Sensibilización y trauma (2)

Aquellos que hayan leído mi trabajo sobre el trauma (la traumática historia del trauma) ya saben que los traumas del desarrollo pueden clasificarse en tres grupos: los que proceden del abuso, los que proceden del maltrato y los que proceden de la negligencia de los cuidadores.

Vamos a ver en primer lugar un caso grave de negligencia parental en el caso de Leon, un caso publicado por Bruce Perry en su libro «El niño que criaron como un perro».

El caso de Leon.-

Leon es el nombre ficticio que Perry puso a uno de sus pacientes más graves, un muchacho de 18 años al que tuvo que visitar en una cárcel de máxima seguridad por haber asesinado y violado a dos adolescentes, una casi una niña de 12 años y otra de 15. La labor de Perry consistía en averiguar el estado mental de Leon para asesorar al tribunal desde el punto de vista médico-legal. Se trató de un peritaje psiquiátrico.

Naturalmente Leon era un psicópata y no padecia ninguna enfermedad mental de modo que era completamente responsable de sus actos, sin embargo Perry intentó responder a la pregunta del por qué lo hizo y nos dió algunas pistas para saber qué habia sucedido en los antecedentes precoces de Leon para haber conseguido construir un cerebro desalmado, un cerebro sin compasión.

Para ello diseñó una serie de entrevistas con los padres y el hermano mayor de Leon, después de haberle visitado en la cárcel. Lo que extrajo fue de un interés máximo que viene a demostrar que eso que Judith Harris ha llamado el ambiente compartido es una entelequia. Ningún niño comparte del todo el mismo ambiente que sus hermanos como podremos ver a continuación.

Lo primero que llamó la atención de Perry es que la madre era una mujer bastante limitada intelectualmente y que tanto el marido como el hijo la sobreprotegian. Se conocian desde pequeños, vivian en el mismo barrio y fueron a la misma escuela. Estuvieron siempre rodeados de una red social densa, con abuelos, tios, primos y vecinos que asistian a la pareja continuamente quedándose con el hermano de Leon cuando eran requeridos para ello. Pero la fábrica en la que trabajaba el padre hizo suspensión de pagos y quedaron todos los trabajadores en el paro, la familia se empobreció pero aun habia algo peor: tuvieron que cambiar de ciudad porque el padre encontró un empleo en otra parte. cambio de ciudad y de barrio y sobre todo perdida de la red social de la madre.

Fue entonces cuando quedó embarazada de Leon.

No habia en la familia de Leon ningún antecedente mórbido de tipo psiquiátrico, ni suicidios, ni alcoholismo. El hermano era completamente normal y bien adaptado. los padres no se explicaban la conducta criminal de Leon, si bien admitieron que siempre fue un niño dificil y que mostró ya en la escuela cierta tendencia al vandalismo, al robo o a pequeñas gamberradas que incluso habian llegado a manos de la policia. Leon estaba fichado por este tipo de conductas antisociales pero eso no era suficiente para Perry. ¿Qué habia hecho que traspasara esa frontera entre lo antisocial y el crimen de las dos adolescentes.

Naturalmente el móvil era sexual, habia subido al apartamento  de una de ellas con la intención de tener sexo y al final se arrepintieron. Fue entonces cuando ciego de ira las asesinó a golpes y las apuñaló, las violó una vez muertas y luego las pisoteó. Fue precisamente a través de las huellas de sus botas como la policia dió con él. Ahora estaba pendiente de juicio y Perry tenia que presentarse en el tribunal con alguna prueba que al menos pudiera salvarlo de la pena de muerte.

La conducta antisocial del adolescente por sí misma no podia explicar aquel crimen, tampoco las cervezas que tomó antes de subir a aquel apartamento.

De manera que indagó en el día a día de la madre mientras Leon era un bebé y lo que descubrió fue que después del tercer mes de vida la madre agobiada por los continuos y desconsolados llantos del niño había decidido dejarle solo durante el día y marcharse con su otro hijo a pasear por la ciudad. Solo cuando atardecía volvía a casa y el niño parecía haberse calmado, poco a poco dejó de llorar. La madre entendió que esa era una buena «terapia»: el abandono parecía haber funcionado. De modo que esta madre probablemente incompetente por algún déficit cognitivo o intelectual y deprivada de su entorno social más próximo, fue incapaz de contener las demandas de su exigente vástago y decidió abandonarle a su suerte durante todo el día.

¿Puedes imaginarte la situación de Leon bebé? ¿Cómo seria su vida estando solo la mayor parte del día? ¿Cómo sentiría el hambre, el miedo, el dolor de ir escocido prácticamente todo el día? ¿Cómo sentiría la sed o el aburrimiento?

Cuando un bebé es abandonado de esa manera durante horas y horas y nadie atiende sus llantos, en realidad sus llamadas de socorro, lo más probable es que se desconecte del mundo externo y decida algo así como «no confiar en nadie más que en sí mismo». Los mecanismos de estrés se superan y entramos ya en el terreno de la traumático. Leon nunca aprendió a vincular el placer de comer por ejemplo con la compañía humana, no pudo asociar ambos sentimientos. las personas no eran vistas como sustentos de seguridad, tranquilización o sustentación sino que fueron tachadas de tales funciones precozmente. Más tarde en el tiempo aprendió a manejarlas, manipularlas, servirse de ellas como una habilidad secundaria pero en realidad el origen de la falta de empatía de Leon era su narcisismo maligno, ese repliegue que obliga a que uno haya de valerse por si mismo y que el resto de personas no sean sino cosas. En realidad el daño de Leon se llevó a cabo en sus neuronas espejo,  de ahí su falta de compasión que es algo independiente de la comprensión que los psicópatas llegan a tener de las vulnerabilidad de los demás.

Algo se rompió en Leon mientras anduvo abandonado por su madre, algo traumático rompió sus capacidades adaptativas al dolor y fueron precisamente esas capacidades adaptativas las que le llevaron a la desconexión emocional, ¿pues cuando se está al borde de la muerte para qué sirven las conexiones emocionales con lo exterior?. Y no cabe duda de que Leon pudo sentirse repetidamente al borde de la muerte.

La madre de León había causado estragos en el cerebro de su hijo lactante si bien de un modo involuntario o por incapacidad para reconocer las necesidades de un niño de esa edad, como demuestra el perfecto estado de su hermano.

El ambiente compartido de ambos hermanos había sido el mismo pero la pequeña variación que introdujo la perdida de la red social de la madre causó una gran tormenta en otro lugar.

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Lo que leyeron mi anterior post ya saben a estas horas qué es la sensibilización, un mecanismo fisiopatológico que no debemos confundir con la sensibilidad, esa finura de la percepción que nos hace apreciar la belleza o la bondad. Tampoco debemos confundirla con la sensibilización biográfica como ese chico o chica que pierde a su madre por un cáncer y se hace oncólogo o ese estudiante que elige psicología para resolver sus problemas psicosexuales. Como vemos esta sensibilización biográfica tiene mucho que ver con la motivación, es decir con el sesgo de elección de trabajo a partir de una sensibilización, en este caso biográfica.

La sensibilización -como mecanismo fisiologico- es el modo en que aprenden las neuronas a sobrevivir en entornos amenazantes o deprivados. Y lo que hacen es generar nuevos fenómenos cuando estos traumas se producen en una época donde no es posible la narrativa pero tambien pueden producirse más adelante, ya en la adolescencia cuando ya disponemos de relato. Lo que hizo de Leon, un psicópata es precisamente esta sensibilización de su cerebro profundo, la forma en que se recableó -a largo plazo- para poder hacer frente a una amenaza de supervivencia. El abandono es la amenaza más importante a la que se enfrenta un niño y en este caso fue real. Y la sensibilización es el mecanismo mediante el cual su cerebro se reorganizó para hacer frente a este trauma. ¿De qué manera? No se puede confiar salvo en uno mismo.

La perdida de confianza en las personas, incluso en las más cercanas, y posteriormente el desarrollo de una egolatría extrema junto con la desconfianza básica puede dar lugar a este tipo de crímenes que son atribuidos al alcohol o al sexo pero que en realidad hunden sus raíces en periodos de la vida que no se pudieron computar, pues hasta los 3 o 4 años no existe memoria narrativa y por supuesto Leon no sabe ni puede recodar nada de su sufrimiento mientras fue un lactante.

La pregunta que podríamos hacer ahora es ésta ¿Por qué no todos los que sufren ese abandono negligente no se convierten en psicópatas?

A esta pregunta no podemos responder con seguridad porque es una pregunta que se plantea en un escenario lineal (a tal causa tal efecto). Pero no parece que la mente humana funcione así, sino que una experiencia como la de Leon abre un abanico enorme de potencialidades psicopatológicas que irán -a lo largo del desarrollo- objetivándose en conductas inadaptadas más o menos graves e intensas que se modularán y modelarán con los nuevos aprendizajes.

Bibliografia.-

Bruce Perry «El chico a quien criaron como un perro»

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