El sindrome post-aborto

Recientemente el presidente del gobierno anunció —otra cosa es que se lleve a cabo— la inclusión del derecho al aborto en la Constitución, para «blindar» este derecho ante posibles maniobras de la «derecha» para prohibirlo.

La idea de que la derecha si pudiera quitaria ese «derecho» a las mujeres es poco probable pero es evidente de que desde el punto de vista mediático tiene cierto peso. La gente comun piensa que la izquierda defiende la posibilidad de que las mujeres interrumpan su gestación de forma electiva y que la derecha que son criptocatólicos en su mayoria la liquidarian o al menos introducirian algun artilugio como la obligación de oir los latidos del corazón de sus fetos por parte de las embarazadas o como ahora mismo ha sucedido tomar lecciones del sindrome post-aborto apadrinado por el alcalde de Madrid.

Este debate, sempiterno y que aparece y desaparece del mundo mediático cada x tiempo señala en la dirección de que la polarización entre los pro-vida y los de «libre elección» dista mucho de haberse resuelto y es probable que vaya apareciendo periódicamente cuando se trate de polarizar aun más la opinión publica por razones politicas.

Con respecto al sindrome llamado «sindrome post-aborto» he de decir que existe y no existe. No existe como entidad clinica reconocida por la medicina pero quizá exista en algun caso donde la mujer se sienta culpable, deprimida o dudosa respecto a su elección. Lo importante es comprender que si alguna vez el aborto dejó secuelas psiquiátricas lo cierto es que hoy no se conocen apenas después de sesudas revisiones bibliográficas. Y no existen secuelas desde que el aborto es un acto médico que se lleva a cabo en entornos seguros (quirúrgicos) y con anestésicos que procuran sedación como el Propofol y el Dormicum. Dicho de otra manera el aborto era muy traumático cuando se llevaba a cabo en entornos no médicos. Y aun existe otra idea muy importante señalada por Brockington (que es el que mas ha investigado sonre este tema): la frecuencia de depresión post-parto y accidentes psiquiátricos en el puerperio es la misma tanto en el embarazo a término como en el aborto espontáneo y el aborto electivo.

Pues los accidentes psiquiátricos post-parto no son debidos al parto sino a la maternidad.

A pesar de haber sido la primera causa de morbimortalidad materna cuando ha sido practicado por no-médicos ( (Stotland 1996), el aborto no ha conseguido escapar a la polémica entre sus defensores o partidarios y sus detractores prohibicionistas, a menudo desde posiciones enfrentadas acerca de la disponibilidad de la cualidad reproductiva de la mujer o concepciones trascendentes del ser humano. Este debate religioso, moral y político ha hurtado a los clínicos la necesaria experiencia a la hora de evaluar las consecuencias sanitarias, en este caso psiquiátricas, de los embarazos llevados a término forzosamente por leyes que hasta hace poco tiempo y en nuestro país restringían la posibilidad de considerarlos como un acto médico reglado, condenando a la mujer al anonimato, la vergüenza o la culpa y sus consecuencias menos inmediatas: los trastornos de vinculación al almacén de las teorías especulativas del inconsciente.

Yo mismo en un articulo anterior (2004) investigué y publiqué este asunto y el lector puede seguir alli todos los pormenores de este asunto que no se limita a ponerse en favor de una u otra propuesta. No es una decisión simple ni sencilla y por supuesto contiene sesgos morales. Mi opinión —que tambien publiqué aqui en un post titulado «O aborto u orfanato»—, redunda en la idea de que el aborto es una cuestión sanitaria del mismo estilo que una colonoscopia y que su politización es precisamente la que induce mayores riesgos, estigmas y rechazos.

Ni es un crimen ni es un derecho de la mujer.

Es un acto médico para salvaguardar algo que solo la mujer sabe subjetivamente.

Eros y Tanatoss eran hermanos gemelos, lo que dicho en terminos más actuales significa que viajan en el mismo pack. Lo curioso es que no todo el mndo lo sabe y se posicionan— como sucede hoy con las guerras— por uno u otro bando.

Es por eso que yo creo que el aborto reglado por leyes debe existir para asistir aquellos casos desgraciados que pueden presentarse en la clinica. Y es bien cierto que una vez legalizado son de esperar casos banales que no deberian haber llegado a un embarazo consumado. El aborto ni es un metodo anticonceptivos ni una industria planificada.

Bibliografia.

BROCKINGTON I. (2003): “Situaciones obstétricas y ginecológicas asociadas a enfermedades psiquiátricas” en “Tratado de psiquiatría” Gelder, Lopez Ibor and Andreasen (eds) Ars medica. Barcelona

(1996) “Motherhood and mental health” Oxford University Press

ZOLESE G, BLACKER CVR (1992): “The psychologycal complications of therapeutic abortion” Br Journal of Psychiatry 160, 742-749.

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Conversación y debate

5 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. Me saltó en su tercer párrafo, esa comparación donde dice: “…los que son “pro-vida”, y los que son…”, debería decir: “pro-muerte”, para ser clara y objetiva la comparación. Pero qué curioso que para esa otra opción se prefiera decir: “…elección libre”. ¿Curioso, no? Fuera de eso, un artículo que, como siempre en este tema, lo deja abierto.

  2. El placer busca la eternidad

    Tanatos apunta al Nirvana, lo que se traduce no como un instinto que termina con la vida, si no con el dolor o, instalar una ausencia de tensión, lo que paradójicamente una vez se obtiene desparece el conflicto entre la vida y la muerte, para entonces desde ese punto Zero se iguala el principio de Nirvana con el de realidad y, desde aquí poder avanzar ha estados de gratificación que buscan la eternidad

    Desde esta perspectiva lo que encontramos es una inversión, los que están a favor del aborto son ProEros y, en contra ProTanatos con vistas en la culpa.

  3. Comentaba Cesar Vidal que una vez, estando en Israel, y respecto al tema del aborto le fue presentado un ginecólogo «pro choice» para que hablaran sobre el tema en un coloquio.

    Como puede imaginar, no le hacía mucha ilusión al Sr Vidal, pero ya puestos, tragó y que fuera lo que tuviera que ser.

    El tal doctor, no recuerdo el nombre, le comentó que lo principal era que en la elección decidiera por si misma la mujer, sin interferencias externas, ni de los unos o de los otros. Vidal le contestó, irónicamente, que eso estaba muy bien, que era muy «bonito», pero que cual había sido el resultado del «experimento» en su caso.

    Un asistente del doctor le comentó que una vez las mujeres que no habían abortado, junto con sus hijos, quisieron hacerle un homenaje. Pensando que sería suficiente con un salón grande, vieron que ni siquiera un estadio de futbol dio abasto.

    El doctor insistió en que lo natural, si la mujer decide en conciencia, es que el parto llegue a término. Porque de no ser así nos habríamos extinguido.

    De ahí su defensa de la opción «pro choice», que a Vidal tanto disgustaba.

    La cuestión es que si lo natural es proseguir con el embarazo, hasta que punto ponerle término de manera artificial, violentando lo que la evolución ha consagrado durante millones de años, desde que éramos unos antropoides, no conlleva necesariamente unos efectos secundarios necesariamente serios.

    Obvio los casos de embarazos ectópicos y similares. Me refiero a los que afectan a la mayoría de los abortos. Una pena tener que reseñarlo de esta manera, pero así están las cosas.

    Entiendo que usted no tenga grandes simpatías por el Sr Vidal, y sus filiaciones cristianas evangélicas, pero no cabe duda de que es una persona valiente y que si se tiene que enfrentar a los «suyos», como con el caso de los cristianos sionistas, lo hace.

    Un atento saludo

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