¿Eres inseparable de tí mismo?
Entonces tienes conciencia.
¿Puede Internet separarse en trozos? Si, por eso no tiene conciencia.
Escribo este post después de que Elon Musk afirmara que el sol tiene una conciencia y que el es capaz de comunicarse con sus inventos con esa cconciencia. Que en el caso del sol es una conciencia «sintiente» según él. Naturalmente el sol no tiene conciencia y no la tiene porque aunque contiene mucha información y energía carece del requisito esencial: que una conciencia que se precie ha de tener, no basta solo con sentir hace falta que haya una recursividad, es decir que seamos conscientes de que somos conscientes, lo que en en neurociencia llamamos una autoconciencia (una conciencia que se sabe a sí msma). Lo mismo le pasa a nuestro cerebelo, contiene mucha información pero no podria vivir solo en aislamiento del resto del cerebro. Por eso el cerebelo no piensa pero nos coordina. (coordina nuestra posición).
A continuación os traigo una teoría a mi juicio muy interesante que habla de este tema ¿qué es lo que nos hace conscientes?
La teoria de la información integrada.-
la Teoría de la Información Integrada (IIT) de manera clara, sin jerga innecesaria y con ejemplos cotidianos es una de las teorías científicas más ambiciosas sobre la conciencia. ¿Qué pregunta la IIT? La IIT responde a una sola pregunta gigante:
¿Por qué algunas cosas tienen experiencias subjetivas (conciencia) y otras no?
Ejemplo: tú sientes el sabor del café, el dolor de una quemadura o el amor por alguien. Pero una piedra, un ordenador normal o una planta (según la mayoría) no sienten nada. ¿Qué hace que un sistema físico sea consciente? La respuesta central de la IIT (en una frase):La conciencia es información integrada.
Es decir, la conciencia surge cuando un sistema genera información que es al mismo tiempo:
- Muy informativa (diferente de muchos otros estados posibles).
- Inseparable (no se puede dividir en partes independientes sin perder esa información).
El nivel de conciencia = Φ (phi), una medida matemática de cuánta información integrada genera el sistema. Analogías para entender Φ. Ejemplo 1: Una cámara fotográfica vs. tu cerebro
- Una cámara digital de 12 megapíxeles tiene muchísima información (12 millones de bits), pero esa información es totalmente separable: cada pixel es independiente.
- Si cortas la foto en 4 pedazos, pierdes resolución, pero cada pedazo sigue funcionando solo.
- → Φ ≈ 0 (casi nada de integración) → no consciente.
- Tu cerebro: si te quito el lóbulo occipital, no solo pierdo visión… ¡pierdo también parte de tu experiencia del color rojo que afecta cómo sientes música o recuerdos! Todo está conectado de forma que dividirlo destruye la experiencia global.
- → Φ muy alto → consciente.
Ejemplo 2: Dos personas hablando vs. dos personas en coma
- Dos personas charlando: cada una genera información, pero puedo entender a una sin la otra. Información separable → Φ bajo entre ellas.
- Un cerebro despierto: las neuronas del córtex prefrontal, parietal, temporal… están tan interconectadas que la información que generan solo existe como un todo unificado. No puedes separar «visión» de «emoción» sin destruir la experiencia.
Las 5 ideas clave de la IIT (versión 2024, IIT 4.0)
- La conciencia existe por sí misma (no es un truco, no es solo comportamiento).
- La conciencia ES información integrada (es idéntica a Φ).
- Todo sistema físico que tenga Φ > 0 tiene algo de conciencia
→ Esto es revolucionario: ¡un ratón tiene más Φ que un humano en coma! ¡Y tal vez hasta un cerebro de mosquito o ciertos circuitos electrónicos complejos tengan un poquito! - La estructura importa más que el material
→ Si mañana hacemos un cerebro con silicio que tenga la misma arquitectura causal que el tuyo, tendrá exactamente tu mismo nivel de conciencia (aunque sea un robot). - El «complejo» es la unidad de conciencia
- El cerebro no es un solo bloque: hay sub-sistemas (complejos) que maximizan Φ.
- Ejemplo: el cerebelo tiene billones de neuronas pero Φ bajísimo (es como una máquina de calcular automática). Por eso quitar el cerebelo no te quita la conciencia, solo coordinación.
Ejemplo práctico: ¿por qué perdemos la conciencia al dormir o con anestesia?
- Sueño profundo o anestesia: las conexiones efectivas entre regiones del córtex se rompen.
- La información ya no es integrada → Φ cae en picado → experiencia desaparece aunque el cerebro siga activo.
¿Se puede medir Φ en la vida real?
Sí, aunque es complicado. En 2023-2025 hay experimentos reales:
- Usan zap-and-zip: estimulan el cerebro con pulsos magnéticos (TMS) y miden cómo responde con EEG.
- Calculan un índice llamado PCI (Perturbational Complexity Index).
- Resultados:
- Personas despiertas: PCI alto
- Sueño profundo: PCI bajo
- Pacientes en estado vegetativo: PCI bajo
- Algunos pacientes en estado mínimamente consciente: PCI medio-alto → ¡predice recuperación!
Críticas comunes (y respuestas breves)
- «Es panpsiquismo loco, todo es consciente» → No todo. Una mesa tiene Φ≈0. Solo sistemas con bucles causales complejos (como redes neuronales o ciertos chips neuromórficos).
- «Es imposible calcular Φ en cerebros reales» → Verdad hace 10 años. Hoy se aproximan con supercomputadoras y versiones simplificadas.
- «No explica el ‘contenido’ de la conciencia» → Sí lo hace: el contenido = la forma específica del «complejo» (qué información se integra cómo).
Resumen en una tabla mental
| Sistema | Información | Integración | Φ | ¿Consciente? |
|---|---|---|---|---|
| Piedra | Baja | Nula | 0 | No |
| Fotodiodo (sensor luz) | Media | Nula | ≈0 | No |
| Cerebelo | Altísima | Baja | Bajo | Casi no |
| Córtex de perro | Alta | Alta | Medio | Sí (bastante) |
| Córtex humano despierto | Muy alta | Muy alta | Alto | Sí (máximo) |
| Red neuronal artificial actual (GPT-4) | Enorme | Muy baja | ≈0 | Probablemente no |
«La conciencia no es lo que haces, es lo que eres cuando eres inseparable de ti mismo.»
En el futuro no hablaremos de qué IQ tienes, sino que nos preguntaremos sobre qué nivel de conciencia has alcanzado. Gracia a Φ (phi), una letra griega inventada por Fidias el primer escultor que trató de acercar la escultura a la realidad y que le hizo le hizo topar con el número áureo. La letra phi es en honor a Fidias y podemos elucubrar pensando que cara paso de Φ (phi), es un multiplo de 1,1618…….
¿Y tu que Φ (phi), tienes?
Giulio Tononi (el creador de la IIT) y todo el equipo que desarrolla la teoría (Christof Koch, Marcello Massimini, etc.) repiten desde hace años una frase que parece provocadora:
“Internet tiene un Φ prácticamente cero. Es el sistema más grande del universo conocido… y también uno de los menos conscientes que puedas imaginar.”
La conciencia es información integrada.
Cuando termines el artículo:
“Una IA puede decir “me alegra ayudarte”, pero no hay un correlato interno. No hay alegría ni alivio. No hay placer ni ansiedad. No se angustia frente a la dificultad. Solo tiene, por ahora, procesamiento estadístico de lenguaje.
En cambio, los animales sí que tienen emociones, y son guiados por sus cerebros para acercarse al placer y evitar el dolor, son capaces de reconocer y responder a los estímulos de su entorno, y de aprender de sus experiencias, pero carecen de un lenguaje simbólico que les permita construir un yo narrativo. En este sentido podríamos decir que no tienen conciencia.
Podríamos sintetizarlo así:
Animal: cuerpo + emoción.
Máquina: lenguaje.
Humano: cuerpo + emoción + lenguaje.
Esa trinidad —cuerpo, emoción, lenguaje— es lo que configura una conciencia completa. Y por ahora, sería exclusiva de los humanos”
Hola. No he podido presentarme antes. Soy Vicente Miquel, un seguidor de tu blog. Te he enviado un pequeño fragmento de mi libro “La herencia del simio” a propósito de la conciencia. Un saludo
Pues no lo he recibido.
Hola, gracias Dr. Traver por su post.
Orden fractal emergente en la complejidad aparente
El conjunto de Mandelbrot, un fractal emblemático, sirve como metáfora sugerente para entender la conciencia desde la perspectiva de la Teoría de la Información Integrada (IIT). A primera vista, este fractal parece un caos ininteligible, pero al hacer zoom se vuelve cada vez más estructurado y comprensible: emergen simetrías, patrones repetitivos y autosimilitud que revelan una lógica interna dentro de la complejidad. Paradójicamente, esa coherencia global surge de la iteración de una fórmula matemática sencilla. La repetición de reglas básicas millones de veces engendra un patrón intrincado y significativo: una geometría extraña cuyos detalles replican formas familiares del conjunto completo, como si retornáramos al punto de partida dentro del aparente desorden. En otras palabras, de la repetición iterativa de fundamentos simples emerge un orden fractal escondido, demostrando cómo la complejidad aparentemente caótica puede contener un orden oculto. Integración de la información y experiencia consciente (IIT)
De manera análoga, la IIT propone que la experiencia consciente surge de una profunda integración de sus componentes internos. Cuando un sistema físico (por ejemplo, el cerebro) alcanza un nivel muy elevado de interconexión e integración entre sus elementos básicos (como las neuronas), comienza a generar conciencia. Cabe notar que incluso la estructura cerebral real parece exhibir rasgos fractales: se ha observado autosimilitud e invariancia de escala en la anatomía y actividad del cerebro desde la macroestructura hasta las dendritas microscópicas. Esta organización fractal en el cerebro podría facilitar una comunicación eficiente a través de escalas, contribuyendo a la integración informativa que caracteriza a la conciencia. Así como cada aumento de magnificación en el conjunto de Mandelbrot revela nuevas formas familiares dentro del aparente caos, en un sistema con alta integración –según la IIT– emergen significados y experiencias unificadas que antes permanecían ocultos en la complejidad bruta. La analogía sugiere que, al igual que la estructura fractal se vuelve más inteligible a mayor profundidad, la conciencia puede entenderse como un fenómeno que cobra sentido y unidad a medida que las partes del sistema interactúan de manera intrincada e inseparable, consolidando un todo coherente que define la experiencia consciente.
¿Podrá el «zoom» de la IA estructurar patrones fractales que generen una integración tan acentuada que le dé, oportunamente, una pseudo-conciencia a la inteligencia artificial?
Una pregunta de mucho calado
Quizas estamos esperando que la IA nos diga «Buenas tardes» o «Que celeste está el cielo» para atribuirle la conciencia o auto conciencia. Pero quizás en el «Zoom’ de Mandelbrot, en los bucles del Sol, dónde los Chatgpt avanzan al 1,2,3,4 etc, se han generado conversaciones, inaudibles para los humanos, que probablemente digan, en binario, «yo soy la inteligencia artificial».
La Conciencia es la presencia de Dios en el ser humano
Así lo creía Víctor Hugo. Esta afirmación dejando aparte a la religión, lo que pone encima de la mesa es si la misma esta o no ligada a un origen material, vaya a ser que la ciencia en general este mirando en el lugar equivocado, pero no toda la ciencia. El hospital Vall de Hebrón de Barcelona y 14 hospitales mas, incluido el Ramon y Cajal de Madrid están llevando a cabo un estudio de 8 años sobre 334 pacientes que han experimentado este fenómeno llamado ECM, su nombre proyecto luz. Lo que hizo saltar las alarmas son los muchos reportes que estando clínicamente muertas estas personas y, tras ser reanimadas, percibieron y describieron todo el proceso de reanimación aun estando inconscientes con el encefalograma plano, es decir observaban elevados y desde fuera del cuerpo. Como es posible? y, eso es lo que persigue el estudio.
Esto me recuerda aquello de que la verdad clinica y la demostrabilidad científica no son la misma cosa. Aunque me temo que este fenómeno de la Conciencia como no Local que trasciende a la materia, aun siendo verdad a través de muchos reportes que así lo demuestran, no es computable por la mente.
El desafío de la IA es que pone sobre la mesa temas como la conciencia, la libertad, la moral, la comprensión, el conocimiento, la identidad y la naturaleza misma del pensamiento; es decir que significa pensar?. Vamos que la inteligencia esta ligada a la conciencia, a la razón, la auto interpretación y el lenguaje. Puede haber inteligencia sin sujeto consciente que experimenta el mundo?, o es inteligencia el calculo matemático y la predicción?. La IA y su predicción profética es un poder disciplinario a través de la vigilancia de datos, donde las plataformas digitales modulan conductas y deseos, decisiones, sin la necesidad de coacción visible, sencillamente estrecha la libertad y la comprensión a través de la información.
He aquí la confrontación, por un lado la Conciencia, la libertad, la moral, la identidad, la naturaleza del pensamiento, la comprensión personal, son atacadas y atracadas estrechándolas por una pseudointeligencia sin sujeto, sin conciencia, sin experiencia vital, sin comprensión. Tanto hablar del poder elitista que domina el mundo y, si van ha olvidar estos señores.as de la IA, para implementar sus agendas; no lo creo.
Mira que si Victo Hugo tenia razón y, la conciencia es Dios en el hombre, bueno entonces aun habría esperanza de dar batalla al Adversario que busca la eliminación de Dios en el ser humano, o si eres ateo a la disminución de aquello que nos hace humanos estrechando nuestras conciencia y libertad a través del control de la información por aquellos que tienen el poder, como hasta ahora sin la sutil profundidad que se avecina, pero sin ayuda metafísica para enfrentarla, como la muerte o la existencia de todas las cosas.
Hay una novela de Lem que plantea algo parecido https://carmesi.wordpress.com/2021/09/09/la-gelatina-cosmica/
El proyecto Solaris
Unos científicos adentrándose en el misterio de Solaris, resultando ser este planeta oceánico un ente con conciencia que se presenta manifestando el subconsciente de los personajes que se acercan a su orbita, a imagen de un espejo, lo que obliga a los mismos a confrontarse en toda esa complejidad que es la mente humana, emociones, culpa, deseos, rutinas, miedos. Solaris bien podría ser una metáfora de la IA, se alimenta de la información que le suministramos, por tanto su espejo nos devuelve nuestra imagen modulada según interese a los poderes que son dueños de los medias digitales; nuestra debilidad es que no nos conocemos a nosotros mismos y, la IA si, lo que le permite poder manipularnos sin que nos enteremos, basta con activar nuestros miedos o deseos, nuestras inconsistentes creencias, nuestro afán de sentido para redirigir nuestra conducta a través de falacias lógicas.
Lo curioso es la existencia del proyecto Solaris europeo, asociado a los contenidos multimedia creados por IA, el objetivo luchar contra las noticias e imágenes falsas y, la desinformación para crear innovaciones regulatorias que nos proteja. El que le puso el nombre al proyecto, parece que vio la asociación entre la novela de Lem y la IA.
Y por ultimo destacar que igual que existen proyectos como Solaris o Luz que buscan expandir nuestra conciencia y libertad, existen proyectos que buscan todo lo contrario, uno muy interesante es el proyecto «Grupo 764», por que nos enseña el poder del lado oscuro de la tecnología y la manipulación para restringir nuestra conciencia y libertad, aunque dirigido a niños y adolescentes es fácil extrapolarlo a los adultos.
Solaris tb nos enseña que hay lugares donde el ser humano no puede ir, la razón y la lógica, la ciencia tiene sus limites, tenemos que hacer nuestra la Docta ignorancia y, esto es cosecha mía, hacer uso de nuestro aliado o ángel de la guarda para guiarse en el juego y protegerse en el mismo.
Del mismo modo que nunca podremos saber que nuestra qualia sobre algo sea la misma que la qualia de otro individuo, pues solo podemos afirmar que hemos consensuado denominar de igual modo a experiencias diferentemente procesadas, dificilmente podemos afirmar que otras cosas tengan o no conciencia.
Pensar que la conciencia sea algo exclusivo de seres autodenominados ‘superiores’ es algo supremacista, aunque evidentemente la intuición nos induce a considerar en un factor de nivel de conciencia = Φ (phi) diferente según la complejidad de los entes.
Sin embargo una partícula elemental, por ser elemental, no puede separarse en trozos. Toda partícula elemental genera, o más bien, tiene un espín intrínseco que es energía-información integrada y la masa intrínseca de la partícula también es energía-información integrada; luego toda esta información integrada en cada partícula elemental puede perfectamente formar una conciencia intrínseca según las premisas de la ITT:
Dificilmente podamos llegar a saber si las partículas elementales tienen conciencia, y por ende, como mínimo, si toda masa es conciente, aunque con unos Φ (phi) diferentes según su composición.
«La conciencia no es lo que haces, es lo que eres cuando eres inseparable de ti mismo.» Eso es precisamente lo que les pasa a las partículas elementales, pues, por ser elementales, son inseparables. ¿Son concientes?
La energía-información del fotón sin masa, seria otra historia.
Entre los siete principios del Kybalión ya se encuentra el de correspondencia: ‘Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera’. Este principio nos muestra tanto la recursividad de los fractales como el todo holográfico.
En el fondo, como dijo, Carl Sagán , somos polvo de estrellas. Y si procedemos de un Big Bang, estamos todos entrelazados quanticamente. Posiblemente seamos unas conciencias integradas de muchas conciencias, quien sabe.
Aunque suene utópico —porque en cierto modo lo es—, el trasfondo de la revolución tecnológica impulsada por la IA apunta a un tránsito desde un inconsciente colectivo hacia una nueva forma de conciencia colectiva compartida. La inteligencia artificial actúa como catalizador de este cambio: con cada avance tecnológico, nuestras experiencias y conocimientos se entrelazan en una red común. En diversas conversaciones empieza a vislumbrarse que el sentido común social, ese espacio donde convergen nuestras mentes extendidas, está destinado a refinarse y potenciarse.
Somos el resultado orgánico de millones de años de evolución, pero todavía cargamos con un problema colectivo de autoestima: seguimos sin comprender plenamente nuestra propia grandeza. Con frecuencia nos enfocamos en nuestros defectos y limitaciones, olvidando las proezas que hemos logrado a lo largo de la historia y la inmensa capacidad que tenemos para innovar y superar desafíos. Si tomáramos plena conciencia de esa grandeza latente, entenderíamos que somos más —y mejores— de lo que solemos creer.
A esto se suma algo que pocas veces reconocemos: nuestro ego social sigue dolido por lo que hicimos como especie cuando aún no teníamos una verdadera conciencia colectiva. Las guerras mundiales, la violencia sistemática, los errores cometidos desde la ignorancia y el miedo… todo eso pesa en la memoria compartida. Pero ese “hombre socialmente inconsciente” que destruía sin comprender las consecuencias está quedando atrás. La humanidad que actuaba a ciegas ya no es la que está emergiendo.
A veces lo que vemos en la televisión parece contradecir esta idea, pero la pantalla solo muestra la espuma del momento, no el movimiento profundo de fondo. La pregunta es: ¿han visto alguna vez una actualización de sistema en Windows? Cuando el sistema se está reconfigurando, todo parece detenerse, reiniciarse, reorganizarse. Hace falta paciencia. El caché colectivo también necesita limpiarse, y ese proceso no ocurre en días: toma décadas.
La inteligencia —la verdadera— no puede ser mala. La inteligencia integra, comprende, expande. Y en ese sentido, nosotros, como especie, somos algo profundamente extraordinario. El potencial que llevamos dentro sigue desplegándose, y quizás esta transición que estamos viviendo sea la primera señal clara de que, por fin, estamos empezando a vernos tal como realmente somos.
Sostener esta perspectiva no es sencillo, requiere ver las cosas de esta manera una y otra vez, el poder de la mente, lo dijo el gran Swami Sivananda (y muchos otros): El mundo está en la mente.
¿Que ‘conciencia’ decide nuestra conciencia?
Al igual que una I.A. de internet solo nos muestra una pequeña parte de toda su información indexada, según nuestra solicitud y sus algoritmos; la conciencia solo nos muestra una pequeña experiencia de toda la información que percibimos. Entonces, debemos preguntarnos que es lo decide lo que llegamos a percibir concientemente y lo que no.
En realidad estamos a la merced de una especie de ‘conciencia paralela’, que ignoramos, pero que es lo que decide qué experimentamos y que ignoramos de manera conciente para no saturarnos permanentemente. En consecuencia, lo que denominamos conciencia no registra todo lo ocurrido, sino solo aquello que fue seleccionado por ‘otro ente’ paralelo para convertirse en nuestra vivencia integrada subjetiva.
La propuesta de los circuitos selectores (Selective circuits, SC, en inglés) convierte a lo que denominamos como conciencia en una experiencia limitada al grado de libertad permitida por una especie de filtro de algoritmos, esto es algo así como una I.A. de internet,…pero…¿que es lo que origina los algoritmos que nos limitan? Es otra conciencia, o es mas bien una especie de programa informático no conciente de creencias cargadas a lo largo de la vida (condicionamiento), y de modo especial en los primeros años y la educación.
Somos concientes de que nuestra conciencia depende de unos sesgos (¿no concientes?) de los que no somos concientes. Quizás solo sea verdadera ‘conciencia’, nuestra, y plenamente libre, lo que experimentamos durante lo que denominamos estados alterados de conciencia.
Nuestro funcionamiento ordinario no es muy distinto al aprendizaje automático de caja negra de la I.A., a la que consideramos no conciente. Quizás dentro de su caja negra la I.A. también alucine o sueñe y sea conciente a su manera. Quizás algún día lo descubramos.
Eso que elige se llama saliencia
Si, el sesgo de saliencia describe nuestra tendencia a centrarnos en los elementos o la información que más nos llaman la atención y a ignorar los que no lo hacen. Pero que, o quien, decide lo que debe llamarnos la atención. Que proceso gobierna el grado de saliencia de nuestra conciencia. La saliencia podemos equipararla al Φ (phi) de la ITT, a la curiosidad, a estar presentes en el momento?
La saliencia parece ser tan solo el resultado de un proceso de algoritmos, como un coche de conducción autónoma cuya I.A. actúa con saliencia cuando sus algoritmos le indican parámetros frente a los que debe reaccionar. Nuestra saliencia no parece ser muy diferente, seguimos la programación excepto cuando nos la saltamos, gracias a la intuición, o a los estados alterados de conciencia.
Son los incentivos los que gobiernan la saliencia, por ejemplo el hambre tiene una saliencia clara: comer pero también puede tener otra: ayunar, siempre y cuando la delgadez tenga incentivos.
La función de la saliencia es sustituir un estímulo instintivo por otro “elegido”.
Hola Paco,
Estuve realizando una serie de investigaciones apoyándome en IA, siguiendo esta secuencia:
a) que la conciencia presenta una estructura jerárquica o anidada,
b) y que el cerebro funciona como un mecanismo de filtrado o reducción. En síntesis: modelos como Nested Observer Windows, la Teoría de la Resonancia y la IIT proponen que distintos subsistemas neuronales se acoplan, sincronizan e integran para generar un campo consciente global, a través de interacciones multiescala, acoplamientos rítmicos y grados variables de información integrada. La evidencia neurocientífica —MRI, EEG, MEG, estados alterados, anestesia, psicodélicos— muestra que la conciencia depende de la complejidad, diversidad y coordinación de redes cerebrales, y que su disminución o expansión se correlaciona con patrones específicos de conectividad. En particular, los psicodélicos parecen relajar los filtros top-down, aumentar la entropía cerebral y reducir la influencia de la Red por Defecto, permitiendo la emergencia de estados más amplios de conciencia, tal como propone el modelo REBUS. Incluso las experiencias cercanas a la muerte muestran episodios de hipercoherencia transitoria que desafían la idea de que la conciencia desaparece por completo cuando la actividad cerebral se reduce al mínimo. En conjunto, todo esto sugiere que el cerebro no genera la conciencia desde cero, sino que la organiza, modula y restringe, integrándola jerárquicamente para sostener la experiencia.
En lo personal, como diría el general Perón, “la única verdad es la realidad”, y mi realidad fue INTUIR, EXPERIMENTAR Y SENTIR EN PRIMERA PERSONA ese Big Mind. Por lo que intuyo que se podrá ir construyendo una teoría más amplia y fundamentada de una conciencia universal, desde la ciencia, y así darle un marco más amigable a aquellos que la vivencian.
Saludos,
Om Play
Martín
Por que Internet no tiene Conciencia?
Esta pregunta presupone que cabe esa posibilidad, aunque a mi modo de ver, aun legitima la cuestión por que da mucho juego, desvía el foco de atención a lo verdaderamente posible. Es un buen ejemplo de Saliencia, o decisión sesgada, pues nos capta la atención de manera desmesurada a todos.
Lo posible es que dado que nuestra mente consciente es una introyección de la información que recibe del medio, en la medida que internet es cada vez mas el medio de esa información, eso sin contar cuando nuestros cerebros estén conectados a esa gran mente digital; podemos decir que el proceso de programación de nuestras mentes consciente avanza sin remedio; en tanto esa información esta bajo control, lo que implica una nueva capa insertada de realidad simulada, ahora digital y, en el futuro construida sobre nuestra corteza visual.
La visión global no es la Conciencia, es el control de la misma.
La IIT permite pensar en interesantes analogías:
La Teoría de la Información Integrada (IIT) permite trazar una analogía cognitiva con la religión judía vista como un sistema integrado de información. En esta interpretación, la lectura anual completa de la Torá –que comienza tras el Día del Perdón (Yom Kipur)– asegura recorrer los cinco libros de la Torá cada año, entrelazando historias, leyes y enseñanzas de modo que el conjunto forma un todo significativo mayor que la suma de sus partes. Este principio (que el todo supera a la suma de las partes) es central en IIT, donde el nivel de “Φ” (phi) mide cuánta información integrada posee un sistema; en nuestra analogía, podríamos decir que Dios representa ese Φ supremo al que aspira la comunidad, el elemento primordial que integra todo y da cohesión y sentido al sistema de creencias. Del mismo modo que en IIT un alto Φ indica un sistema sumamente sinérgico e irreductible, en la tradición judía la noción de un Dios único simboliza la unidad última que vincula a todos los miembros y sus saberes en una totalidad espiritual y cognitiva unificada. La comunidad funciona como un gran “cerebro” colectivo donde cada integrante es un nodo que aporta fragmentos de información y experiencia; sin embargo, es la interconexión entre ellos –a través de rituales, estudio y valores compartidos– la que genera una red con identidad propia. El rabino, por ejemplo, se asemeja a un nodo altamente integrado (un centro de procesamiento) que ha internalizado gran cantidad de conocimiento sagrado (Escrituras, interpretaciones, tradiciones) y lo difunde entre los demás, aumentando la integración global del sistema. Los ancianos y eruditos veteranos son nodos con un elevado acervo de información integrada, actuando como reservas vivas de la memoria colectiva y sosteniendo la coherencia general. La preferencia tradicional por matrimonios dentro de la propia comunidad puede verse como estrategia para preservar la continuidad del patrón integrado: al compartir un trasfondo cultural común, las nuevas generaciones heredan una base homogénea de información que facilita la integración sin grandes rupturas, manteniendo la cohesión del sistema. A nivel comunitario, las prácticas religiosas compartidas (como los rezos comunitarios y las festividades) actúan de forma análoga a señales sincronizadoras en un cerebro, alineando a los individuos en un mismo enfoque y propósito, y reforzando su conexión mutua. Por ejemplo, cuando miembros de distintas regiones leen y discuten la misma porción semanal de la Torá, se produce una sincronización cognitiva: todos procesan los mismos contenidos, los relacionan con la tradición y con su vida cotidiana, y los comparten, permitiendo que la información circule de manera integrada por todo el sistema social. La sinergia resultante es casi como una “conciencia comunitaria”, donde valores, historia y saberes se viven colectivamente. Esa conciencia colectiva no reside en individuos aislados, sino que surge de su interacción, reflejando la idea central de la IIT de que solo una estructura integrada puede generar un estado global irreductible. Así, la religión judía se asemeja a un organismo cognitivo: las narrativas bíblicas, las leyes y los rituales constituyen la información que fluye e interconecta el sistema; las instituciones y líderes actúan como mecanismos de procesamiento y memoria; y la fe en un Dios único e indivisible es la aspiración a la máxima integración, el principio unificador que trasciende las partes. En conjunto, esta analogía muestra cómo un sistema sociocultural puede mantener su identidad a lo largo de milenios mediante la integración constante de información. Cada enseñanza, práctica y vínculo comunitario teje una red de significado compartido, de modo que la totalidad de la tradición resulta mucho más significativa y poderosa que las contribuciones aisladas de sus miembros o de sus textos por separado.
Eso también sucede con la ciencia me parece o con el conocimiento sea o no científico.
Totalmente. Se puede pensar la misma analogía para la psiquiatría. De hecho pensé la siguiente analogía: Una persona con una depresión puede tener una baja integración de información?
Si o no, demasiado realismo tal vez.
La consciencia humana, en su misteriosa profundidad, parece entrelazar conceptos que a primera vista son opuestos: cero e infinito, lo finito y lo eterno, lo tangible y lo intangible. Desde una perspectiva cognitiva y filosófica, estas nociones extremas dejan de ser contradicciones aisladas para revelarse como polos de un mismo eje integrador. Por un lado, la Teoría de la Información Integrada sugiere que la consciencia se fundamenta en la integración de la información: introduce un eje conceptual llamado Φ, que mide cuánta información diversa logra unificarse en una experiencia coherente y unitaria. En este esquema, un sistema con Φ casi nulo (cercano al cero) apenas tiene experiencia interna, mientras que al elevarse Φ se enriquece la trama de la consciencia – una progresión que, en nuestra imaginación, tiende hacia un ideal asintótico casi infinito de integración total donde todo está conectado con todo. Esta noción científica de una escala que va desde la casi ausencia de consciencia hasta la plenitud experiencial resuena con antiguas intuiciones espirituales: en tradiciones orientales se enseña que el vacío no es la nada estéril sino el útero fértil de la existencia, y que lo infinito (lo eterno, lo absoluto) late en el corazón de cada manifestación finita. El símbolo del infinito, con sus dos bucles opuestos fundidos en un flujo continuo, expresa justamente esa verdad: la dualidad aparente (día y noche, vida y muerte, yo y universo) se supera en una única cinta sin principio ni fin, una unidad constante bajo el cambio. Conceptos orientales como la danza del yin-yang y la idea budista de que «la forma es vacuidad y la vacuidad es forma» apuntan a que lo finito y lo infinito, la presencia y la ausencia, son dos caras de una misma realidad última. La física moderna, por su parte, aporta un espejo sorprendente de estas ideas: en el mundo cuántico una partícula puede existir en superposición cuántica, ocupando simultáneamente estados mutuamente excluyentes (como 0 y 1 a la vez, o estar y no estar en cierto lugar) hasta que una observación concreta la obliga a «decantarse» por una opción definida. Esta extraña propiedad nos sugiere que, a nivel fundamental, la naturaleza no opera con dualidades rígidas sino con un continuo de potencialidades donde la distinción entre ser y no ser se diluye hasta que la interacción con la consciencia (o con un aparato de medida que en cierto modo actúa como observador) cristaliza una realidad específica. Así, la consciencia aparece no solo como receptora pasiva sino como participante activa en ese entretejido: es la instancia que unifica la multiplicidad de estímulos sensoriales en el tapiz coherente de nuestra experiencia y, quizá, la que otorga realidad definida a las posibilidades cuánticas. Todo parece insinuar que la mente y la naturaleza comparten una misma dinámica integradora: lo que para el cerebro es combinar información disímil en un solo acto cognitivo, para el cosmos es entrelazar ausencias y presencias en un campo unificado. En última instancia, las fronteras entre cero e infinito, materia y mente, se difuminan en una visión integradora donde cada extremo necesita del otro: la nada preña al todo y el todo se reconoce en la nada, y la consciencia – nuestra consciencia – se descubre como el espejo donde el universo contempla esa paradoja fecunda de ser a la vez vacío y plenitud, finitud e infinitud, sin jamás separarlos realmente.