El reloj blando de Dalí
Sigmund Freud cuenta en su libro de 1900 «La interpretación de los sueños» el caso de un paciente que le relató el siguiente sueño (lo cuento de memoria):
«Discurría en la época de la revolución francesa y por alguna razón no demasiado clara fui detenido por los revolucionarios que me llevan ante la guillotina. Hago todo el camino en un carro hasta el cadalso. Me ponen la cabeza en la maquina y dejan caer la cuchilla. Entonces me despierto y me doy cuenta de que me había caído la cortina de la cabecera en mi cuello».
Este tipo de sueños o mejor pesadillas donde el final del mismo coincide con un despertar abrupto en una realidad que coincide con algún elemento del sueño, son muy frecuentes y todos tendríamos algún ejemplo que aportar.
Aunque el sueño aparece como una narración, como algo que transcurre sometido al tiempo en forma de secuencias temporales en realidad el sueño se forma todo de golpe a partir de asociaciones irradiadas y aparece en la conciencia a partir del momento en que cae la cortina, si bien es muy posible que hubiera una facilitación previa para soñar en eso y no en otra cosa. Alguna preocupación diurna preparó un sueño persecutorio (tal y como sostiene Freud) pero el sueño completo tal y como nos lo cuenta el soñante es una elaboración secundaria. Una narrativa que añade tiempo (sucesividad) a algo que transcurrió simultáneamente.
Lo que nos lleva a la idea de que el tiempo que sucede en los sueños es bastante distinto del tiempo en que transcurre nuestra conciencia y que podria explicar el hecho de que algo que se llevó a cabo en décimas de segundo aparezca como un recuerdo de algo muy largo que podría parecer como de horas de duración.
Y no solamente vamos a encontrar esta diferencia en los sueños sino que muchas experiencias psicodélicas, místicas o con una intensificación emocional suficiente podemos experimentar esta sensación de detención del tiempo, o al menos una lentificación del mismo y al contrario: una aceleración del tiempo.
Instante y transcurso.-
La diferencia entre ambos conceptos es banal porque contestar a esta pregunta equivaldría a rotular el tiempo como una variable discreta (en el caso de que fuera un instante) o una variable no-discreta en el caso de que fuera un transcurso. Es interesante volver a señalar tal y como anoté en el post anterior que «discreta» significa separada y resulta ser lo contrario de «continuum«. Lo discreto puede contemplarse como saltos o escalones discontinuos mientras que lo indiscreto es algo que discurre como el agua de un rio: discurre por su lecho.
Nuestra vivencia empírica está ligada a la idea del transcurso. Lo que percibimos es que el tiempo va desde el pasado hacia el futuro (la flecha del tiempo), siendo el presente apenas una ilusión que se desvanece apenas intentamos apresarla, por eso Kairós se nos muestra siempre de espaldas. Nuestra vida sensible transcurre en una percepción de secuencialidad en relación con el tiempo, al que llamamos recuerdo en relación con el pasado y anticipación en relación con el futuro.
La forma en que percibimos el tiempo varía de una persona a otra y se trata de una variable modulada por la cultura, la personalidad, las expectativas (entre ellas la expectativa de vida) y el idioma.
La idea que andamos persiguiendo es pues acerca de la coexistencia de dos tiempos en nuestro cerebro. Uno donde el tiempo es secuencial y sigue la flecha del tiempo y otro – llamemosle el inconsciente- que es atemporal y dónde el tiempo admite toda clase de mezclas y de saltos. Es el tiempo de los sueños por ejemplo, donde simultaneidad y secuencialidad no son opuestos a cambio de renunciar a las abstracciones.
Es bien conocida la idea de Freud sobre la atemporalidad del proceso primario, es decir la inexistencia del tiempo en el inconsciente. Tambien es conocida la sentencia del propio Freud cuando decía que «curarse es poner tiempo en el inconsciente».
Personalmente me adhiero a esta idea con ciertas matizaciones. No es que existan dos cerebros, uno temporal y otro atemporal, sino que todo en nuestro cerebro admite dos tipos de procesamiento neural: uno de transcurso y otro de instante.
Cronos es cuantitativo pero Kairós es cualitativo.
Tenemos la percepción directa de transcurso, como si nuestras percepciones fluyeran como en una película (time-lapse), pero en realidad hay pruebas de que nuestra conciencia no está diseñada para percibir instantes. Algo parecido a lo que sucede en el cine, que no es otra cosa sino la proyección de fotogramas a una velocidad determinada (24 por segundo) para dar la impresión de movimiento. Todo parece indicar que nuestra conciencia es como una cámara de cine que nos permite ver la realidad como si transcurriera, es decir como si dependiera, -estuviera en función- del tiempo. Pero en realidad todo sucede simultáneamente.
De como se las arregla nuestro cerebro para fundir esos fotogramas nada sabemos, pero es muy probable que tenga que ver con un marcapasos que llamamos tálamo y que imprime una velocidad u otra a las ondas que recorren nuestro cerebro y lo hace en función de las necesidades: en un peligro aumenta la frecuencia y velocidad y en estado de relajación o de somnolencia las disminuye.
Dicho de otro modo: el cerebro nos construye una realidad sucesiva ( de transcurso) en relación con la velocidad de disparo de las neuronas talámicas que hacen de marcapasos. De tal forma que si imagináramos un tálamo que no funcionara, las imágenes de nuestras percepciones aparecerían congeladas como en una fotografía o instantánea.
Muy probablemente la depresión sea una hipertrofia funcional de la actividad de ciertas regiones cerebrales relacionadas con la afectividad. Estas regiones sobrestimuladas son seguramente secundarias a un enlentecimiento del marcapasos interno talámico. Lo que sugiere que un tratamiento futuro de la depresión podria estar relacionado con la neuroestimulación tal y como ya se hace con otras enfermedades como el Parkinson o los marcapasos cardiacos.
Sabemos entonces que el tiempo tal y como lo percibimos a través de nuestro interface sensorial -el tiempo real- es una combinación de instante y transcurso. Es aquel transcurso que discurre en un instante, es punto y es linea, es suceso y es proceso.
Pero el tiempo, asi como el movimiento y por ende -en otro nivel- la maduración se pueden detener o ralentizar. Podemos coagular el tiempo, deteniendo, no el transcurso de los relojes objetivos que marcan la duración de las cosas, sino esos otro relojes blandos, como diria Dalí que regulan nuestro medio interno, nuestros relojes biológicos se pueden desincronizar y también, a voluntad, detener.
Y es así como recordamos, precisamente a través de esos precipitados en la memoria. Un recuerdo es un instante coagulado a través de una proteína.
¿Cómo poner tiempo en el inconsciente?.-
Supongamos una idea cualquiera x, sigamos con el ejemplo del tiempo. Su reciproca seria esta 1/x. Nótese que no es exactamente la negación de la anterior (su opuesto lógico), sino su inverso matemático. Su opuesto lógico seria su inversa -x.
Más tarde volveremos sobre este doble procesamiento matemático de inversos y opuestos.
Las ideas conscientes se tramitan -pues transcurren en tiempo real- como si fueran números naturales, entidades discretas, véase:

Sin embargo las ideas inconscientes (los opuestos recíprocos) lo hacen como si fueran numeros fraccionarios (números racionales) y transcurren en forma de continuo.
. = {….1/8,1/7, 1/6,1/5,1/4,1/3,1/2….}
Lo interesante de esta serie de números racionales es que no sabemos (entre el 0 y el 1 por ejemplo, entre instante e instante) cual es el primer número de la serie ni el último, se trata de una serie infinita por arriba y por abajo. Lo único que sabemos es que un número natural cualquiera x multiplicado por su reciproco da 1. Tambien sabemos que cualquier número restado de sí mismo da 0, asi x-x=0.
Dicho de otra manera la unidad es el resultado de la conjunción de dos clases de variables (en este caso el tiempo), una discreta (el instante) y otra no-discreta (el transcurso). El tiempo es instante y es transcurso gracias a operaciones matemáticas que nuestro cerebro realiza de forma continua.
Ambos relojes, ambos tiempos funcionan de modo coordinado y es por eso que tenemos la percepción de movimiento (externo e interno) y tambien la percepción de que el tiempo fluye de atrás-adelante. Y que aunque siga fluyendo mantenemos una sensación de totalidad (de unidad), una sensación a la que llamamos Yo y que es una especie de guardián de nuestra integridad biográfica. De nuestra integridad como seres históricos.
Aun cuando no sabemos lo que es el tiempo, tenemos la intuición de que es continúo en cada instante. Sabemos también que esta dotado de una determinada frecuencia. Como una sinusoide:

La consciencia, quizás a través del tálamo nos induce a la percepción del tiempo psicológico. Esa extraña y a la vez familiar sensación de que algo avanza en algún sentido. De esta manera nuestro consciente nos hace navegar a través de la onda sinusoidal, como un punto que se desplazara a través de la misma.
El inconsciente-instante en cambio es estático. No hay percepción de tiempo psicológico. Es como un paisaje en el que hay elementos que están y otros que simplemente no aparecen. Matemáticamente quizás podríamos asimilarlo a un polinomio, cuyos componentes son tan solo sumas o restas de lo existente.
Pero tomemos prestadas del lenguaje algunos operadores lógicos (gramaticales) que nos ayudarán a comprender como nos las arreglamos para formalizar lingüisticamente lo que en realidad son enredos matemáticos no comprensibles por todo el mundo.
Una cosa precisa a su inversa para neutralizarse, es decir para dar cero (el elemento neutro de la suma).
Una cosa precisa a su recíproco para alcanzar la unidad (el elemento neutro del producto).
Y la unidad es el tiempo tal y como es, un instante donde cabe toda la eternidad.
Operadores lógico-lingüisticos.-
Veamos como se las arregla nuestro cerebro para operar de tal modo, los adverbios saldrán en nuestra ayuda.
Supongamos que x es una idea cualquiera, por ejemplo «quiero mucho a mi madre». Nótese que x en este caso es una afirmación (un numero positivo) que añade información sobre algo. Su inversa (-x) seria la idea contraria «no quiero a mi madre». La inversión lógica de aquella proposición estaría presidida por el «no». Por una negación.
De manera que un «no» equivale a una -x.
¿Donde se ubicaría esta negación? Diríamos que esta proposición negativa se encontraría en el inconsciente, en algun lugar más o menos inaccesible en tanto que se encuentra penetrada por una deseabilidad social, al tiempo que salpicada de tabúes relativos a la maternidad. Los hijos deben querer a sus madres, eso es lo deseable, es de esperar pues que el afecto contrario se encuentre suprimido de la conciencia, desconsiderado o confinado en algún lugar inaccesible fácilmente a la misma. Lo mismo podríamos decir del caso contrario: si en el consciente hay una negación «no quiero a mi madre» en el inconsciente habria una afirmación suprimida «quiero mucho a mi madre». El lector se preguntará en este momento porque rechazar o hacer inconsciente una idea deseable como «querer mucho a la madre». Sucede porque a veces aceptar que se quiere mucho a alguien es lo mismo que declarar que se le necesita o se le necesitó. Una declaración de vulnerabilidad que no todo el mundo está dispuesto a admitir.
Pero disponemos de otros operadores lógicos (lingüisticos) relacionados ya no con lo inverso sino con lo recíproco. Nuestro cerebro racional tambien puede representarse una señal 1/x y lo hace sobre todo con los adverbios y las conjunciones adversativas: pero, quizá, puede ser, a menudo, no obstante, casi, etc.
Un adverbio es algo que complementa un sintagma, es decir tiende a la unidad matemáticamente hablando. 1/x es una expresión matemática que complementa a x.
Una conjunción es algo que enlaza diversos tramos de un sintagma, de entre ellas las mas interesantes son las conjunciones adversativas pues:
Contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la coordinación es restrictiva (de la wikipedia):
Pues 1/x siempre ha de ser menor que x. Diriamos que el uso de las conjunciones adversativas relativiza y minimiza el juicio x. Tal que cuando exponemos «quiero mucho a mi madre». Su recíproco vendría a decir, algo asi como «si, pero».
Dicho de otro modo: nuestro cerebro puede construir juicios majestáticos y radicales (discretos) y juicios relativos o graduales (no-discretos). Ambos son necesarios para mapear la realidad de un modo móvil, complejo y cambiante. Sin movimiento interno, el curso de estas cogniciones se detiene arrastrando al tiempo con ella.
El que «quiere mucho a su madre» ha de contemplar en otro lugar una restricción a este juicio. Ha de contemplarse a sí mismo haciendo no una negación (que detendría el proceso) sino una construcción relativizadora de esta idea. Es solo así, relativizando estos constructos que podemos ser capaces de construir realidades afectivas ligadas a la realidad de las cosas y separadas de la tendencia a la idealización o al menosprecio para el que nuestro cerebro se halla especialmente dotado de serie y cuya secuela más conocida es la de:
Instaurar el tiempo como suceso deteniendo el transcurso del tiempo como proceso.
Lo que nos lleva hacia la idea original de Freud de que curarse es poner tiempo en el inconsciente, sucesos que son procesos.
En conclusión, el lector sagaz que haya leído los post anteriores ya habrá caído en la cuenta de que existen distintas clases de tiempo y que el tiempo va irremediablemente unido a lo que llamamos conciencia humana o si lo queremos decir siguiendo a San Agustin, el alma humana. Pero la mala noticia es que no todos puntuamos igual en ese supuesto coeficiente de almidad.
PD.- Los partidos de fútbol tienen una duración predeterminada (90 minutos) pero a veces los árbitros prolongan algunos minutos más el partido —deteniéndole arbitrariamente cuando les parece—Es precisamente en ese tiempo de descuento cuando suceden todos los cisnes negros. Al Castellón le pitan un penalty en contra o bien le invalidan un gol. Se trata de un patrón que precisamente por su repetición nos señala que hay algo más que el azar jugando en el campo.
Cuando termines el artículo:

Hicieron un experimento en la medición del salto libre en paracaídas , con 2 participantes, ambos llevaban un reloj «para medir el tiempo» ; la intensidad emocional de 1 expresó que el tiempo pasó más rápido y el otro dijo que más lento. Mythbusters.
El azar no existe, ni en el Tiempo de descuento
En si, que es la espiritualidad?, no es acaso religarnos con todas las cosas, o la capacidad de vivir con un sentido y sentimiento de pertenencia con todo?.
No es el ateísmo o la negación de la divinidad, o la no comunión con el Dios creador de todas las cosas el problema, si no el desenraizamiento anímico.
No es acaso un medio de enraizamiento anímico que cura como ejemplo; !A saber, la posibilidad de tomar las llamadas sustancias psicotrópicas/psicoactivas que nos abren a sentir el sentir que eso esta presente, pero que hemos olvidado?. Lo que esta claro que mas allá de la polémica falacia Pre/trans, cualquier medio que trascienda por arriba o por abajo el estado racional, nos pone en contacto anímicamente con todo.
Ergo si existe un coeficiente de Almidad, este lo encontramos tanto en una regresión a lo infantil, como en una progresión a lo transracional, la diferencia es que en lo transracional la Razón estaría integrada igual que la imaginación creativa como la intuición que entiende lo paradójico, solo que el sentir que no lo mental seria lo que puntuaría/señalaría el tener un alto coeficiente de Almidad y, lo que permitiría ese enraizamiento, no así lo mental o la belleza del orden racional.
Es solo una opinión, pero lo que diferencia a Jung de Ken Wilber como ejemplo clarificador de lo que supone puntuar alto en coeficiente de Almidad, es que Jung vivía desde el sentir con una potente capacidad para razonar y, Wilber solo a través de lo mental, lo que se traduce que el sentir formaba su sombra, que aparece/emerge en su vida como enfermedad y muerte y, si lo que cura es poner tiempo al inconsciente, esto significa construir realidades afectivas ligadas a esa realidad mental.
Pero cuidado y por el contrario si lo que impera es el sentir y el Castellón tiene a Pedri en el centro del campo, eso posibilita deshabilitar cualquier cisne negro.
Recordemos que el azar no existe, pero si la indeterminación de si esta o no esta Pedri.
Solo que ha veces Pedri se lesiona y, es que es humano.
El Triangulo retorico del Alma
El equilibrio y armonización de lo sensible del corazón «Pathos«, frente a la razón instrumental y analítica «Logos«, es lo que permite una comunicación efectiva con todo lo que nos rodea «Ethos«. Es el triangulo retorico del Alma, ello podría dar una imagen intuitiva de lo que significa y abarca el termino «Alma»; a fin de cuentas uno no esta encerrado en uno mismo, por el contrario instante a instante estamos y vivimos en relación. Esto lo que permite es la posibilidad de hacernos un Selfie del Alma.
Ethos
Personalmente creo que Ethos o comunicación efectiva con el mundo, lo observo como la capacidad creativa de otorgar a todas las cosas que nos rodean un carácter metafórico o simbólico, cuyo amplio campo de significados implica proporcionalmente nuestra interioridad de las cosas externas. Aquí es donde la imaginación toma la forma de un órgano necesario del Alma y, la forma efectiva para que tanto Logos como Pathos no caigan en un mal uso por muy desarrollados que estén. Estos días después de pensarlo detenidamente, volvería sobre el tema del coeficiente de almidad, y lo entendía como esta unificación comunicación entre el Alma del mundo y el Alma individual; en cierta forma una fuerte fractura de esta trinidad en uno mismo, si o si se vería reflejada en nuestra relación con el mundo, lo que daría significación al termino «Desalmado» y, una forma de medir el estado no del Alma del mundo, si no de como es nuestra comprensión de esta Alma que con `sus razones, su sensibilidad y sus Ethos imágenes simbólicas nos guían.
Aquí es donde el termino Espiritualidad adquiere todo su sentido, por que independientemente del propio desarrollo racional y sensible además del órgano de la imaginación, si se tiene el sentimiento de pertenencia, el otro el de la intuición e incluso el accionar de forma inconsciente suelen ser muy efectivos. Eso lo podemos observar cuando nuestro sentido de pertenencia se centra en lo mas cercano, en lo que amamos,, en lo que nos apasiona, viendo lo diferente que es, con eso otro algo mas lejano que nos causa en el mejor de los casos indiferencia.
La Espiritualidad por tanto es entender que todo lo que nos rodea es parte de uno mismo y, lo que nos rodea tiene un ancho de banda, donde su conjunción es el llamado Opus Magnum o unificación con el mundo en su primer día Big Ban que fue creado; que otra cosa podría llegar a ser el proceso de individuación?.
Todo lo anterior no deja de ser por lo menos para mi, avasallador y muy complicado; pero bueno, uno tiene ciertas preferencias e intenta recordar lo siguiente del evangelio de Mateo.
«Pedir y se os dara, buscad y encontrareis, llamad y se os abrira. Por que todo el que pide, recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren.».
Si no de que servirían y que valor tendrían la Serendipia y las sincronicidades, los encuentros fortuitos, causas y efectos extraños?.
Lo que apunta aquello que nos alimenta el Alma, esas Lenguas de Alondra en gelatina como un manjar exquisito y metáfora neuro poética, que incluso con el tiempo cambia y se reversiona.
Me gusta eso del selfie del alma