enlaza directamente con nuestra idea del transductor.
El transductor no es simplemente alguien que traduce.
Es alguien capaz de hacer pasar información de un espacio ontológico a otro.
5. El chamán, el poeta y el psicodélico como transductores
Aquí podemos hacer una síntesis bastante poderosa.
Imagina tres mundos:
A → B → C
Cada uno posee:
- su lenguaje,
- sus categorías,
- sus objetos,
- sus reglas,
- sus atractores.
El habitante de A no puede comprender directamente C.
Necesitamos alguien que pueda hacer:
A ⇄ B
y eventualmente:
B ⇄ C
Ese sería el mediador ontológico.
McKenna atribuía al chamán precisamente esa función: entrar en estados de conciencia que permiten acceder a formas de experiencia que después deben ser traducidas al lenguaje ordinario.
Pero aquí aparece un problema fascinante:
¿qué ocurre cuando el lenguaje de llegada no tiene palabras para aquello que el lenguaje de partida contiene?
Entonces el transductor tiene que inventar lenguaje.
Y ahí aparece el poeta.
6. McKenna es, en el fondo, un teórico de la insuficiencia del lenguaje
Esto quizá sea lo más interesante para nuestra linea de pensamiento.
La experiencia excede al lenguaje.
Pero el lenguaje también puede generar experiencias que antes no existían.
Por tanto tenemos una relación circular:
experiencia → lenguaje → nueva experiencia → nuevo lenguaje
Eso produce una especie de co-evolución entre conciencia y lenguaje.
Y cada ampliación del lenguaje abre nuevas regiones de experiencia.
Por eso McKenna estaba obsesionado con la posibilidad de un lenguaje que no fuera simplemente descriptivo, sino generativo.
Un lenguaje que no dijera solamente:
“esto es así”
sino que permitiera:
“esto puede existir”.
7. Y aquí entra la psicodelia
La tesis fuerte de McKenna es que los psicodélicos pueden romper temporalmente los atractores cognitivos habituales.
La conciencia ordinaria posee una enorme cantidad de inercia.
Percibimos:
- las mismas categorías,
- los mismos objetos,
- las mismas fronteras,
- el mismo yo,
- los mismos significados.
La experiencia psicodélica podría entenderse entonces —sin necesidad de aceptar las interpretaciones metafísicas de McKenna— como una perturbación del paisaje dinámico de la conciencia.
Es decir:
atractor habitual → perturbación → pérdida de estabilidad → exploración de nuevos estados → posible reorganización
Esto conecta muchísimo con lo que comentábamos sobre la psilocibina y la desintegración temporal de atractores.
La cuestión interesante no sería simplemente:
“¿La psilocibina abre la mente?”
Sino:
¿qué ocurre cuando un sistema cognitivo pierde temporalmente la estabilidad de sus atractores y explora regiones que normalmente permanecen inaccesibles?
Eso es una pregunta mucho más interesante.
8. La “stoned ape” adquiere entonces otro significado
La famosa hipótesis del Stoned Ape sostiene que los psicodélicos pudieron contribuir a transformaciones decisivas en la evolución humana, incluyendo lenguaje, cognición y organización social. Es una hipótesis especulativa y no está establecida como explicación científica de la evolución humana.
Pero podemos rescatarla de una forma mucho más interesante.
No necesitamos decir:
“los hongos hicieron evolucionar nuestro cerebro”.
Podemos plantear:
¿Puede una modificación radical de los estados de conciencia producir modificaciones culturales que después alteren la trayectoria evolutiva de una especie?
Eso sí es conceptualmente mucho más profundo.
Porque introduce una tercera vía:
genes → cerebro → cultura
pero también:
cultura → cerebro → genes
La evolución deja de ser exclusivamente biológica.
Se convierte en coevolución entre organismo, cultura, lenguaje y tecnología.
9. Y entonces aparece la idea verdaderamente mckeniana: aceleración
Aquí volvemos a Timewave Zero.
McKenna intentó formalizar la idea de que la historia presenta una aceleración de la novedad: cuanto más avanzamos, más rápidamente aparecen transformaciones. Su modelo matemático concreto y su famosa predicción de 2012 no han sido validados científicamente; incluso Peter Meyer, colaborador en el desarrollo de Timewave, señaló problemas importantes en la relación entre el modelo y los datos históricos.
Pero la intuición cultural es otra cosa.
Comparemos:
miles de años → escritura
siglos → imprenta
décadas → radio, televisión, informática
años → internet, smartphone, IA
La velocidad de modificación del entorno simbólico aumenta brutalmente.
Y aquí aparece una paradoja:
La conciencia humana evolucionó para vivir en un mundo relativamente estable, pero ahora vive dentro de un entorno que cambia continuamente.
Eso puede producir algo muy interesante:
el sistema cognitivo pierde el tiempo suficiente para estabilizar sus nuevos atractores.
10. Quizá el problema contemporáneo sea precisamente ese
Podríamos formularlo así:
McKenna + atractores + brecha ontológica
=
La humanidad está entrando en un régimen de aceleración en el que los antiguos atractores culturales pierden estabilidad antes de que puedan ser sustituidos por otros.
Y eso explicaría una cosa que hemos comentado varias veces:
no es lo mismo estar loco que vivir en un mundo que ha enloquecido.
Una persona puede tener una dinámica patológica estable dentro de un mundo relativamente estable.
Pero si el paisaje cultural entero se vuelve dinámico, entonces las categorías psiquiátricas tradicionales empiezan a tener dificultades.
Porque el problema ya no está necesariamente:
en el individuo.
Puede estar en la dinámica individuo ↔ entorno.
11. Y aquí McKenna se vuelve sorprendentemente actual
Él imaginaba que tecnología, lenguaje y conciencia terminarían formando un sistema de retroalimentación.
El resultado sería una especie de conciencia planetaria tecnológicamente mediada.
Internet ya ha producido algo parecido, aunque probablemente de una manera mucho más caótica de lo que él imaginaba.
Ahora añadimos IA.
Tenemos:
humano → lenguaje → máquina → lenguaje → humano
El circuito se cierra.
Y esto introduce algo radical:
Por primera vez podemos tener un sistema en el que una forma de inteligencia humana produce otra forma de procesamiento simbólico que después modifica la inteligencia humana que la produjo.
Eso es un auténtico bucle de realimentación ontológica.
12. La gran pregunta mckeniana ya no sería “¿qué son los psicodélicos?”
Sería:
¿Qué sucede cuando una especie adquiere tecnologías capaces de modificar sistemáticamente sus propios estados de conciencia, sus lenguajes y sus modelos de realidad?
Los psicodélicos serían solamente una de esas tecnologías.
Después vendrían:
escritura → imprenta → electricidad → cine → radio → televisión → internet → realidad virtual → IA
Cada una modifica el espacio de posibilidades cognitivas.
Y cada una funciona como un nuevo transductor entre diferentes dominios de realidad.
La síntesis
Creo que podemos llevar bastante más lejos la intuición de McKenna:
La evolución no sería únicamente una adaptación al mundo. Sería progresivamente la construcción de nuevos mundos.
Primero construimos herramientas.
Después construimos símbolos.
Después construimos mundos simbólicos.
Después construimos mundos virtuales.
Y ahora estamos construyendo agentes capaces de participar en la producción de esos mundos.
En ese sentido, el verdadero “atractor” de McKenna no tiene por qué ser una entidad mística al final del tiempo.
Podemos interpretarlo de una manera mucho más sobria:
un estado de máxima conectividad, complejidad y reflexividad en el que el universo, a través de la conciencia, comienza a modelarse a sí mismo.
Eso enlaza perfectamente con aquella frase de McKenna sobre la historia como una especie de aproximación a un objeto situado más allá de ella: la conciencia se vuelve progresivamente más capaz de representarse a sí misma.
Y ahí aparece una idea que creo que podría convertirse en el eje de tu próximo post:
Quizá el atractor no sea el fin de la historia. Quizá sea el momento en que la historia adquiere la capacidad de observarse a sí misma.
Cuando termines el artículo:
Adhiero a Mc Kenna. Bajo esta perspectiva si el futuro viene primero, nosotros somos una descomposición de nuestros hijos. Máxime del hijo menor. La felicidad del hijo menor sería la piedra angular del pasado-futuro.
No acabo de comprender ese razonamiento
Si el tiempo estuviera emplazado de manera inversa a la que es pensada ordinariamente, futuro > presente > pasado, entonces el orden de los factores de progenitura sería inverso también, el niño concibe al padre, el padre concibe al abuelo. Hay que pensarlo desde la ingeniería inversa, como una filmación en reversa. Primero está el niño con 10 años, después el niño con 5, después el niño nace, después los padres se casan, después los padres se conocen, después los padres cada quien, tiene su propia vida. El atractor es el niño que los va succionando desde el futuro-pasado. El hilo que empieza en el momento que se conocieron sus padres, se amaron, lo concibieron, y nació el niño. El puede estar construido con la mejor versión de cada padre. Ese es un ejercicio de consciencia… Por eso en el amor del niño, en su sonrisa, está el hilo. Lo del segundo hijo va porque lo que sucede una vez puede ser por casualidad, lo que sucede más de una vez denota consciencia.
Interesante
https://x.com/newscientist/status/2095612747509563883?s=46&t=mNAUQlgVdsuXwEeIJXb_xA
Muy buena síntesis. Se me ocurre que la pieza que engancha todo esto es la estigmergia, que usted ya ha trabajado por acá hace tiempo a propósito de la toma de decisiones descentralizada.
Permite leer el atractor de McKenna sin objeto hiperdimensional al final del tiempo. No hace falta que el futuro actúe sobre el presente: alcanza con que las marcas ya depositadas hayan modificado el terreno donde se decide lo próximo. Escritura, imprenta, internet son rastros que reorganizan el paisaje, y cada capa nueva acelera la velocidad con que las marcas se depositan y se leen. La sombra que parece proyectarse hacia atrás es, de cerca, un rastro que empuja hacia adelante.
Su punto 11 es el más estigmérgico de todos: un modelo de lenguaje produce una palabra por vez leyendo el rastro de las anteriores, y en el uso el circuito se cierra — los archivos de quien escribe son el terreno, la salida de la máquina lo modifica, la corrección siguiente sigue ese rastro.
Y aporta una objeción que me parece valiosa: la novedad no está garantizada. El mismo mecanismo que levanta el termitero produce el molino de hormigas — el rastro que se cierra sobre sí mismo y hace girar a la columna hasta el agotamiento. Ninguna hormiga se equivoca; falla la figura. Es su nicho perfecto convertido en cuarto oscuro, y desde adentro no hay alarma.
Si el atractor es el momento en que la historia puede observarse a sí misma, la estigmergia dice de qué está hecha esa capacidad: de marcas que sobreviven a quien las dejó.
Estoy de acuerdo aunque no recuerdo eSe concepto de estigmergia.
Cierto. La IA alucinó que usted había escrito antes al respecto.
Un poco acerca de la estigmergia:
La estigmergia (del francés stigmergie) es un mecanismo de coordinación indirecta entre agentes. Se da cuando las trazas o cambios dejados por un individuo en el entorno estimulan y guían las acciones posteriores de otros miembros del grupo.
En la naturaleza: Es famosa en las colonias de hormigas o termitas. Una hormiga deja un rastro de feromonas en el suelo; otras huelen ese rastro y lo siguen de forma automática, logrando organizar sistemas complejos sin necesidad de un líder centralizado o planificación previa. En el entorno digital: Se utiliza para explicar la creación colectiva en plataformas como la Wikipedia de Innovación Colectiva. Un usuario edita un texto y esa «traza» estimula a otro a corregirlo o ampliarlo, coordinando la inteligencia colectiva sin jerarquías rígidas.
Bien traido el tema. McKena era un grande y heroico ejemplo para la humanidad. No fue él el que dijo, que hay gente que se considera humana sin haber tenido una experiencia psicodelica?
Se me ocurren tres cosas
El tema psicodelico y sus aplicaciones terapeuticas está, no se si empezando o volviendo, pero a lo grande e imparable. Con su ritmo mainstream, en 20 años lo tendremos a la mano.
Y no solo terapeutico, tambien festivo; https://www.boomfestival.org/vision/2027-theme, esto el año que viene.
y ya si quieres ver un fenomento entrañable: https://www.instagram.com/javascus/
Y como dijo McKenna, la cultura no es tu amiga.
Las bicicletas son para el verano
Erase una vez un mundo que poco a poco empezó a perder su carácter de interioridad cualitativa, dando paso a una exterioridad física cuantitativa sujeta a las leyes de la naturaleza, creció la visión materialista del mundo a imagen de una maquina.
Es decir la primera tecnología que cambio el mundo de manera radical ha sido la Ciencia en su nuevo mundo de las cantidades, pero ese cambio y poder de dominio de la naturaleza parece que tiene un lado sombrío; calentamiento global, problemas sociales e individuales para manejarse en estos lares, donde la anomia, apatía, alienación, ansiedad, individualismo, nihilismo, angustia existencial llegaron de la mano de nuestro éxito científico y unilateral, por el predominio del hemisferio izquierdo donde aparece la falacia de aplicar el método científico a todas las formas de experiencia; por ejemplo le podemos preguntar a la IA como aprender a ir en bicicleta, «risas».
Claro esta, de ello no se salvan ni los psicodélicos como herramientas que pueden cambiar el mundo, pero en que dirección?, bajo la dictadura de la inmediatez, la objetividad y lo cuantitativo demostrable?, que cae bajo nuestro hemisferio izquierdo, donde se abren espacio de posibilidades y de libertad, pero abandonando los espacio del hemisferio derecho y, la libertad de la intuición, de lo implícito, de la interioridad y los significados profundos?.
La historia futura ya esta escrita tanto individual como colectiva, es el proceso de elevación de conciencia y, transformación profunda de la percepción bajo patrones ya estructurados, ese es el Atractor, lo que esta por ver es el precio en sufrimiento a pagar según vayamos transformando la topología paisajística desde una unilateralidad hemisférica o desde el trabajo conjunto de ambos hemisferios.