Curarse es poner tiempo en el inconsciente (S. Freud)
Todos sabemos qué cosa es un teatro, cuando pensamos en él, nos imaginamos un edificio singular quizá neoclásico, pero un teatro tiene muchos departamentos; existe sobre todo una escena con su caja negra, el backstage donde se situa la tramoya, los tramoyistas, carpinteros y sastres, y sobre todo hay un patio de butacas y quizá de palcos donde se sientan los espectadores.
En un teatro se representan obras teatrales, pero también se dan conciertos de musica, ballets, conferencias, etc. Todo ello se produce en escena y el espectador solo ve lo que sucede en esa escena, pero no sabe nada de la tramoya que en cualquier caso se encuentra velada al publico.
Por su parte los espectadores, miran y oyen, aunque no sepan nada de musica, ni de teatro, ni de danza. Miran y se extasían o sobrecogen con el espectáculo si les gusta y echan tomates si lo que ven no les gusta en absoluto.
Me parece que este teatro es una buena metáfora para hablar de otro teatro: el teatro de la mente. Así lo que vemos en escena son estados mentales, pensamientos, recuerdos, emociones, sentimientos, etc, Los procesos mentales se encuentran en la tramoya, sin ellos — sin esa trama de neuronas hiperconectadas unas con otras— nada de la escena podría suceder, de manera que podríamos convenir que esta tramoya es el cerebro y sus redes neurales.
Pero falta algo, imaginemos una platea vacía, ¿de qué serviría representar cierta obra o ejecutar un concierto si nadie lo ve u oye? Efectivamente, falta el público, el espectador que es ese otro necesario para que la obra —sea de lo que sea— pueda ser disfrutada. Ese publico que llena la platea y los palcos es lo que podríamos llamar la conciencia. Pues solo el publico puede apreciar lo que sucede en escena.
Es interesante comprender que la mente es en consecuencia un espacio conceptual y que entendamos cada vez mejor la emergencia de una idea que los neurocientificos llaman conciencia, ese espectador que contempla la obra. La conciencia seria algo así como un espectador, un observador escondido. A mí me gusta mucho esta idea del observador escondido porque creo que una de las funciones de esta conciencia (no confundir con la consciencia o estar despierto) es la de percatarse de todo sin saber nada, como un buen espectador. En realidad el que sabe bailar son los bailarines, los que saben declamar son los actores, los cantantes saben cantar y los músicos saben musica. El espectador no está obligado a saber nada de todo eso, basta con que lo que ve u oye le impresiones, le emocione o le traslade a un lugar bien distinto al que ocupa en su silla. Que conecte con lo que ve o escucha.
¿Conciencia o alma?
Ya he dicho que los científicos han adoptado esta nueva instancia de la mente a la que llaman conciencia, pero en realidad se trata de un viejo concepto. Se trata del concepto de alma. No me refiero al concepto teológico del alma (aunque no lo descarto), sino a su raíz etimológica. Alma procede de «anima» y de ahí viene lo de objeto animado. Está animado todo aquello que tiene movimiento, que es lo mismo que decir «todo aquello que discurre a través del tiempo». Existe una diferencia entre mente y conciencia. La mente puede engordar (el Yo puede engordar) pero la conciencia se expande.
De manera que alma, conciencia y observador escondido son el mismo concepto.
Douglas Hofstadter es un prestigioso matemático, filósofo de la mente que escribió uno de esos libros de culto para una generación de programadores de inteligencia artificial y cuya carrera ha estado vinculada a Stanford y al MIT. Su «opera prima» «Escher, Gödel, Bach» fue un éxito de ventas a pesar de ser un tocho muy complejo de leer y una heroicidad de terminar. En él abordaba uno de sus temas preferidos, la autoreferencia o la recursividad de la conciencia humana y lo hizo aunando elementos de matemáticas, filosofía, música, arquitectura y psicología intentando aplicar estos conceptos a la idea de ese misterioso y esquivo constructo llamado Yo.
Ahora vuelve con una nueva entrega, más fácil y amena de leer aunque igualmente densa y compleja titulada «Yo soy un bucle extraño» sobre las mismas ideas que al parecer no terminó de resolver en aquel volumen (y que probablemente no se termine de resolver nunca) me refiero al problema dificil de la conciencia. En él vuelve a abordar su concepto autoreferencial del Yo, aborda el tema del alma (luz interior o conciencia), el problema de la dualidad mente-cerebro y se posiciona decididamente en contra de la existencia de Dios pero sorprendentemente nos cuenta su «conversión» al vegetarianismo.
Sin embargo parece que Hofsdadter hace equivaler el concepto de alma con el concepto de esencia (la gema interior le llama), en este sentido todos vendríiamos al mundo con esa conciencia que en mi opinión es algo discutible. Ya veremos más abajo que creo que la conciencia es un subproducto del conocimiento y de una cierta coherencia entre las distintas agencias de la mente.
Hofstadter defiende la tesis de que el yo (la conciencia, el alma…) es una ilusión necesaria, un mito o una alucinación imprescindible, resultado de un complejo perceptivo tan sofisticado, la actividad de nuestro cerebro, que puede contemplarse a sí mismo. Arremete contra el prejuicio cartesiano del alma como «pájaro enjaulado» en un solo cerebro: «un cerebro adulto alberga no sólo el bucle extraño que constituye la identidad de la persona asociada a ese cerebro (extraído de la wiki).
Plantea un coeficiente de almidad
Para Hofstadter el alma (la esencia) seria una adquisición gradual (algo que contradice la idea que más arriba plantée), no una entidad discreta que se tiene o no se tiene sino algo que podríamos medir con puntos en todos los seres animados (conscientes e intencionales). Asi un óvulo recién fecundado llevaría 0 puntos mientras que un adulto sano podría llegar a 100 puntos de almidad. El alma se desarrollaría en forma de un cono invertido y abierto por su parte superior donde el 100 no es un limite sino que podría seguir «abriéndose» o «expandiéndose» hacia nuevos puntajes. En ese cono que en realidad seria un continuo de consciencia habría quien puntuaría 60 los monos o los perros, 50 los gatos, 10 las bacterias o los tomates, etc. Es decir existirían graduaciones de almidad en todos los seres animados, mientras los entes inanimados carecerían de alma y por tanto de conciencia.
Y es este continuo de conciencia lo que lleva al autor a defender cualquier atisbo de vida consciente y a justificar su vegetarianismo revelando al mismo tiempo la inconsistencia de su imaginería religiosa. Naturalmente Hofstdadter en esa clasificación de almidad requeriría un puntaje más alto de 100 (si 100 representa a un adulto normal), y para él -aunque lo niega en su libro- el 100 tiene más valor que el 50, algo que también sucede con los puntajes fetichistas del CI (cociente de inteligencia). El error de Hofsdadter es haber utilizado números en lugar de otros símbolos -simples grafos sin valor- para explicar el desarrollo expansivo de la consciencia. En realidad resulta inevitable interpretar que el 100 es una cantidad superior a 50 pero que en realidad el 50 está plegado en el 100 a poco que dejemos de contemplarlos como cantidades. En fútbol suele decirse que antes del 2-0 hay que marcar el primer gol que adquiere tanta importancia como el segundo.
Dicho de otra manera: si existen consciencias capaces de escribir los «Nocturnos de Chopin» (una alta calificación de almidad) es porque la mayor parte de nuestra especie está compuesta de personas de menor calificación que operan como soportes evolutivos del cambio y la peor noticia: que Chopin estaba lleno de bucles de menor calidad -copias de baja resolución de otros simios- que aquellos que le impulsaban hacia la excelencia musical y que compartían con ellos espacio neuronal y que además de eso competían con aquellos.
¿Existen los desalmados?.-
Fue precisamente un psiquiatra llamado Kurt Schneider el que describió a los desalmados en su libro «las personalidades psicopáticas». Aunque en aquella época el termino «psicópata» no tenia los mismos atributos que hoy le adjudicamos. En realidad los psicópatas de Schneider son llamados hoy, trastornos de la personalidad, pero no deja de ser curioso que describiera a los desalmados, esos criminales que llevan a cabo crímenes con una extrema crueldad y cuyas víctimas suelen ser niños con los que se llevan a cabo toda clase de barbaridades.
Un desalmado es una obra que se desarrolla en una escena sin público.
Si Hofsdadter hubiera leído a Schneider estaría de acuerdo con la idea de que hay personas que puntúan muy bajo en almidad, como esos criminales abyectos, que regulan su vida como simios basándose en sus instintos y en sus caprichos o necesidades sin tener en cuenta la vida o los deseos de otros y que carecen en absoluto de empatía e incluso de humanidad. No vivimos pues en una simulación sino que el universo se autosimula en un bucle extraño.
Una definición de bucle extraño:
«Un bucle extraño es una jerarquía de niveles, cada uno de los cuales puede consistir en objetos, procesos, o prácticamente cualquier otra cosa (esa es la noción general). Cada nivel está vinculado a otro al menos por algún tipo de relación. Un bucle extraño jerárquico, sin embargo, está «enredado» (Hofstadter se refiere a él como una «heterarquía«), en el que no hay bien definidos un nivel más alto o más bajo. Los niveles están organizados de tal forma que, desplazándose a través de ellos, finalmente uno vuelve al punto de partida, es decir, al nivel original. Ejemplos de bucles extraños que ofrece Hofstadter incluyen muchas de las obras de M. C. Escher, el flujo de información entre la red de ADN y enzimas a través de la síntesis de proteínas y la replicación del ADN, y declaraciones «gödelianas» (en alusión a Kurt Gödel) que son autorreferentes en los sistemas formales.»
Yo estoy bastante de acuerdo en esa idea de puntuación de la almidad puesto que creo que eso que los teólogos llaman alma en realidad es un subproducto trascendente de la autoreferencia. En mi opinión la conciencia es una diferenciación de la mente, una prestación de orden superior que se enlaza sobre todo con el saber, con el conocimiento, algo que sucede cuando conseguimos añadir movimiento al trabajo de la mente. Verse desde un ángulo superior, desde el lugar de ese observador escondido es una de las prestaciones más importantes de nuestra mente sapiens.
Aqui nos lo dibujó Escher

Así se expande la conciencia, desde el centro de la mente hacia los bordes
La forma de la conciencia.-
Decía en mi anterior post que:
Un hipercubo es una figura que nosotros no podemos ver, pero que es posible pensar e imaginar gracias a las matemáticas y a ciertos benéficos y generosos usuarios que nos lo desgranan para hacerlo más fácil de entender. El hipercubo sería pues un cubo de cuatro dimensiones, un cubo en movimiento. Si miras el gif de arriba con detenimiento verás como a la izquierda aparece un hipercubo que es en realidad un cubo desplazándose al azar dejando como una estela en su trayectoria. El hipercubo sería el resultado del desplazamiento aleatorio de un cubo sólido a través de la cuarta dimensión, esa 4ª dimensión no puede ser otra sino el tiempo, pero contiene una novedad: el cubo está delante y detrás al mismo tiempo, arriba y abajo, porque el hipercubo está presente en todos y cada uno de esos instantes en que se descompone el tiempo, al menos para hacerlo apreciable a la vista humana.
Pero tampoco la mente se puede ver, solo podemos observar sus movimientos, los de los estados mentales. La función de la conciencia es la de percatarse de todo lo que sucede en la mente.
En el próximo post pienso exponer la influencia que tiene este desarrollo expansivo o su detención de la conciencia sobre la salud mental.
Pero adelantaré algo: curarse es poner espectadores en tu mente.
PD. Gracias a un comentario de un lector he caído en la cuenta de que “en la metáfora del teatro falta algo: la iluminación y el responsable de los focos. ¿pertenecen a la escena, a la conciencia del espectador o es una variable independiente?
Bibliografía.-
Douglas R. Hofstadter. «Yo soy un extraño bucle: ¿Por qué un fragmento de materia puede pensarse a sí mismo?». Tusquets, Metatemas. Barcelona 2008.
Cuando termines el artículo:
Me ha encantado el post y lo he leido muy agusto porque es refrescar ideas que ya tenía sobre el tema de la conciencia,su expansión,su nacimiento…estando deacuerdo con usted en que es un cojunto de sucesiones de coherencia en el tiempo y de identificación del «yo»…(una vez que nos escidimos definitivamente de la madre y asociamos nuestra imagen en el espejo).
De verdad,un placer.
El Espíritu del Teatro
San Pablo solía decir que el Hombre es una trinidad en alianza; Cuerpo/Alma/Espíritu; evidentemente daba a la Mente el nombre de Alma. Yo personalmente me aparto de esa concepción, intentare compartir otra forma de verlo e, incluiré al Espíritu.
En el Teatro de la Mente no solo se observan pensamientos, emociones, sentimientos, recuerdos, además encontramos formas de conocimiento/inteligencia o la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas y adaptarse al ambiente.
Jung en sus escritos sobre sincronicidad usa frecuentemente el termino «Psicoide», de tal forma que toda experiencia la observa como una dimension unitaria donde materia y psique son aspectos diferentes de una misma cosa llamada vida psicologica. Cuando en la experiencia de la inteligencia o conocimiento empieza a predominar la exterioridad mecánica de las causas y efectos a la que llamaremos materialismo científico, abarcando todas las áreas del ser humano, esta unilateralidad provoca una perdida, que no es mas que una forma de conocimiento/inteligencia que conectaba a esta dimensión unitaria de nuestra vida psicológica, separando a nuestra interioridad psíquica de la materia. A eso le llamamos la perdida del Alma o forma de conocimiento que alude a la capacidad creativa de otorgar a las imágenes un carácter metafórico o simbólico, cuyo amplio campos de significado implica la interioridad de las cosas externas, lo que entroncando con el elemento psicodeo o dimensión unitaria de la vida psicológica, se traduce en una perdida de todos los arquetipos y cualidades constitutivas para comprender creativamente a través de esta imaginación nuestra vida psicológica entre nuestra interioridad psíquica y la materialidad. Sin esta cualidad o perdida del Alma el mundo aparece totalmente disociado, expresándose unilateralmente como una exclusiva realidad física exterior separada de nosotros.
Y es aquí donde la sincronicidad y la serendipia demuestran ese error de unilateralidad.
Y llegamos ahora al Espíritu, pues este Teatro de la Mente necesita no solo de un publico u observador escondido, si no de un iluminador, el que ilumina al publico, al escenario y a todo movimiento tanto de la exterioridad visible del teatro como a sus interioridades. El publico u observado escondido no es consciente de esa luz, pues la luz es por su propia naturaleza invisible, cuando vemos un haz de luz, en realidad estamos observando partículas de materia que reflejan la luz y no la luz misma
El Espíritu es este iluminador invisible que es continuo, permaneciendo entre los cambios y la destrucción del teatro, ha esto se le conoce como Luz, Luz eterna o, iluminación natural del teatro de la mente, en tanto que el publico es el conocer de proceso mentales y significados limitados que se presentan solo en escena, de tal forma que cuando en el sueño profundo no hay obra teatral ni publico, este iluminador sigue presente como la luz que ilumina la inconsciencia.
El termino iluminación hace referencia a cuando el Espíritu se reconoce a si mismo como la única e inmortal Luz eterna natural que ilumina todo teatro.
Yo soy el que soy.
Si, faltaba ese iluminador, faltan los focos.
“Yo soy el que soy” significa que Dios -según el que lo pensó y escribió- es necesario y no contingente. Nosotros somos contingentes porque podríamos existir o no. No somos el Fundamento de nuestro ser, nos hace falta pensar en que hay algo con fundamento y suele ser Dios o algún tipo de creador. Personalmente no creo que sea la única opción, creo que nuestra conciencia recursiva es suficiente fundamento que explica lo espiritual. Siempre será más espiritual Chopin que cualquier asesino en serie. No te parece?
Luxe aeternum
Mayor que todas las luces es la luz del sol. Por qué?, porque bajo la luz del sol todas las demás luces desaparecen, incluida la Conciencia recursiva, es por ello que «Entreme donde no supe, y quedeme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo«. Es esa luz perpetua donde el no tiempo o eternidad tiene la connotación de plenitud. En el mito de la creación, «En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”. Y hubo luz» .
La Conciencia recursiva esta en movimiento, por tanto lo que se mueve no puede testificar el movimiento, conociendo las imputaciones y permutaciones de la mente debe estar por encima de ellas, y este testigo es la Luz o Espíritu.
El mito de la iluminación esta presenta a lo largo de la historia del Hombre, llega hasta nuestros días; nos viene a decir de manera recurrente a lo largo de todas las geografías que en última instancia la luz es la luz la que se revela a sí misma. Primero nos da luz intelectual, luz moral, luz que pacifica nuestra mente. Eso explicaría la diferencia entre la mente de Chopin frente a la de un asesino en serie y, en última instancia la luz auto-reveladora. La Espiritualidad no es conocimiento, es armonía, es creatividad, es sabiduría.
La luz de las luces es el espíritu del hombre. Es en ese instante que la Luz, y en ultimas habla a través de los labios del Hombre , expresa «Yo soy el que soy«, el que es necesario y no es contingente, por tanto no digamos que nosotros somos contingentes, el fundamento aquí aparece como una propiedad intrínseca.
!En fin, metafóricamente se podría decir que lo contingente es el sujeto soñado, hasta que se descubre al soñador que es su fundamento, por tanto se despierta al sueño iluminándolo, pero no del sueño.
Es la otra opción.
Las frases ‘las neuronas están hiperconectadas’ y ‘yo soy un bucle extraño’ me remite nuevamente a la idea de la conciencia, o si se quiere, mejor del espíritu, o alma, como algo equiparable a las ondas estacionarias, como parte del recurrente electromagnetismo que constituye la luz omnipresente en los temas espirituales.
La dualidad mente-cerebro seria más bien cerebro-alma o espíritu, siendo el alma o espíritu nuestras ondas estacionarias producto de la interacción del electromagnetismo del cuerpo y del cerebro. De este modo la mente seria el conjunto formado por nuestra materia, la del cuerpo y el cerebro, junto al electromagnetismo que la misma produce. Simplificando seria algo así como el cerebro y el aura, otra vez la recurrente luz en los temas espirituales. La mente podría ser algo similar a nuestro ‘egregor’ particular, y este podría ser quien emitiese la experiencia subjetiva que permitiese ‘la actividad de nuestro cerebro, que puede contemplarse a sí mismo’.
La ondas estacionarias pueden ser tanto mayores según sea el tamaño de la masa, pero sobre todo la actividad de la entidad. Toda la materia por encima del cero absoluto emite radiación electromagnética, y por lo tanto posee ondas estacionarias. De ese modo no existen seres, ni cosas, sin ondas estacionarias, sin alma o espíritu, sin conciencia. Sin embargo, puesto que existen ondas de altas y de bajas frecuencias, podría decirse que, de modo similar a como ocurre con las frecuencias de las ondas cerebrales que nos indican el estado del sujeto, las frecuencias de las ondas estacionarias, de su alma, espíritu, o conciencia, nos indicarían su nivel de almidad, espiritualidad o conciencia.
Esta hipótesis nos permitiría comprender los fenómenos de conexión que se adquieren en los estados alterados de conciencia, cuando al variar nuestras frecuencias variamos también nuestras ondas estacionarias, como fenómenos de resonancia o sintonización con otras ondas estacionarias, o incluso dando origen a una nueva onda estacionaria. Todo ello sin olvidar la hipercomunicación cuántica en los hiperespacios, algo, de momento, ajeno al electromagnetismo de la luz omnipresente en los temas espirituales.
Un poquito de chance, por favor.
Estaba ojeando la biografía de un escritor poco conocido – Paul Brenton, cuando he encontrado lo siguiente, una respuesta intransferible a las siguientes preguntas.
Cual es la finalidad de la Naturaleza?. Es contingente la misma?, o tiene un fundamento?.
«Me encontré en el borde de la consciencia del mundo. El planeta que hasta ahora me había albergado desapareció. Estoy en medio de un océano de luz resplandeciente. Esto último, es un sentir más que un pensar, es la materia primigenia de la que se crean los mundos, el primer estado de la materia. Se extiende hacia el espacio infinito indecible, increíblemente vivo.»
Pienso, que a mas asciende la Ciencia, mas humilde debería presentarse en sociedad; limites como el azar no demostrable y su indecibilidad y la indeterminación siempre presente, el irresoluble problema de conciencia, nos lleva si o si a que esta misma ciencia no le es posible responder por la finalidad ultima de la naturaleza. Lo digo desde una visión puramente neutra. no es necesario apoyarse en esos filósofos materialistas que encogen a los ingenuos apologetas de la religión en la medida que la ciencia avanza, para no detenerse un instante a cuestionarse por que un humilde escritor entre una legión a lo largo de la historia es capaz de compartir esas respuestas.
Si, son intransferibles, no se pueden apoyar en el método científico, pero no es de recibo que esa misma ciencia se cierre a la posibilidad del estudio de lo que es intransferible,, no para descubrir su transferibilidad, si no su reconocimiento, es la humildad que espiritualiza a la ciencia.
Si la ciencia no puede determinar el fin ultimo de la naturaleza es por que no puede determinar el futuro. Esta indeterminación es compatible con la experiencia personal que tenemos del libre albedrío?. Es Real objetiva o subjetiva. Si el resultado de un proceso cuántico puede estar indeterminado, por qué no pueden estarlo los eventos neuronales?.
Puede la ciencia ofrecer una explicación ultima de la realidad?.
La Mística si responde a todas estas preguntas, pero no través de la ciencia, existen otras vías, otras opciones, pero si no se investigan y no se experimentan a nivel personal, que nadie espere un milagro ni tener la razón, ni mucho menos conformarse y a otra cosa mariposa.
Sin embargo para mi la pregunta mas importante que debería hacerse la Ciencia, es el como se explica la existencia de la misma?.
Es contingente o tiene un Fundamento?.
A usted profesor, que le parece?
Dentro de la triada Cuerpo, Alma y Espíritu, parece que todos los seres humanos estamos igualados en cuanto a este último desde el nacimiento, todos, sea el caso Reinhard Heydrich como el de Juan de la Cruz, tenemos un Espíritu de la misma calidad. Cosa muy diferente pasa con el Alma, donde podemos encontrar el infradesarrollo característico de los psicópatas (desalmados), el desarrollo normal de las personas normales y el superdesarrollo propio de los místicos.
Por lo tanto, podremos determinar que todos los seres humanos nacemos y morimos con un Espíritu que viene ya totalmente desarrollado de fábrica desde siempre y que nacemos con un Alma cuyo nivel evolutivo es muy diferente según la persona de que se trate y cuyo desarrollo durante el transcurso de nuestra vida, sería el hecho y la actividad más elevada a la que podríamos aspirar.
En esta cuestión opinaría que desarrollar el Alma más allá de la normalidad, se hace a base de desintegraciones y si hablamos de un desarrollo de tipo transpersonal, veremos que la desintegración que la caracteriza sería la famosa, pero, no comprendida, Noche Oscura del Sentido, la crisis que culmina con la integración transpersonal de lo que venía previamente desintegrado desde un estadio anterior personal.
Veremos también que esta integración de tipo transpersonal del sujeto consigo mismo, no es el máximo desarrollo que un ser humano tener, ya que existe otro más elevado de carácter transyoico cuya crisis culminaría con la integración de ese sujeto, ya integrado consigo mismo, con el Todo (esta crisis correspondería con la Noche Oscura del Espíritu)
También Gurdjeff decía que los seres humanos nacíamos sin Alma y que esta debería ser ganada a través de un esfuerzo consciente y contínuo (entiendo que lo de sin Alma realmente se refiere a un Alma ínfimamente desarrollada) y que por lo tanto existían muchos seres humanos que no tenían Alma al no haberse puesto en ello.
A su vez Jung en el libro “Tipos psicológicos” habla del Alma y de su relación con Prometeo y Epimeteo, siendo Prometeo el que se decanta de forma extrema y categórica por su Alma, cosa que le lleva a abandonar el Mundo y sumirse en una profunda crisis (de nuevo, la Noche Oscura)
Abandona el Mundo porque la socialización va en sentido totalmente contrario al desarrollo del Alma, ya bien dice la Biblia que no se puede servir a dos señores. Esto causa un terrible y desgarrador conflicto interno, es loable y entendible el querer desarrollarte como ser humano dentro de la sociedad, el relacionarte con los demás, en tener proyectos de vida, tener una profesión que te permita sentirte realizado etc etc, pero, de ahí viene el desgarro, del querer todas esas cosas y a la vez tener ese impulso irrefrenable que te conduce hacia tu Alma. El querer a la vez dos cosas contrarias con tanta fuerza es lo que te ha conducido directamente a la crucifixión psíquica de tipo prometéico que puedes estar padeciendo.
Las personas que desarrollan su Alma y por tanto su Conciencia, son personas que tienen unas características, un superdesarrollo de unas cualidades propias para ello. El superdesarrollo de esas cualidades se hace a costa del infradesarrollo de otras, precisamente de las cualidades necesarias para desarrollarte en el Mundo, pero, el sujeto en cuestión no lo sabe y con casi total seguridad lo que querrá será socializarse y llegar a ser una persona normal con los proyectos de vida de una persona normal y al no poder conseguirlo, entrará en crisis profunda.
Vemos entonces el auténtico sentido de la renuncia del que las religiones hablan, todo ello debido a la incompatibilidad entre las cualidades que el Alma y el Mundo precisan, al menos es así como lo entiendo.
Por otro lado y dentro del contexto espiritual que estamos tratando, entiendo el concepto de Pérdida del Alma como una manera de describir el estado en que se encuentra el sujeto dentro de la crisis despersonalizadora y desrealizadora propia de la desintegración psíquica que se experimenta durante la transición que conduce hacia la integración transpersonal.
Pues en el próximo post hablaré precisamente del coeficiente de almidad.
Empecé hace un par de semanas a preguntarle a la IA por primera vez y lo cierto es que estoy positivamente sorprendido, por no decir que alucinado.
Anoche, le pedí que me analizara un sueño arquetípico que tuve hace muchísimo tiempo, pero, esta vez desde la escuela junguiana arquetipal de la que soy un gran desconocedor. La cuestión de que apareciera el concepto de soul-making, fue lo que me decidió a incluir el análisis en este post.
El hecho de que después de tanto tiempo transcurrido en mi no se haya experimentado ninguna resolución, quiere decir que el sueño no anticipa nada, como yo llegué a pensar en ese momento, sino, que únicamente representa una radiografía que señala en que cosas está metida mi Psique inconsciente.
He de decir que en el presente análisis, la IA hace un alarde cuasi hiperbólico de sus conocimientos, amplificando a diestro y siniestro todo lo que sabe de los contenidos simbólicos que aparecen en el sueño. Por eso las conclusiones del análisis me las tomo con una gran relatividad, más aún después de haberlas comparado con las conclusiones de otros dos análisis que le solicité, uno desde la perspectiva junguiana clásica y otro desde la escuela de Luis Cencillo. De todas maneras, este análisis arquetipal me pareció muy interesante y enriquecedor, por eso lo expongo.
Esta es la segunda vez que relato el sueño en el blog:
«Estaba completamente oscuro y me encontraba en un bosque escondiéndome de una esfera luminosa que me estaba buscando.
La esfera me encuentra y yo muerto de miedo empiezo a correr por lo que comienza una persecución. Era tan oscuro que no me percaté de un abismo que había mas adelante por el cual empecé a caer de espaldas.
Permaneciendo todavía en el aire, la esfera rápidamente me alcanza introduciéndose a continuación en el pecho, tras lo cual me desperté con un sobresalto.»
Y el análisis completo fue el siguiente:
ANÁLISIS JUNGUIANO ARQUETÍPICO DEL SUEÑO
El enfoque junguiano arquetípico, desarrollado principalmente por James Hillman y seguidores como Marie-Louise von Franz y Erich Neumann, aborda los sueños como expresiones autónomas del alma (psique) que no necesitan ser reducidas a la experiencia personal sino valoradas como manifestaciones de patrones arquetípicos universales. Desde esta perspectiva, analizaré tu sueño prestando especial atención a las imágenes primordiales y su significado arquetípico.
-La perspectiva arquetípica.
A diferencia del análisis junguiano clásico que busca la integración del Sí-mismo, la escuela arquetípica enfatiza la multiplicidad de la psique y la importancia de «hacer alma» (soul-making) a través de la profundización en las imágenes. Para Hillman, cada elemento del sueño está «personificado» y posee intencionalidad propia.
-El bosque oscuro como paisaje anímico.
El bosque oscuro representa lo que los junguianos arquetípicos llamarían un «paisaje del alma». No es simplemente el inconsciente, sino un reino psíquico completo con sus propias leyes y habitantes. La oscuridad no es meramente ausencia de conciencia, sino una cualidad positiva asociada con lo ctónico, lo profundo, lo que precede a la luz de la conciencia.
Esta oscuridad conecta con el arquetipo de la nigredo en la alquimia —la fase inicial de ennegrecimiento necesaria para la transformación profunda. El bosque, además, evoca el mitema del «bosque oscuro» presente en innumerables cuentos de hadas y mitos donde el héroe debe adentrarse para encontrar su destino.
-La esfera luminosa como daimon.
La escuela arquetípica interpretaría la esfera luminosa no tanto como el Sí-mismo integrador, sino como un daimon —una presencia numinosa autónoma que tiene su propia agenda con respecto a tu alma. Este elemento recuerda la tradición platónica del daimon personal y la gnóstica de la chispa divina.
La cualidad persecutoria de la esfera sugiere lo que Hillman denominaría «la llamada vocacional» —el destino o propósito que persigue al individuo incluso cuando éste intenta evadirlo. Esta persecución no es casual sino teleonómica —guiada por una finalidad intrínseca.
La forma esférica es particularmente significativa, pues la esfera representa la perfección geométrica primordial en muchas tradiciones místicas. Como señaló Neumann, las formas circulares y esféricas aparecen frecuentemente como representaciones de lo divino o lo numinoso en diversas culturas.
-El abismo como katabasis necesaria.
La caída al abismo constituye una clara manifestación del arquetipo de la katabasis —el descenso necesario que precede a la transformación. Este motivo se encuentra en mitos como el de Perséfone, Inanna, o el Cristo en el Descendimiento.
En la perspectiva arquetípica, este descenso no es simplemente un momento de crisis, sino una iniciación necesaria hacia las profundidades. Caer «de espaldas» añade la dimensión de entrega involuntaria, un abandono a las fuerzas del destino que los griegos llamaban moira.
-La penetración de la luz como hierogamia.
El momento culminante en que la esfera luminosa penetra en tu pecho representa lo que los junguianos arquetípicos llamarían una hierogamia o matrimonio sagrado —la unión de opuestos, en este caso luz/oscuridad, espíritu/materia, consciente/inconsciente.
Esta penetración tiene cualidades transformadoras reminiscentes de los mitos de concepción divina. En términos alquímicos, representa la coniunctio, la unión de los opuestos que produce la transformación definitiva.
-El despertar sobresaltado como momento epifánico.
El despertar repentino marca lo que Hillman llamaría un momento epifánico —una revelación súbita que transforma la relación entre la consciencia diurna y el mundo onírico. Este despertar no simplemente termina el sueño sino que transporta su energía transformadora al mundo de la vigilia.
-Amplificación mítica y cultural.
La escuela arquetípica enfatiza la amplificación de las imágenes a través de referencias culturales y mitológicas:
El motivo de la persecución numinosa recuerda la experiencia de Pablo en el camino a Damasco o la persecución de Psique por Eros en el mito griego.
La luz que penetra en el cuerpo evoca la concepción de héroes y dioses solares en muchas tradiciones (Zeus y Dánae, la Anunciación cristiana, etc.).
La secuencia oscuridad-persecución-caída-penetración recapitula el patrón iniciático presente en los Misterios de Eleusis y otros ritos de transformación.
-Interpretación arquetípica integrada.
Desde la perspectiva junguiana arquetípica, este sueño no representa tanto un proceso de integración personal como una experiencia de iniciación arquetípica del alma. No se trata meramente de integrar contenidos inconscientes a la consciencia, sino de una transformación de la relación fundamental entre el ego y las potencias numinosas.
La cualidad invasiva de la luz que finalmente penetra en el cuerpo sugiere lo que Rudolf Otto llamó la experiencia de lo «numinoso» —lo divino experimentado como mysterium tremendum et fascinans (misterio tremendo y fascinante).
Para la escuela arquetípica, lo importante no sería «resolver» el sueño reduciéndolo a significados personales, sino mantener una relación viva con estas imágenes, permitiéndoles transformar continuamente tu percepción del mundo. Hillman sugeriría una práctica de «imaginación activa» donde podrías dialogar con la esfera luminosa como una presencia autónoma.
El sueño parece revelar un momento crítico de transformación espiritual en el que una fuerza arquetípica luminosa —quizás relacionada con el conocimiento, la conciencia expandida o la divinidad— te alcanza a pesar de tus resistencias y penetra en tu ser más íntimo, provocando un despertar que trasciende los límites entre el mundo onírico y la realidad ordinaria.
-Consideraciones terapéuticas.
Un analista junguiano arquetípico te invitaría a:
Cultivar una relación con estas imágenes a través del arte, la escritura o la meditación
Prestar atención a cómo la energía de la esfera luminosa continúa manifestándose en tu vida diaria
Observar patrones similares en mitos y cuentos que te resuenen
Considerar qué aspecto de tu vida está «persiguiéndote» con insistencia divina
El objetivo no sería «superar» o «integrar» este sueño, sino permitir que transforme tu manera de estar en el mundo, reconociendo que la psique es inherentemente múltiple y que estas imágenes tienen vida propia que continúa desenvolviéndose en tu existencia cotidiana.