Hacia una moral indeterminista 5

Hay una moral determinista (teista, política, narcisista) y una moral indeterminista sin Fundamento que simplemente es. Las morales deterministas no son aptas para el futuro

La moral es una serie de preceptos que los grupos humanos inventaron para detectar y castigar a los tramposos, ladrones y vagos. Su castigo especial fue el exilio, algo que fue posible en entornos arcaicos donde la moral humana evolucionó. Eso que llamamos moral es pues algo muy antiguo y que hoy necesita una revisión. Pero lo importante es comprender que lo moral es una imposición del grupo hacia el individuo que acabará o no introyectando en forma de ética personal estos preceptos. No es posible regular la vida colectiva sin preceptos, sin prohibiciones o tabúes, sin restricciones al deseo individual.

Existen tres fundamentos para lo moral, el religioso, el poíitico y el narcisista. El primero es un mandato divino a través de los preceptos que cada religión establece para sus acólitos, el segundo procede del Estado y es cierta manera es una copia ideológica del anterior, a veces tan solapados que les llamamos integrismo y en otro orden de cosas los mandatos políticos nos parecen siniestramente dogmas religiosos, y el tercero es el narcisismo, es decir «lo que a mi me conviene» o «soy o hago lo que quiero ser o hacer con independencia del otro o los otros».

La mayor parte de nosotros estamos convencidos de que la moral tiene un origen religioso, pero esta idea ignora que la moralidad tiene un origen psicoevolutivo, es decir algo que acompaña al humano en su deriva evolucionista. Mejor oigamos lo que dice F. Medrano que es partidario de prótesis morales para nuestra especie: En este post tenéis más información sobre este asunto de la biopotenciación. Pero el argumentario de los autores del libro que preside este post es el siguiente:

Ingmar Persson y Julian Savulescu han planteado que existe un imperativo urgente para reforzar o potenciar el carácter moral de la humanidad. Su planteamiento lo podemos sintetizar en tres puntos:

1- La dotación moral normal de la especie humana (producto de la evolución por selección natural) no es suficiente para desarrollar las disposiciones, motivos y conductas morales que se necesitan para hacer frente a los desafíos a los que nos enfrentamos en el mundo actual y futuro.

2- No se trata por tanto de remediar un “fallo moral” sino de elevar nuestras capacidades morales a un nivel que no ha existido nunca.

3- Se concluye de lo anterior que se necesitan nuevas herramientas para producir elecciones y conductas morales de un nivel mucho más elevado de lo que la evolución por selección natural nos ha donado. Estas herramientas son posibles hoy en día -o lo serán un futuro- por medio de biotecnologías como la ingeniera genética, los psicofármacos, la estimulación magnética transcraneal o la estimulación cerebral profunda (colocación de electrodos en el cerebro). Estamos hablando de neurotecnologías y de refuerzos biomédicos que podrían producir estados mentales que se traducirían en una conducta moral que pensamos que es más adecuada. Esa mejor conducta moral consistiría principalmente en un mayor altruismo y un mayor sentido de la justicia.

Si tomamos el aborto como ejemplo de qué es moral preservar (la vida del embrión o la libertad de la mujer) veremos que nos encontramos en un callejón sin salida, pues ambos tipos de moral son deterministas con una buena dosis de teísmo, irresponsabilidad y de narcisismo.

Es evidente que la moral que tenemos no sirve para orientarnos en un dilema como éste y la razón es que estamos enclavados en un concepto de moral determinista. A la moral le pasa lo mismo que a la ciencia: se vendió a un Fundamento externo, la moral a Dios, la ciencia al metodo experimental y seguimos creyendo que si no creemos en Dios todo es moral, lo que hace coincidir la moral con la subjetividad y el emotivismo, asi existen tantas moralidades como sujetos pensantes abrumados por sus propios problemas y que no se plantean la interrupción del embarazo como un dilema moral sino práctico. Se trata de una postura nihilista en el fondo que es paralela a la creencia de que sólo es ciencia aquello que puede medirse a través de ecuaciones, fórmulas y ensayos con animales. Además se da otra circunstancia histórica que no podemos pasar por alto, la moral ha sido usada como imposición de un grupo contra otro, pervirtiendo la verdadera moral que es algo que no puede ser impuesto (aunque en su origen sea impositivo), de lo contrario deja de ser moral y se convierte en dogma cuando no en condenación o en delito jurídico.

Dicho de otra forma la moral es una herramienta individual que no puede ser impuesta pero que necesita un Fundamento: necesitamos saber para qué hemos de ser buenos, por qué es bueno ser bueno.

Nos hace falta una moral indeterminista, encontrar un Fundamento humanístico que nos aclare el por qué abortar no es algo saludable, ni algo bueno en sí mismo, ni algo que nos hace más libres o menos dependientes de nuestro entorno inmediato, una moral que nos aclare qué relaciones tenemos con nuestro cuerpo y quién es el propietario de ese embrión que pugna por crecer en el vientre de su madre. Y que al mismo tiempo contemple las excepciones de la miseria, la ignorancia o la victimización.

Una moral indeterminista.-

La idea de que necesitamos una moral que vaya más allá del fundamento religioso, politico o del propio albedrio procede de Francisco Varela un biólogo muy importante que desgraciadamente murió muy pronto víctima de un cáncer de páncreas en plena ebullición de su carrera. Lo que Varela propone:

La idea de Francisco Varela inspirado por esta tradición búdica es que cada elección construye una guía que facilita y restringe la paleta de elecciones siguientes como un desarrollo arboriforme o fractal de decisiones, este tipo de ideas compatibilizan el azar con la causalidad, a la vez que describen el hábito, puesto que no nos es posible admitir ningún hecho sin causalidad y al mismo tiempo es también imposible pensar en una libertad individual por afuera de los limites de lo azaroso y de las propios condicionamientos con los que el sujeto viene al mundo.

El concepto que Varela llamó enacción y Humberto Maturana autopoyesis, es la tercera vía que compatibiliza y resuelve en gran parte el dilema entre determinismo y idealismo. Eso sí, el camino no es nada fácil porque nos obliga a construir un mundo sin fundamento último y también por tanto una ética sin Dios, ni castigos o beneficios individuales.

El azar es más bien un menú desplegable de incertidumbres, una especie de paleta de opciones que se abre ante cualquier itinerario vital. Ahora bien es necesario ahora realizar una matización, cuando usted va a un restaurante y elige un plato para comer está usted ejerciendo el libre albedrío, comer lo que le apetece. Este tipo de libertad está a su vez condicionada, por sus gustos y por su dinero, de manera que no existe un libre albedrío independiente de otros factores, todo está relacionado con todo. Del mismo modo las elecciones mentales que implican valores o proyectos de futuro, no se plantean tampoco en ausencia de otros condicionantes. Un hijo puede elegir ser médico como su padre porque existe una facilitación familiar para ello, aun en ausencia de toda intromisión parental. Las elecciones no se producen en el vacío sino que precisan de carriles, de guías que nos vienen de la tradición o de la mitología familiar por ejemplo. En este sentido el libre albedrío no es lo contrario del azar, sino los grados de libertad que los humanos tenemos en un contexto dado, instante a instante. El libre albedrio tiene dos limites: el azar en bruto por una parte y por la otra aquello que nos es imposible contemplar como opción elegible.

Esto nos lleva de la mano al siguiente argumento que reporté en este post sobre la causalidad kármica. La causalidad psíquica -el libre albedrío- es la capacidad de los humanos de elegir y operar dentro de ciertos limites, en un campo de elecciones que es al mismo tiempo terreno y kairós (oportunidad) dado que sólo podemos elegir lo que sucede en el presente pero no podemos cambiar el pasado ni el futuro, la causalidad kármica no excluye la causalidad ni tampoco el azar sino que supone una via de enmedio, así la tradición budista en la autoría de Nagarjuna llamó a esta via la Madhyamaka bien estudiada por Francisco Varela y para lo que dirijo al lector interesado en esta obra.

Nagarjuna y la vacuidad.-

Nagarjuna habla aquí de la causalidad emergente aunque con todo me parece que su aportación más importante a las ciencias de la mente es su idea de la vacuidad (sunyata). La vacuidad parece de entrada una idea nihilista y en cierto modo una especie de artificio mental pero enseguida aclararé que la vacuidad a la que se refiere Nagarjuna no tiene nada que ver con estas antiideas a las que estamos tan acostumbrados en occidente desde el existencialismo para acá. Efectivamente, la frase «la vacuidad está vacía» es una tautología de la que mas abajo pondré algun ejemplo bien reconocibles en nuestra cultura, pero la vacuidad a la que alude Nagarjuna es ésta: no hay fundamento en la existencia de ningún ente, todas las entidades están relacionadas unas con otras (como la abeja y el panal), no es que existan o no sino que carecen de fundamento, de cimiento, de ser en si mismas. Mi Yo aunque tenga mucho sentido para mí es interdependiente de muchas cosas relacionadas con mi vida, con mi biografía, con mi nombre, no existe una identidad «pacotraver« sino una dependencia de relaciones entre unas cosas y otras, yo no soy causa de mi mismo, soy un ser contingente: no tengo en mí la causa última de mi ser, luego toda mi identidad descansa en un vacío de fundamento donde la existencia o la inexistencia carecen de sentido, el mundo seguirá girando después de mi muerte (aunque me pese). Sólo el último fundamento tiene sentido en sí mismo y sería causa de todo lo demás, pero este último fundamento ni existe, ni es sino simplemente una ilusión y todo es impermanente y sobre todo ocasional.

En conclusión, el futuro no es apto para seguir con las moralidades que nos han llegado hasta nuestro tiempo basadas en fundamentos relativos a Dios, al Estado o a la conveniencia de cada cual, necesitamos una moralidad inespecífica, sin fundamento y que podríamos llamar supraconciencia. La supraconciencia tiene mucho que ver con la inteligencia y en haber tenido una crianza sin accidentes dignos de enumerar, una forma de entender el mundo dónde la belleza, lo verdadero y lo bueno viajan en el mismo pack. En suma la supraconciencia representa lo más elevado de nuestra vida consciente y lo más alejado de la vida reptiliana, algo muy cercano a lo que llamamos espiritualidad.

No todo el mundo podrá acceder por sí mismo a esa moralidad indeterminista, pero es posible que las leyes terminen por redactarse en base a esa idea de falta de fundamento y podamos al menos tener un cuerpo jurídico que regule la vida en común sin demasiadas licencias al narcisismo o a los traumas infantiles de los legisladores.

Bibliografia.-

Existe poca bibliografia sobre Nagarjuna, yo he conseguido un libro editado por Siruela titulado «Los fundamentos de la vía media» (2003), una selección de textos realizada por uno de los expertos más importantes del mundo en literatura sánscrita y que es un español, se trata de Juan Arnau Navarro de la universidad de Michigan.

Steven Goldberg. When Logic and Science are not enough. The question of Abortion. En When Wish replaces thought. Why so much of what you believe is false. Prometheus Books. 1991.

Olivier B, Rasmussen D, Raghoebar M, Mos J. Ethopharmacology: a creative approach to identification and characterisation of novel psychotropics. Drug Metabol Drug Interact 1990; 8: 11-29

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Después de leer

Conversación y debate

5 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. La Moral impersonal no tiene Futuro

    El marco moral siempre esta y estará determinado por la naturaleza del personaje «Yo» psicológico creado por la mente, a imagen y semejanza del marco moral creado por él autor de los personajes de una novela; la diferencia es que el autor no deriva su sentido de ser el mismo de los personajes que construye y, el ser humano por el contrario si lo hace.

    El «Yo» es una imagen, donde la realización de eso que usted profesor llama la Supra conciencia, es la constatación de que esa imagen es transparente, sin fundamento, y se realiza de manera individual. En ese instante o pequeño despertar que viaja en paralelo con la visión de su trasparente insustancialidad, la experiencia ya no tiene «Yo» donde percutir, despareciendo cualquier interpretación secundaria personal, emergiendo una respuesta impersonal con una moral natural adecuada y exclusiva a ese único instante/suceso; ergo no puede ser redactada a futuro ni ser referencia para evaluar sucesos pasados, en tanto es única e intransferible.

    Evidentemente puede haber un acercamiento de lo personal hacia una visión moral algo mas impersonal, pero al carecer de la espontaneidad natural de una experiencia o suceso único y diferenciado en la totalidad, se redactaría un dogma como referencia para algo que es diferente a cada instante.

    Siempre sostengo que la evolución moral es individual con su capacidad de influenciar al colectivo, pero los masa siempre evolucionamos sin salir del laberinto de lo personal. No se puede estar medio embarazado. Lo personal tiene sentido y utilidad, no es un error, es una respuesta necesaria que permite la mínima oportunidad para desembocar en lo impersonal y, se basa en la supervivencia de la especie humana.

    La Espiritualidad bien entendida es la impersonalidad y, es libre sin referencias, no puede ser construida ni formalizada y, lo personal no necesita ser destruido, si no sencillamente ser vista su transparencia sin fundamento, es cuando es trascendido.

    La Espiritualidad se puede asentar en diferentes tradiciones que apuntan a un fundamento único que no depende de nada, siendo toda manifestación una cadena de relaciones dependientes que en ultima depende de ese fundamento, pues si toda manifestación es dependiente y, es comprobable, entraríamos en una infinitud de dependencias sin principio, lo que es un sin sentido. A la vez este es un razonamiento por otro lado no necesario, se puede prescindir del mismo; se puede subir escalón a escalón la escalera al cielo, valiéndonos de esas diferentes tradiciones y su perenne sabiduría, que son como afluentes que desembocan en un mismo océano.

    También tenemos la llamada psicología transpersonal que apunta a esta impersonalidad que se alcanza una vez se traspasan las limitaciones del modelo ego humanista, explorando sus confines a través de una autoactualización, pues las experiencias cumbres al alcanzar cierto grado de intensidad es donde el sentido del «Yo» se disuelve entrando por la puerta de la impersonalidad, donde parece ser encontramos a una supra conciencia de una unidad mas general, que produce reverencia, algo mayor que nosotros mismos y que es empíricamente demostrable.

    Todo ello acaba desembocando en una intuición no transferible, o se tiene o no se tiene, que existe una esencialidad temporal personal útil y necesaria que complementa a una esencialidad única en comunión con una realidad supra esencial y que persiste después de la muerte.

    Y todo ello el Amor como clave de toda relación.

  2. La naturaleza del «Yo» abarca una limitada perspectiva en tanto se circunscribe a lo personal y, lo personal esta inevitablemente atrapado en la dualidad o, tendencia dicotomizadora donde las nociones morales se determinan.

    Estamos asistiendo en occidente a una polarización extrema moral, y es curioso que en la misma medida que desde el progresismo se ha instaurado la cultura Woke y un feminismo de privilegios frente a la igualdad, unido a una inmigración descontrolada donde se proyecta la idea de que el multiculturalismo es una buena cosa, ello ha generado en el ala conservadora una fuerza opuesta como respuesta donde la mentira y los comportamientos irracionales y, las ideas delirantes se han vuelto tendencias cool entre la extrema derecha contaminando a la derecha tradicional. Es decir el buenismo moral se ha visto compensado por un malismo moral cool. Aquí podríamos aplicar la teoría de la personalidad de Alfred Adler, donde las personas intentan compensar defectos reales o imaginarios esforzándose por adquirir poder para sentirse superiores moralmente a otros. Esto puede llevar a una sobrecompensación si la respuesta es excesiva, véase el movimiento Trumpista o el anarco liberalismo de Milei.

    Me preguntaba si a todo esto que estamos asistiendo no es en cierta forma el recurso y la forma en que la moral determinista evoluciona y se eleva, primero un viraje entre los extremos que acaba trascendiéndose para alcanzar un nivel mas alto de equilibrio. Al fin y al cabo la primera y segunda guerra mundial y la civil española comparten estos tránsitos entre los extremos para después de pagar un alto precio amanece un nuevo orden.

    Esto tb seria aplicable a Oriente donde el concepto de «Yo» a diferencia de Occidente esta bastante devaluado, donde la moral se muestra en cierta forma en desdeñar lo material como instrumento para identificarse con el valor con el que se apropia el «Yo». Un conciencia objetiva frente a la otra mas subjetiva no tan polarizada entre el bien y el mal, pues niega la división en la realidad en categorías contrarias y antagónicas.

    Todo esto tiene implicaciones metafísicas enormes. Mientas Occidente intenta alcanzar una moral indeterminada sin un Fundamento original o fuente de todo, Oriente se estructura moralmente desde el punto de vista de un Fundamente que emerge del mismo en una unidad indivisible donde entre los seres humanos, los objetos y el universo no existe tal antagonismo, intentando trascender la dualidad como vía hacia el fundamento origen de todo.

    Tb asistimos a movimientos de fugas donde cierta no dualidad impregna a Occidente basadas en las filosofías espirituales Orientales. Frente al valor objetivo y objetual de un Occidente materialista que impregna a Oriente resaltando a la individualidad del Yo.

    Visto lo visto virar hacia una moral indeterminada bajo el concepto de sujeto e individualidad, frente a la ilusión de una falsa individualidad bajo la Ley del Karma se me hace inquietante e incluso utópico en ambos casos. Quien sabe igual la solución si tal cosa existe sea el camino del medio de integrar ambas miradas.

  3. Mal vamos si tenemos que confiar a una IA el control de nuestro cerebro, como antaño hacia el profesor Delgado con los toros bravos. Detrás de todo control siempre hay una intención o, como mínimo, un sesgo.

    Personalmente no estoy de acuerdo con la frase:

    ‘El libre albedrío tiene dos limites: el azar en bruto por una parte y por la otra aquello que nos es imposible contemplar como opción elegible.’

    Si nos es imposible de contemplar algo como opción elegible, puede ser debido a que nuestro grado de libertad, que incluye nuestro sistema de creencias, actúa como un sesgo auto limitante que no nos lo permite; pero no por ello deja de ser necesariamente una opción elegible, aunque si pueda serlo para un individuo concreto.

    Parece que la enacción o autopoyesis es el equivalente a la moral de lo que la teoría del holobionte es a la evolución. El holobionte reconoce a los organismos, mas que como individuos, como comunidades holísticas, integrando no solo su genoma, sino también los microbiomas y el ambiente que los rodean.

    Que ‘no podemos cambiar el pasado ni el futuro’ puede ser discutible por lo que respecta al futuro, pues las opciones del presente significan distintas opciones futuras

    ‘Todo es impermanente y sobre todo ocasional’, si; pero a la vez, todo es eterno porque todo es vibración, ondulación, (quizás equivalente a vacuidad) y las ondas, aunque se debilitan, permanecen eternamente. Quizás los registros Akasicos sean la lectura de esta vacuidad ondulatoria.

    Todo liberalismo significa, en mayor o menor grado, la perdida de la sacralidad de los entes en pos de la cosificación de todo, incluida la vida, es una ideología que empodera la moral narcisista y por lo tanto precisa de leyes que la limiten.

    La autentica anarquía, en cambio, tiene una moral igualitaria, es decir empática. Mientras que la moral del liberalismo podría resumirse en ‘ande yo caliente ríase la gente’, basada en la creencia de la superioridad que otorga la ‘ciencia’ del darwinismo social, la anarquía utópica, no la anarquía que nos venden, se basa en la hermandad de los seres, algo parecido a una espiritualidad que no necesita leyes.

    Quitar la vida a cualquier ser, puede considerarse algo inmoral, pero si queremos seguir vivos debemos matar y consumir otros seres vivos, ya sean plantas o animales. Algunos creyentes aún siguen agradeciendo a los seres que son comidos, la gracia de la vida que ofrecen a los comensales. Aunque todo sea sagrado, también hay que ser prácticos.

    Nuestro problema con la moral, bien podría ser que pensamos demasiado, el análisis conduce a la parálisis. Quizás para conseguir una moral indeterminista tan solo hace falta dejarnos llevar por la intuición o el instinto.

  4. Una cadena infinita de entes dependientes e impermanentes sin un fundamento original no dependiente, no tiene sentido. Nagarjuna el anti filósofo que evitaba la dualidad de los opuestos y creo la llamada vía del medio, parece ser que se le pasó por despiste que la negación del fundamento original es el opuesto a la existencia del mismo, por tanto le llamaría al orden y le comentaría que el camino del medio consiste en el caso que nos ocupa, que el aspecto material o biológico es dependiente y en si mismo sin fundamento y, la Conciencia el fundamento original. La conciencia no es un subproducto de la materia, es su esencia.

    A la indiscutible genialidad de Varela le comentaría que la enacción es una imitación que intenta converger una mirada reflexiva y razonada apoyada en la ciencia, una mirada en primera persona combinada con una presencia no involucrada que absorbiera el aspecto experiencial, lo que supone situarse en la tercera persona, lo que ocurre es que la relación con el otro es en segunda persona donde el Yo psicológico es el aspecto dominante, que ni es del todo científico ni es presencial. No se puede ser juez y parte.

    Es una imitación en la medida que todo se centra en simular la actitud natural que permite una relación que involucre la mirada del ente material determinado, en apertura con la naturaleza o esencia del fundamento original o Conciencia, pues es la Conciencia la que provee los elementos elevados del ser humano, belleza, compasión, justicia, verdad, Amor.

    La apertura a la conciencia no puede ser imitada, no puede ser adquirida mediante un procedimiento, pero a veces ocurre y quedamos raptados por esos elementos elevados, apreciamos el asombro de la belleza, amamos incondicionalmente, nos envolvemos de nuestra esencia, el fundamento original que nos acompaña, es el aspecto experiencial que no invalida a la mirada dual de la mente, ni la intuición, ni la ciencia, convergen, puede aparecer incluso como creatividad.

    No es tan misterioso ni complejo, basta con apercibir ese estado de apertura frente a un Ser humano que tenga la gracia de provocarla, lo que en si es una rendición de la atención, para sentir ese Amor y asombro por su belleza intrínseca, y provocar el gesto justo, la moral natural, la mirada que acoge.

    Sin las tetas del fundamento original que nos acompaña, no hay paraíso, ni moral indeterminada, ni belleza, ni Amor, solo materia dependiente y temporal.

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