En la salud y en la enfermedad

La salud es un término muy intuitivo pero difícil de definir. De hecho las versiones oficiales definen la Salud con conceptos más relacionados con la felicidad que con el estado de salud. Por el contrario la enfermedad es algo fácil de definir y que siempre se acompaña de “infirmitas”, es decir de malestar y falta de firmeza. Es además fácil de comprender y moviliza sentimientos de empatía y de cuidado.

Usualmente las enfermedades no tratadas llevan a la muerte o a la incapacidad, cuando no a la dependencia o a la facilitación de la emergencia de otras enfermedades. La edad es probablemente la variable más importante y probable para estar enfermo y morir a consecuencia de alguna de ellas.

Entre ambas existe un terreno de nadie, un territorio peligroso pues recibe tanto el fuego enemigo —si lo imaginamos como dos trincheras— o como fuego amigo. Un terreno que conocemos como Lo liminar, un límite., algo fronterizo que no es solamente un espacio sino también un espacio-tiempo, un tránsito, algo que aun no es ni ha aparecido mientras que lo viejo no acaba de desaparecer. Un estado mental.

La liminalidad.-

La liminalidad -existencialmente hablando- es cuando no se está ni en un sitio ni en otro. Este «sitio» puede ser tanto un lugar como un estado mental. El termino fue descrito por un antropólogo francés llamado Arnold Van Gennep muy poco conocido a pesar de que su libro -escrito en 1909- es reconocido hoy como un clásico en el estudio de los ritos de paso.

Un rito de paso es sinónimo de «iniciación» y es un conjunto de actividades simbólicas que marcan y dirigen la transición de un estado a otro, como por ejemplo la transición de la juventud a la adultez o de la niñez a la adolescencia. Advierta el lector que la mayor parte de los trastornos psiquiátricos de los que estoy hablando en este post suceden en esas transiciones.

Liminalidad además señala hacia actividades donde parecemos flotar y fluir sin necesidad de pensar demasiado en nosotros mismos: el servicio militar, el viaje, la enfermedad, el ingreso en un hospital o el domestico duermevela son situaciones o sitios donde parece abrirse un paréntesis en nuestra vida. Un paréntesis que puede cerrarse o no pero en cualquier caso una interrupción a veces liberadora y otras veces trágica y que casi siempre nos cambia para siempre. Lo liminar es la liquidación de lo viejo sin saber dónde vamos a llegar, pues lo nuevo todavía no ha aparecido y es evidente que vivimos en una época liminar, de transición y de cambio.

Y en las épocas de transición y de cambio son de esperar sufrimientos liminares. No necesariamente enfermedades sino sufrimientos que lo parecen. Y lo parecen precisamente porque son «copias fenotipicas» es decir mimetizaciones de enfermedades verdaderas.

Esta mimetización no debe contemplarse como una simulación o como un engaño (a pesar de que estas simulaciones —que antes llamabamos histeria— siguen existiendo). En realidad se trata de interacciones gen-gen tal y como describí en este post. se trata del concepto conocido como epístasis social.

Para entender bien qué es la epístasis social, pensemos en un momento en las conductas psicopáticas. No hace falta ser un psicópata para llevar a cabo conductas psicopáticas. Todo parece indicar de que todos en determinados contextos seriamos capaces de llevarlas a cabo, al menos el engaño o el maquiavelismo para salirnos con la nuestra, sin necesidad de ser portadores de toda la caballería genética de un psicópata. Basta con caer bajo su influencia.

O basta con tener un gen de una enfermedad que aún no se ha manifestado. La vinculación de la fibromialgia con diversos marcadores biológicos de la serie reumática y sistémica así lo señala.

El espacio liminar no es algo físico

De manera que un espacio-tiempo liminar es algo simbólico, un «topos» más que un lugar. Un «topos» donde se habita, donde se está. Un dasein.

La anchura de este espacio depende de la época, de los consensos compartidos por la población general, del lugar y de las complejidades de la existencia, de la geografía del entorno que llamamos medio ambiente, el nicho donde existimos los humanos y que por sí mismos configuran espacios liminares bien diferentes. Como regla general podemos asegurar que en una época liminar son de esperar sufrimientos y enfermedades liminares que en el argot médico conocemos con el nombre de no-enfermedades. Y las llamamos así, no porque no existan sino porque pertenecen y dependen de ese topos símbólico que llamamos espacio liminar y carecen de historia natural, son un resultado de ese estar-en-el mundo que los fenomenologos como Husserl, llamaban dasein.

El concepto de no-enfermedad.-

Debemos a Richard Smith el concepto de no-enfermedad, que coincide con los malestares que encajan dentro de ese campo liminar, donde no hay salud ni enfermedad, una persona no tiene ninguna enfermedad pero no se encuentra bien, una persona puede deprimirse sin ser un depresivo, puede sentir dolor sin daño o puede sentirse agotado sin cansancio.

El concepto de «no enfermedad» (o non-disease en inglés) atribuido a Richard Smith surge en el ámbito médico y se refiere a condiciones que se asemejan clínicamente a enfermedades, pero carecen de marcadores biológicos, psicológicos o cronobiológicos que las confirmen como tales. Estas «no enfermedades» son, en esencia, estados que imitan enfermedades reconocidas, pero no cumplen con los criterios diagnósticos objetivos debido a la negatividad de pruebas biológicas o a la ausencia de una causa identificable. Un ejemplo clásico es la distimia, que se solapa con la depresión mayor, pero sin los marcadores biológicos típicos de esta última. Este concepto también abarca síntomas médicos inexplicables o trastornos psicosomáticos, como la fibromialgia o ciertos casos de sensibilidad al gluten, que pueden simular enfermedades sistémicas sin una base patológica clara.

Richard Smith, ex editor del British Medical Journal, introdujo este término en artículos como «In search of ‘non-disease'» (BMJ, 2002), donde cuestiona la medicalización de ciertos estados que no encajan en definiciones tradicionales de enfermedad. Propone que las «no enfermedades» son constructos clínicos que reflejan más una percepción subjetiva de malestar que una alteración fisiológica verificable. Esto conecta con debates sobre la somatización y la «conducta de enfermedad» sin una base orgánica clara, sugiriendo que factores psicosociales o culturales pueden desencadenar estas respuestas.

Relación con el contexto médico y social

El concepto de Smith desafía la visión positivista de la medicina, que prioriza alteraciones orgánicas verificables. Desde una perspectiva crítica, las «no enfermedades» pueden ser vistas como productos de la interacción entre el individuo y su entorno social, donde el malestar se expresa en términos médicos aceptados culturalmente. Esto resuena con teorías de representaciones sociales, como las de Serge Moscovici, que explican cómo los significados colectivos influyen en la percepción de fenómenos como la enfermedad.

Por ejemplo, condiciones como la sensibilidad al gluten no celíaca han sido asociadas con «no enfermedades», ya que los síntomas (dolor abdominal, fatiga) no siempre correlacionan con marcadores biológicos claros, pero mejoran con cambios dietéticos, sugiriendo un componente psicosomático o ambiental. Otro caso es la fibromialgia, que a menudo se superpone con enfermedades autoinmunes, pero cuya etiología sigue siendo debatida.

Bibliografía relevante

  1. Smith, R. (2002). «In search of ‘non-disease’.» British Medical Journal, 324(7342), 883-885.

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Conversación y debate

6 comentarios

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  1. Dependiendo del marco bajo el que lo contemplemos, la vida no deja de ser una zona gris, liminar, un ‘dasein’ de experiencias físico-psiquicas anteriores a la muerte, también cualquier época es un ‘dasein’. Como tantas cosas en la naturaleza, el ‘dasein’ puede considerarse un fenómeno fractal.

    Recordemos que no hace tantos años, muchos aparatos, vehículos incluidos, tenían un periodo de rodaje (de transición), que determinaba la ‘calidad’ del resto de la vida útil del artefacto.

    El mecanicismo en medicina, concibe todos los hechos como producto de procesos físicos y químicos. Un vehículo con un nefasto período de rodaje funciona, pero no tiene las mismas prestaciones de otro que se ha rodado adecuadamente. No está averiado, sin embargo no representa su mejor versión.

    Salvando las distancias, seria algo similar: la enfermedad es claramente estar averiado, en cambio la salud, es algo mas relativo, funcionamos; pero ¿como? Dependiendo del uso y apreciación que le demos funcionaremos deficientemente o adecuadamente. No estamos enfermos, pero tampoco estamos al 100×100.

    Y siguiendo el principio de ‘como es arriba es abajo’, lo mismo puede ser aplicable a la sociedad y extrapolable a las civilizaciones y culturas.

    En la salud y en la enfermedad siempre encontramos la liminalidad.

    1. El problema es que tanto la salud como la enfermedad son difíciles de definir.¿es una enfermedad ser calvo?. Y son difíciles de definir porque no son opuestos sino conceptos ideales enmarañados con otras cosas que he nombrado en el post. La más importante de las cuales es ¿qué señales identifico como salud o enfermedad?

      1. Claro; además, independientemente de los grados de salud o enfermedad, tanto la escala de medida como sus señales varían con el “espíritu del tiempo”, el ‘Zeitgeis’ del momento.

  2. Fenomenología de lo Liminar

    Lo Liminal no deja de ser un tiempo desgarrado que puede producir síntomas o enfermedades de la imaginación desde nuestro firmamento interior, en tanto tumba nuestra necesidad de control predictivo y la falta de estrategias a corto y medio plazo.

    Lo Liminal es el vacío de tiempo, pues el tiempo es movimiento y, es vacío por que se sabe de donde se viene, pero en esta inmediatez del presente no se sabe a donde se va; el movimiento se ha detenido en un infinito dilatado y en una suerte de umbral protegido por un centinela llamado incertidumbre.

    Lo Liminal es la noche de los muertos vivientes, donde los zombis se mueven por pura inercia, por impulsos frente a la perdida de motivación.

    Lo liminal es el cierre de una época y la no visibilidad del inicio de una nueva, lo que puede producir una ausencia angustiante, a la vez esta se puede dividir en tres partes.

    A – Parálisis a falta de esperanzas motivantes.

    B- Derrumbe de los propios auto consensos basados en creencias que ahora parecen fútiles.

    C- Y una nueva apertura cognitiva que produzcan principio organizadores hacia un nuevo futuro con base y estructura.

    Estamos en una época Liminal a nivel colectivo, visto desde una posición privilegiada resulta altamente fascinante, sin que esto no implique caer de vez en cuando en el sueño de esta maya viéndose uno arrastrado a esta locura transitoria, tomando partido con juicios, condenas y fiables soluciones políticas, sociales y económicas, con el miedo por bandera; aunque sabiendo intuitivamente que se puede despertar y estar en el mundo sin ser del mismo. Esa es mi hipótesis de lo que implica despertar, descansar relajadamente en los espacios liminares tanto colectivos como personales, esa es a mi modo de ver la prueba del algodón de estar Despierto o lo que seria una gran apertura cognitiva sin involucración de la imaginación.

    Es altamente majestuoso ver esta imbricación entre nuestros mundos interiores y exteriores, como produce una fenomenología observable en los espacios liminares y, una dirección que puede expandir la conciencia previa bajada a los infiernos del inconsciente.

    Y si hay una dirección es por que hay un sentido, siempre que haya la oportunidad de volver a un Dia Zero Liminal.

  3. La mayor parte de las enfermedades son autolimitadas y se curan solas afortunadamente,si asi no lo fuera la humanidad se hubiese extinguido.

    La percepcion del padecimiento,sufrimiento y enfermedad, son cosas distintas, mas diferenciadas claramente en el idioma ingles ,sikness,ilness,disease. Muchas no enfermedades,producto de la alienancion,la sobre exigencia hetero y auto impuesta, el rol social otorgado, el ideal de belleza, el imaginario sobre los individuos que trabajan, a veces derivan en verdaderas enfermedades.Mentales y organicas, para las que existen en lo mas profundo y micro, predisposicion genetica pero que se expresan merced a la influencia epigenetica del ambiente fisico y cultural.

    Muchas de ellas son producto de la epoca y la seleccion y estimulo de determinadas personalidades en funcion de la productividad.

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