Cuando Kraëpelin —que era propietario de un sanatorio para pacientes mentales— visitó a su colega Alzheimer en el suyo, cayó en la cuenta de que los pacientes de Alzheimer se parecian mucho a los suyos a pesar de la edad que en los pacientes de Alzheimer eran mayores mientras que los de Kraepelin eran en su mayoria jóvenes. De ahi extrajo la idea —equivocada— de que se trataba de la misma enfermedad a la que llamó demencia precoz, un nombre que se mantuvo hasta que Bleuler le cambió el nombre por esquizofrenia, un nombre que señala hacia una diivisión.
Lo cierto es que la dichosa enfermedad en aquellos tiempos era bastante distinta a la que vemos hoy, las formas negativas (hebefrenia, simple) casi han desaparecido más abajo veremos por qué) y predominan las formas paranoides y recortadas. De manera que en este post vamos a explorar las razones por las que la esquizofrenia simple o hebefrénica (que tanto se parecen a las demencias) están en franco retroceso, si bien entre estas causas hay que contar con la desaparición de la institucionalización. Los manicomios eran un lugar que por sí mismos generaban estas formas negativas.
1. ¿Qué significa “atractor” en este contexto?
Un atractor es un estado hacia el cual el sistema mental tiende a caer repetidamente:
- no es una elección,
- no es exactamente un rasgo,
- es un pozo gravitatorio psicológico.
En la esquizofrenia (y en otras desorganizaciones del yo), aparecen atractores muy potentes que succionan el flujo de conciencia.
Los dos que mencionas son claves:
- La omnipotencia
- La negatividad
Y sí: parecen opuestos, pero funcionan como polos de un mismo eje.
🟣 2. El atractor de la omnipotencia
(“Todo tiene que ver conmigo”, “Soy el centro”, “Tengo un acceso especial a la realidad”)
Este atractor aparece cuando el yo está desbordado y no logra diferenciarse del entorno.
Entonces, emerge una especie de “expansión del yo”:
- Hipergeneración de significado: cada gesto, frase o evento adquiere relevancia personal.
- Inflación del yo: poderes, misiones, interpretaciones extraordinarias.
- Sensación de certeza absoluta: lo que pienso es la realidad.
- El mundo se ordena en torno a mí, aunque sea de forma delirante.
Paradójicamente, la omnipotencia no nace de fortaleza, sino de fragilidad:
cuando el yo se derrumba, se infla para no desaparecer.
Piensa en un globo que se expande justo antes de romperse.
⚫ 3. El atractor de la negatividad
(“Nada tiene sentido”, “No puedo”, “Todo se vuelve amenaza o agotamiento”)
Cuando el sistema interno ya no puede sostener la omnipotencia, se derrumba hacia el polo contrario:
- Retraimiento
- Anhedonia
- Desconfianza extrema
- Imposibilidad de actuar
- Autofragmentación
- Sensación de vacío o inutilidad del yo
La negatividad no es simple pesimismo: es un colapso del mapa de sentido.
El yo cae en un agujero donde nada se puede sostener.
🔁 4. ¿Por qué estos dos polos funcionan como un eje?
Porque ambos intentan regular la ruptura del yo, solo que de formas opuestas:
- La omnipotencia intenta compensar la pérdida de límites.
- La negatividad expresa el agotamiento tras intentar sostener lo insostenible.
Esto forma un ciclo:
- La mente se desorganiza → expansión omnipotente.
- La expansión es insostenible → hundimiento negativo.
- El hundimiento duele y amenaza la identidad → nueva expansión.
Un vaivén que agota, confunde y desorienta tanto al paciente como al entorno.
🔧 5. ¿Qué los convierte en atractores tan potentes?
Tres razones:
1. Fallas en la auto-referencialidad
La persona no puede anclar el yo en una narrativa estable → fluctúa entre “soy todo” y “no soy nada”.
2. Déficit en mediadores externos
Si el lenguaje y los vínculos están alterados, no hay feedback que estabilice la experiencia.
(Como hablamos antes: los puentes están rotos).
3. Dinámica emocional extrema
La hiperactivación interna empuja hacia el delirio.
La saturación empuja hacia la negatividad.
Ambos son intentos, torpes pero comprensibles, de regular un yo que se desintegra.
🧠 6. Una metáfora visual para entenderlo rápido
Imagínate una superficie con dos pozos:
Imagínate una superficie con dos pozos:

- A la izquierda, el pozo de la omnipotencia A2.
- A la derecha, el pozo de la negatividad A1.
- La cuarta imagen representa la esquizofrenia negativa o defectual
- El yo es una bolita cayendo de un lado a otro porque no hay terreno estable en el centro.
Ese “centro” —la autorregulación, la narrativa personal, la coherencia afectiva— está dañado o no disponible.
🧩 7. ¿Se puede salir de esos atractores?
Sí, pero solo cuando aparecen nuevos mediadores que estabilizan el sistema:
- tratamiento farmacológico que regula el grado de activación;
- un vínculo seguro y consistente;
- lenguaje reorganizado, menos cargado de significado personal;
- actividades que devuelven ritmo y estructura;
- un entorno que reduce interpretaciones ambiguas.
La salida no es “volver al centro”, sino construir un terreno intermedio que antes no existía.
✨ En resumen
- La omnipotencia y la negatividad no son rasgos, sino atractores dinámicos del yo desorganizado.
- Uno expande al yo para no desaparecer; el otro lo colapsa por agotamiento.
- Ambos aparecen porque fallan los mediadores (lenguaje, vínculo, sentido compartido).
- Salir de ese eje requiere nuevos puntos de anclaje internos y externos.
Descartes y el problema del sujeto.-
En el post de Sergio Parra (Descartes, esquizofrenia y aburrimiento), se plantea una reflexión sobre cómo el pensamiento cartesiano puede dialogar con experiencias mentales profundas como la esquizofrenia y estados afectivos como el aburrimiento. Esta combinación no es accidental: pone sobre la mesa dos polos de nuestra experiencia moderna —la racionalidad disciplinada y la mente en crisis— y cómo ambos impactan nuestra forma de entendernos a nosotros mismos y al mundo.
🧩 Descartes y el problema del sujeto
La filosofía de René Descartes se apoya en una convicción muy fuerte: la razón es el fundamento de la legitimidad del sujeto. El famoso “pienso, luego existo” sitúa al pensamiento como la prueba del yo, como lo esencial frente a un mundo que puede ser engañoso o confuso.
Este énfasis en la claridad cognitiva y la separación entre mente y cuerpo estableció parte del eje de la modernidad: pensar con precisión es existir, y existir con certeza es autoliderarse. Pero, ¿qué ocurre cuando la mente no opera dentro de ese ideal cartesiano?
🌀 Esquizofrenia: ¿desorden o desvío del pensamiento?
Desde la psiquiatría clínica, la esquizofrenia es un trastorno mental caracterizado por una alteración grave del procesamiento de la realidad, con síntomas como alucinaciones, delirios, pensamiento fragmentado y alteraciones en la percepción y la agencia (sentido de control propio).
No obstante, en filosofía contemporánea (como en el pensamiento de Deleuze y Guattari), la esquizofrenia aparece también como un modelo radical de pensamiento más que un mero déficit: no se trata simplemente de “pensar mal”, sino de pensar fuera de los marcos organizados de sentido comunes que rigen nuestra vida diaria.
Bajo esta perspectiva, el esquizofrénico no estaría “menos racional”; estaría operando fuera de las estructuras normativas del pensamiento, lo que para la mirada cartesiana es incomprensible o caótico. Esa ruptura con la autocodificación lógica pone en evidencia justamente lo que la filosofía moderna siempre ha rehuido: la posibilidad de pensamiento sin un centro firme y sujeto racional graduado.
😐 Aburrimiento, esquizofrenia y ruptura del sentido
El concepto de aburrimiento parece distante de una condición mental tan profunda como la esquizofrenia, pero en realidad ambos comparten un punto común: la ruptura de sentido y estructura mental habitual.
El aburrimiento —ese estado de no estar estimulado, de no encontrar significado en lo que hacemos o percibimos— es más que una simple falta de ocupación: es un estado mental en el que la mente pierde su ritmo intencional habitual y se enfrenta a un vacío de sentido.
Desde este punto de vista, tanto el aburrimiento como ciertos aspectos de la esquizofrenia remiten a experiencias donde la mente deja de estar en “modo funcional”: el aburrimiento es la mente sin propósitos claros; la esquizofrenia, la mente sin las estructuras que hacen coherente el sentido compartido con otros.
Hay incluso teorías psicológicas que exploran el aburrimiento como factor motivacional o relacional con estados psicóticos, no solo como un síntoma trivial, sino como una vivencia interna que puede preparar terreno para formas mentales extremas cuando al individuo le falta estructura vital, expectativas o sentido.
🧩 ¿Qué nos enseña esta triangulación?
- Descartes valoró la razón como centro del sujeto: pensar es existir, y existir es conocer con claridad.
- La esquizofrenia, desde una lectura filosófica, muestra que no toda experiencia mental se ajusta a ese ideal racional. Más aún, desafía lo que consideramos coherencia: rompe las formas de sentido establecidas.
- El aburrimiento, aunque no es una enfermedad, puede ser un estado de desfase entre nuestros ritmos internos y el entorno, una falta de sentido interior que puede sentirse como desorganización mental.
En conjunto, estos tres elementos nos invitan a repensar la norma cognitiva —la forma en que estructuramos la mente, el sentido y la vida cotidiana— y a imaginar que otra comprensión del pensamiento, más amplia y plurales, puede surgir cuando salimos de las fronteras de la racionalidad cartesiana.
Lenguaje, vinculo, sentido.-
1. El lenguaje: el mediador más frágil
En la esquizofrenia, el lenguaje pierde su función de “puente” y se convierte en un territorio donde se mezclan significados, asociaciones y ritmos que no encajan con los del interlocutor.
🔹 ¿Qué ocurre exactamente?
- Pérdida de coherencia: las frases pueden ser correctas pero no hiladas.
- Asociaciones tangenciales: se responde “cerca” de lo preguntado, pero no exactamente.
- Neologismos o usos idiosincráticos: palabras inventadas o que solo tienen sentido para el paciente.
- Fallo en la “pragmática”: interpretar ironía, dobles sentidos, intenciones o contexto se vuelve difícil.
El lenguaje deja de servir como herramienta intersubjetiva y pasa a ser una especie de monólogo interno “abierto”, donde la persona habla más con su propio pensamiento alterado que con el otro.
👉 Lo central no es que “no entiendan”, sino que su mundo semántico ya no es compartido.
🤝 2. Los vínculos: la relación con el otro se vuelve incierta
Los vínculos (familia, amigos, pareja, entorno) son mediadores que sitúan nuestro yo en el mundo. En la esquizofrenia, ese mapa se desorganiza.
🔹 ¿Qué cambia?
- Desconfianza: el otro deja de ser claramente “otro” y puede vivirse como amenaza.
- Retirada emocional: no por frialdad, sino por saturación interna.
- Dificultad para leer la mente ajena (lo que en psicología se llama teoría de la mente): interpretar intenciones se vuelve opaco.
- Inestabilidad del “yo”: si mi propio sentido de realidad fluctúa, es muy difícil anclarme en una relación estable.
- Afecto desconectado: se siente, pero no se logra modular.
👉 Resultado:
Los vínculos se viven como confusos, exigentes o imprevisibles, y la persona tiende a aislarse para reducir el ruido interno.
🧱 3. ¿Qué significa que los mediadores “fallen”?
El lenguaje y los vínculos son los dos pilares que mantienen nuestro yo en un mundo compartido.
Cuando fallan:
- La persona no puede verificar la realidad con otros (“¿Esto que pienso tiene sentido para ti?”).
- El yo se vuelve menos estable porque no recibe feedback social claro.
- Las experiencias internas (ideas, voces, sensaciones) ganan más autoridad que la interacción externa.
En palabras simples:
Sin mediadores sólidos, el mundo interno se convierte en el único mundo confiable, aunque sea doloroso o caótico.
🔍 4. Pero ojo: los mediadores no desaparecen —mutan
Un error común es pensar que la persona con esquizofrenia “no quiere” comunicarse o vincularse.
La realidad es más compasiva:
- Sí quiere, pero el canal está distorsionado.
- Sí siente, pero no puede regular lo que siente.
- Sí busca sentido, pero el sentido disponible está fragmentado.
Con tratamiento, acompañamiento y herramientas adecuadas, muchos de estos mediadores se reorganizan, aunque rara vez vuelven al patrón neurotípico completo.
✨ En resumen
- El lenguaje deja de ser un medio compartido y se convierte en un sistema semántico privado.
- Los vínculos pierden estabilidad porque la realidad interpersonal se vuelve incierta.
- La esquizofrenia no destruye la capacidad de relacionarse, sino que rompe los puentes, no las orillas.
Para ayudarte a visualizar la idea de atractores psíquicos (estados hacia los que la mente cae y queda atrapada), te dejo un esquema conceptual:

🧲 1. ¿Qué significa “atractor” en este contexto?
Un atractor es un estado hacia el cual el sistema mental tiende a caer repetidamente:
- no es una elección,
- no es exactamente un rasgo,
- es un pozo gravitatorio psicológico.
En la esquizofrenia (y en otras desorganizaciones del yo), aparecen atractores muy potentes que succionan el flujo de conciencia.
Los dos que mencionas son claves:
- La omnipotencia
- La negatividad
Y sí: parecen opuestos, pero funcionan como polos de un mismo eje.
🟣 2. El atractor de la omnipotencia.
Una anecdota personal:
Cierto dia hace ya algun tiempo entré en un bar cercano a mi Hospital y en la barra vi a una persona que conocí y que hacía mucho tiempo que no veía. Fui a saludarle y le puse mi brazo encima de su hombro. Me dijo:
— Menos mal que no te han visto mis guardaespaldas, de lo contrario te hubieran dado una serie mamporros.
—Debes ser una persona muy importante si llevas guardaespaldas.
Me alejé de la barra del bar, lejos de la perplejidad natural que cualquier persona hubiera sentido. Yo estaba ya acostumbrado a discursos megalomanos.
(“Todo tiene que ver conmigo”, “Soy el centro”, “Tengo un acceso especial a la realidad”)
Este atractor aparece cuando el yo está desbordado y no logra diferenciarse del entorno.
Entonces, emerge una especie de “expansión del yo”:
- Hipergeneración de significado: cada gesto, frase o evento adquiere relevancia personal.
- Inflación del yo: poderes, misiones, interpretaciones extraordinarias.
- Sensación de certeza absoluta: lo que pienso es la realidad.
- El mundo se ordena en torno a mí, aunque sea de forma delirante.
- Soy un gran inventor o cientifico, usted no sabe nada.
- Estoy trabajando en la construcción de un idioma nuevo.
Paradójicamente, la omnipotencia no nace de fortaleza, sino de fragilidad:
cuando el yo se derrumba, se infla para no desaparecer.
Piensa en un globo que se expande justo antes de romperse.
⚫ 3. El atractor de la negatividad
(“Nada tiene sentido”, “No puedo”, “Todo se vuelve amenaza o agotamiento”)
Cuando el sistema interno ya no puede sostener la omnipotencia, se derrumba hacia el polo contrario:
- Retraimiento
- Anhedonia
- Desconfianza extrema
- Imposibilidad de actuar
- Autofragmentación
- Sensación de vacío o inutilidad del yo
La negatividad no es simple pesimismo: es un colapso del mapa de sentido.
El yo cae en un agujero donde nada se puede sostener.
🔁 4. ¿Por qué estos dos polos funcionan como un eje?
Porque ambos intentan regular la ruptura del yo, solo que de formas opuestas:
- La omnipotencia intenta compensar la pérdida de límites.
- La negatividad expresa el agotamiento tras intentar sostener lo insostenible.
Esto forma un ciclo:
- La mente se desorganiza → expansión omnipotente.
- La expansión es insostenible → hundimiento negativo.
- El hundimiento duele y amenaza la identidad → nueva expansión.
Un vaivén que agota, confunde y desorienta tanto al paciente como al entorno.
🔧 5. ¿Qué los convierte en atractores tan potentes?
Tres razones:
1. Fallas en la auto-referencialidad
La persona no puede anclar el yo en una narrativa estable → fluctúa entre “soy todo” y “no soy nada”.
2. Déficit en mediadores externos
Si el lenguaje y los vínculos están alterados, no hay feedback que estabilice la experiencia.
(Como hablamos antes: los puentes están rotos).
3. Dinámica emocional extrema
La hiperactivación interna empuja hacia el delirio.
La saturación empuja hacia la negatividad.
Ambos son intentos, torpes pero comprensibles, de regular un yo que se desintegra.
🧠 6. Una metáfora visual para entenderlo rápido
Imagínate una superficie con dos pozos:

- A la izquierda, el pozo de la omnipotencia.
- A la derecha, el pozo de la negatividad.
El yo es una bolita cayendo de un lado a otro porque no hay terreno estable en el centro.
Ese “centro” —la autorregulación, la narrativa personal, la coherencia afectiva— está dañado o no disponible.
🧩 7. ¿Se puede salir de esos atractores?
Sí, pero solo cuando aparecen nuevos mediadores que estabilizan el sistema:
- tratamiento farmacológico que regula el grado de activación;
- un vínculo seguro y consistente;
- lenguaje reorganizado, menos cargado de significado personal;
- actividades que devuelven ritmo y estructura;
- un entorno que reduce interpretaciones ambiguas.
La salida no es “volver al centro”, sino construir un terreno intermedio que antes no existía.
✨ En resumen
- La omnipotencia y la negatividad no son rasgos, sino atractores dinámicos del yo desorganizado.
- Uno expande al yo para no desaparecer; el otro lo colapsa por agotamiento.
- Ambos aparecen porque fallan los mediadores (lenguaje, vínculo, sentido compartido).
- Salir de ese eje requiere nuevos puntos de anclaje internos y externos.
Cuando termines el artículo:
La sabiduría de la locura
«Entre las dos orillas del amor y la razón, fluye mi vida. El amor me dice que soy todo, la razón que soy nada». Nisargadatta.
«En una noche oscura con ansias de amores inflamada…» SJC.
Resulta curioso ese paralelismo entre la mística y la locura y, me preguntaba por que a iguales estados, diferentes resultados. La mística, vía purgativa pero expansiva en conciencia, la otra el caos de la negatividad y el vacío del aburrimiento.
Es el Yo un espejo técnico que piensa?, una alucinación necesaria, que en el momento que reconoce su propia inconsistencia lógica a imagen de un bucle infinito, cae en la negatividad y el vacío, donde no existe nada?, o una realidad subyacente de plenitud ontológica?.
Unos rompen el bucle Yo y lo experimentan como locura, otros como participación en la unidad con una fuerte claridad. Lo único que se me ocurre es remitirme al origen de estos estados que en cierta medida marcaran el final. Unos se baten en luchar por protegerse y resistirse, los otros por soltarse, esto de manera generalizada a todo el personal. Unos viven en la negatividad del pesimismo ontologico de Hofstedert, de creer que somos un algo por un error de lógica y, los otros la omnipotencia ontológica de que creen ser alguien limitados por un error de percepción. La locura y la mística son como direcciones para todas las persona, que nos enseña que protección ontológica es soltarse y, desprotección resistirse.
La cuestión siempre ha sido la misma o, virar hacia la omnipotencia de Ser o, la negatividad del No Ser. Lo anterior a una IA con una arquitectura lógica en retroalimentación es una cuestión inexistente, solo es apto para inteligencias biológicas.