Los que leyeron mi post anterior ya saben a estas horas que la histeria procede de una disconformidad. No importa si está disconformidad está o no justificada o si resulta comprensible, lo que importa es que el destino de las disconformidades es la histerificación. Y sucede tanto en los hombres como en las mujeres, solo que con distintos destinos.
En los hombres la histeria adquiere otras etiquetas, como «narcisismo», «psicopatía» «adicciones a drogas», alcoholismo o «neurosis de combate», mientras que en las mujeres suele manifestarse como «síntomas sin explicación médica». Las histéricas están sobre todo escondidas detrás de diagnósticos somáticos. Así comenzó la histeria: como una falsificación de la epilepsia. Hasta que Charcot demostró que la histeria podía curarse con la sugestión y también inducirse experimentalmente. No, la epilepsia.
La histeria sin embargo no debe considerarse como una enfermedad en sí, sino como un phylum, un tronco común, un modelo o taxón presidido por algún tipo de disconformidad que va desplegándose arboriformemente hasta disfrazarse con otras patologías que le son comunes, desde la depresión, el TOC o la psicosis, estableciendo niveles de gravedad y de desarrollos más o menos complejos. Hasta el mismo Janet creía que la histeria era el tronco común, incluso del TOC que parece su opuesto. hay que recordar ahora que las enfermedades mentales no son entidades discretas sino que existen continuidades entre ellas.
Mientras pensaba en componer este post me ha venido a la memoria un caso muy difícil que traté durante mucho tiempo, era un hombre y le llamaremos Cándido.
Cándido era un trabajador manual ya jubilado que venia a la consulta cada semana, acompañado de su mujer, una de esas madrazas cluecas que evidentemente le hacia de madre, tanto a él como a sus hijos, una madre y abuela muy competente. El problema de Cándido era un cuadro proteiforme y unas quejas continuas, exageradas y un mal humor disfórico que no respondía a ningún tratamiento. Cándido era uno de esos tipos intratables que los médicos tratamos de evitar para no estar oyendo continuamente ese tipo de quejas que no daban oportunidad alguna a la mejoría. Cándido tenia un síndrome de Briquet, producido por los celos (celos infantiles, no celotipia): no soportaba a sus hijos y menos aun a sus nietos, a los que expulsaba de malas maneras de su casa pues no podía aguantar sus juegos ni ruidos. Cándido se quejaba amargamente a su mujer que comprendía mejor que nadie aquellas quejas mientras hacia gestos al médico como diciendo «el es así»: Cándido no soportaba compartir a su mujer con nadie, se comportaba pues como un niño que se peleaba con sus hermanos por la atención de sus padres, no había madurado y seguía afectivamente en aquella situación arcaica de rivalidad y quejas.
Y un buen día Cándido se ahorcó después de una discusión por el tema de siempre que era diaria y que no variaba demasiado de otras discusiones, un suicidio sansónico. Se dice así cuando un suicidio tiene un claro matiz vengativo. «Me encontraréis colgado solo entrar en casa».
Cándido era un histérico y los hombres histéricos suelen evolucionar hacia el consumo de drogas o alcohol o bien hacia la psicopatía. No son pocos los agresores domésticos o los que asesinan a sus parejas que son en realidad histéricos agravados. Todo parece indicar que este tipo de personas tienen que llevar a cabo algún tipo de ajuste de cuentas infantil con su madre, padre o hermanos y lo hacen cuando ya no encuentran ninguna manera de obtener ventajas o prebendas en las relaciones. Dicho de otra manera: cuando se sienten perdedores en una confrontación. Como puede verse existen muchas relaciones con la psicopatía: esa indiferencia con las necesidades de los demás, como este caso que esta misma semana ha salido en la prensa, el que asesinó a su hermana en Granada.
Sin embargo las mujeres hacen un periplo bastante distinto, incluso se ha hablado de que existiría algo así como una histérica buena (la llamada buena histérica). se trata de las histéricas ideales para el tratamiento psicoanalítico, personas con gusto psicológico, que buscan entender sus conflictos y que tienen las suficientes entendederas para comprender sus síntomas. Elisabeth Zetzel fue su descriptora ya en 1968, al tiempo que clasificaba las histerias en tres grupos, siendo el tercer grupo el más grave y más inadaptado con presencia de depresiones en su evolución clínica e incluso psicosis. Sucede porque la histeria del mismo modo que en el caso de Cándido no se debe siempre a un complejo de Edipo mal resuelto sino que muchas veces se encuentra presidido por conflictos pre-edípicos, Conflictos con el destete y cuya representación relacional más importante son los conflictos con los hermanos, Se trataría de personas que quedaron fijadas a esta fase del desarrollo sin poder avanzar en su evolución quedando siempre amputados o bien como le sucedió a Cándido encontrando una madre personal que solo muy tardíamente comienza a fallarle como prótesis.
El Edipo en la niña es mucho mas complicado de resolver que en los niños, aqui hay un buen post para ponerse al dia, se trata de la teoría clásica, necesaria para entender por donde puede ir las constelaciones diversas que una niña ha de atravesar en su infancia. Estas niñas que han tenido un Edipo complicado son niñas con un padre muy atractivo y una madre fría, depresiva o perfeccionista que naturalmente sufre bien pronto -por parte de la niña- un rechazo que la inclina hacia el padre que -hay que recordar ahora- está prohibido por la madre. Este es el conflicto -podríamos decir clásico- lo que sucede es que ahora las cosas ya no suceden así del todo, pues el padre ha perdido poder mientras que la madre lo ha ganado. Muchas veces es posible incluso de hablar de la muerte de Edipo.
Lo que es lo mismo que hablar de que las prohibiciones sexuales han desaparecido y con ellas la madre castradora.
El pecado y el sintoma neurótico.-
Suele decirse que los psicólogos y nosotros los psiquiatras somos una especie de sacerdotes que oímos los pecados de nuestros pacientes sin posibilidad de redención. Es verdad en algunos casos, pues el síntoma neurótico tiene muchas similitudes con el pecado. Tanto el síntoma neurótico como el pecado es algo que consciente o inconscientemente ha sido apartado de la consciencia al considerarse inmoral. En este sentido muchos síntomas neuróticos esconden pecados que el paciente no quiere saber. De eso va la represión.
¿Pero qué sucede cuando ya no hay prohibición? Todos pensaríamos que mejor que haya desaparecido pues así no hay culpa y por tanto no hay síntoma. Pero lo cierto es que la desaparición de la prohibición no resuelve el tema de la disconformidad. ¿Cómo resolver las disconformidades en tiempos de un Edipo de cómic?
Lo cierto es que la histeria clásica casi ha desaparecido de nuestras consultas. Diríamos que ha evolucionado y ya no se presenta cómo dilemas morales en torno a la sexualidad, lo hacen en algo más profundo: la identidad. Todo pareciera indicar que somos más libres. Pero…..
No es lo mismo rechazar el sexo por motivos morales que evitarlo por motivos de disconformidad con el cuerpo. Hoy la disconformidad con el cuerpo ha venido a sustituir a la prohibición edípica.
Lo que ha sucedido en realidad es que la histeria se ha hecho mucho más grave y ha sido rotulada con distintas etiquetas, ya no se trata de «querer hacer algo y no llevarlo a cabo», es algo más profundo, que responde a una pregunta de un anuncio que he visto hoy por la calle:
¿Y tú que cuerpo es el que desearías?
Nótese que el conflicto ha pasado desde aquella contradicción que señalé con lo de querer algo y no querer que suceda a la posibilidad de que cualquier cosa que desees puede en realidad llevarse a cabo. Es por eso que la histeria ha desaparecido y se ha parapetado en formas más graves como la anorexia mental, la bulimia, el TLP o las autolesiones. Todo puede llevarse a cabo y cuando no se puede siempre queda combatir la realidad
Es por eso que las histéricas de hoy son activistas de diversos campos siempre relacionados con el deseo particularista de cada cual, todo depende del complejo que se enredó en sus neuronas durante su infancia para poder amplificarlo con la ayuda de las redes y la combatividad de otras bien fornidas que puedan abrir camino. Pues la búsqueda e la histérica de hoy es encontrar protección en el grupo, algo que logran voceando sus problemas personales en ese altavoz que son las redes sociales. Algo que se logra con la victimización.
Vale la pena decir para terminar «dime en que militas y te daré un diagnóstico». En realidad no estoy en contra de aquellas militancias que tienen que ver con las dialécticas del poder solo que me parece que ciertas militancias como el feminismo, el animalismo, el indigenismo o el transexualismo son ideas equivocadas, falsificaciones históricas que eligen minorías identitarias en la convicción de que forman parte de un colectivo homogéneo, cuando son colectivos muy heterogéneos. No hay dos feministas iguales.
Porque:
El colectivo «mujeres» no existe. No es unívoco aunque sí análogo. Las mujeres son muy distintas unas de otras incluso en el mismo Estado. Las dialécticas se juegan en las clases sociales (o Estados o Imperios) y no entre sexos.
Por eso el feminismo es reaccionario y un ejemplo mas de una ideología que paradójicamente refuerza el machismo y destinada a sucesivas segregaciones y rupturas.
Cuando termines el artículo:

El feminismo totalitario es totalitario en cuanto se siente con el derecho de hablar en nombre de la totalidad de las mujeres.
Hace poco leí a Mariló López Montero decir, también totalizando, que: “Las mujeres no queremos besos institucionales” e incluso a la Secretaria de Estado de Igualdad manifestar que los dos besos al saludar: “Forma parte de la cultura sexual de falta de consentimiento”
Parece que lo que piensan, también totalizando, es que los hombres, que somos unos salidos de fábrica, nos aprovechamos de las mujeres con los 2 besos habituales al saludar. Lo esperpéntico del caso, es que, al menos en España, ni siquiera estamos hablando de besos propiamente dichos, ya que lo que se hace habitualmente es pegar mejilla contra mejilla y hacer al aire un sonido parecido al de un beso real, o sea, que estamos haciendo un debate acerca de un simple simulacro.
Absolutamente demencial todo este fomentar conflictos gratuitos sacando de la manga problemas inventados. Si es que hasta en el fondo, en mi caso, prefiero el saludo a la japonesa, más rápido y mucho más práctico. Pues nada, que el Ministerio de Igualdad lo aporte como proyecto de ley, yo de acuerdo, lo malo es que tarde o temprano sacarían, para variar, otro problema de la chistera, ya que este se lo sacaron de la manga como ya apostillé.
También la Secretaria de Igualdad ha manifestado que es escandaloso que el 75% de las niñas y mujeres jóvenes prefieran la penetración a la autoestimulación y que el relato de las relaciones sexuales es profundamente patriarcal ya que la penetración demuestra que el papel de los hombres y su cuerpo son el paradigma de la normalidad de la sexualidad (cuando dice niñas no entiendo a que se está refiriendo, desde luego opino que los niños de ambos sexos no tienen la madurez emocional ni física necesaria para tener relaciones sexuales)
El feminismo totalitario, ahora que ha pillado poder institucional, ha vuelto con mas fuerza con el tema de la penetración y hablando en nombre de todas las mujeres, como no podría ser de otra manera, claro está.
Recuerdo hace años escuchar a Maruja Torres en una entrevista en la televisión decir que: “No había nada más placentero que una buena penetración”
Vemos entonces que no se puede totalizar hablando de lo que quieren o no quieren todas las mujeres y de lo que les gusta o de lo que les tiene que dejar de gustar.
Al respecto, voy a comentar según mi experiencia directa, lo que opino de este tema tan en boga negativamente: el de la penetración.
He tenido relaciones sexuales completas con 12 mujeres a lo largo de mi vida, no se si son muchas o pocas, aunque muchas para un hombre de mis características seguro que lo son y no intentando extrapolar mis conclusiones al resto de mujeres, creo que son suficientes como para hacerme una idea mínima de como funciona la cosa y poder hacer un aporte.
De las 12 y su manera de vivir la genitalidad podría decir que:
3 alcanzaban el orgasmo con penetración sin necesidad alguna de estímulo directo del clítoris.
6 alcanzaban el orgasmo principalmente mediante el estímulo directo del clítoris.
3 nunca llegaban al orgasmo y nunca lo tuvieron, ni solas ni acompañadas.
Normalmente se hablaba de mujeres vaginales, clitorianas y anorgásmicas, parece que esto está variando puesto que hay opiniones, por ejemplo, de que no existe el orgasmo vaginal, al ser también clitoriano, pero, vía estimulación interna, ya que parece que el clítoris llega hasta la vagina.
Esto lo desconozco, puesto que de lo único que puedo hablar es de lo que me han contado las mujeres y de mis propias observaciones.
– Características de las mujeres que pueden llegar al orgasmo mediante el estímulo único de la penetración.
Lo primero que habría que decir es que estas mujeres llegaban al orgasmo más fácilmente que las demás, pudiendo también tenerlo de manera satisfactoria vía clitoriana, pero, nunca se dio el caso de que esta fuera su preferencia.
Son mujeres sin dificultad para excitarse y que llegado el momento, cuando la excitación es fuerte, demandan muy explícitamente la penetración. El orgasmo lo alcanzaban prácticamente en el 100% de las ocasiones siendo casi siempre un orgasmo intenso y liberador.
En mi caso, no hablaré en nombre de todos los hombres, tener relaciones con una mujer “vaginal” aporta un extra de satisfacción sexual y emocional, ya que el disfrute mutuo se está produciendo en el mismo momento y está partiendo del mismo lugar, del contacto entre pene y vagina, incluso la experiencia de orgasmo simultáneo es bastante frecuente.
Por otro lado, cuando la mujer “vaginal” toma el rol activo, en su propia búsqueda de placer, da un plus de placer al varón porque está utilizando el pene como “instrumento” para su satisfacción y por lo tanto en sus movimientos y cadencias lo estimula sin buscarlo expresamente, sino, de forma secundaria y natural, de una manera que la mujer “no vaginal” generalmente no puede lograr, ya que prácticamente es como si lo estuviese haciendo “a ciegas”.
Hay mujeres que durante la penetración frotan su clítoris contra el pubis del hombre, no es el caso al que me estoy refiriendo, las mujeres “vaginales” que he conocido, se “olvidan” completamente de su clítoris y no lo tienen presente para nada, ni en el momento de la penetración ni tampoco en el momento del orgasmo.
-Características de las mujeres que no pueden acceder al orgasmo sin estimulación del clítoris.
Este es el grupo más variado ya que varían mucho desde las que les gusta la penetración, a las que les da igual, desde las que tienen habitualmente un orgasmo intenso a las que no lo tienen, desde las que lo tienen en muchas ocasiones a las que lo tienen en menos o en pocas ocasiones, desde las que alcanzan un alto grado de excitación a las que no lo alcanzan etc etc
Incluso puede darse el caso de que una “clitoriana” alcance el orgasmo con la penetración, aunque menos veces. Recuerdo ya hace muchos años, que una chica me contaba que en el fondo de la vagina tenía una especie de “lentejita”, lo describía así, y que los orgasmos mas intensos los conseguía cuando el pene llegaba hasta el final y estimulaba esa pequeña zona.
El caso es que esto no le pasaba en muchas ocasiones, no sabía porqué, comentaba que a veces tenía esa zona muy sensible y otras no. Incluso me decía que desde el principio de un encuentro sexual, sabía perfectamente si iba tener un orgasmo de ese tipo o lo podría tener con estimulación directa del clítoris, o incluso, sabía igualmente que en esa ocasión no alcanzaría el orgasmo por mucho que se intentara.
En esa época ninguno de los dos sabía que esa “lentejita” era su forma de describir la parte proximal del cuello uterino.
Con la mujer “clitoriana” se da la circunstancia de que llegado el momento del orgasmo, nos convertimos en espectadores el uno del otro. Normalmente se empezaría estimulando a la mujer y una vez alcanzada su satisfacción, le tocaría al hombre, cosa que usualmente no ocurre con la mujer “vaginal” que la cosa es mucho mas conjunta, al menos en lo que a mi experiencia se refiere.
-Características de las mujeres que no alcanzan nunca el orgasmo.
La cuestión es que en estos 3 tipos que estoy describiendo de manera tan general, porque, también pueden haber híbridos, por ejemplo, no descubro ninguna razón ni psicológica ni de personalidad que explique tanta diversidad de respuesta sexual.
Desconozco el como es posible que un 25% de las mujeres tengan tanta facilidad para el orgasmo y que además este sea altamente satisfactorio, mientras que haya otro 25% que nunca lo haya experimentado y también otro alto porcentaje que los tenga, pero, de baja intensidad.
No se las razones. En lo que yo haya podido conocer, este 25% que desconoce la experiencia, alcanzaban una buena excitación y lubricación, además de que su vagina llegaba a adaptarse bastante bien al pene haciendo el necesario vacío para formar un molde perfecto.
Referente a eso, según había leído anteriormente, la equivalencia femenina a la erección del hombre, era la lubricación, pero, me he dado cuenta de que eso no es así. La equivalencia femenina es el “atrapar el pene con la vagina”, descripción que una mujer me hizo al respecto de rodearlo y hacer un molde, cosa que, como también pasa con la erección, no es un acto voluntario.
Esto que me ocurrió con todas las “vaginales” sorpresivamente también me ocurrió con las “anorgásmicas” , en cambio con las clitorianas con algunas no ocurría. Las consecuencias de esto último, no solamente se reflejan en un evidente menos placer, se refleja en que, por lo que me ha pasado a mi, no solamente en que el estímulo es de menor calidad, sino, a que también aparecen molestias incluso mutuas durante la penetración, es como si el pene “bailara” dentro de la vagina y no estuviera conducido ni bien acogido dentro de la misma, no estoy hablando de lubricación, sino, exclusivamente de cuando la vagina no «hace el molde»
Desde luego que si existiera la reencarnación, me reencarnara en mujer y se pudiese elegir, siempre escogería sin duda alguna ser una mujer “vaginal”, al menos por lo que ellas me han contado y por lo que yo he observado, su sexualidad es bastante mas variada y satisfactoria.
Este ha sido mi análisis y opinión basada en mi experiencia, por lo tanto hablo exclusivamente por mi. Creo que he conseguido hacerlo de forma bastante explícita y natural, no podría ni convendría hacerlo de otra manera. A propósito me he centrado en la sexualidad genital puesto que el problema inventado sacado a la palestra se centra en ese área. La sexualidad en su conjunto es más rica, por supuesto.
Parece que por motivos ideológicos las feministas totalitarias rechazan la realidad diversa de la sexualidad femenina heterosexual y por lo tanto toca reprimir y condicionar a las mujeres que no se ajusten a esa visión.
Harto estoy de todas estas ideologías importadas directamente de USA, la sociedad mas enferma del planeta, es insoportable la convivencia con toda esta peña, cansinos a más no poder.
Pues yo creo que si se la razón y es evolucionista
Tenían encendida la tele cuando entré en la sala de espera del fisio la semana.
Estaban poniendo un reportaje acerca de lo que denominaban como ciberacoso machista.
La cuestión es la siguiente: No se trataba de un reportaje para defender a la mujer, sino, se trataba de un reportaje para atacar al hombre, porque, las mujeres víctimas de acosos, también lo son por parte de otras mujeres y supongo que de lo que se debería de tratar, dentro de una lógica no enferma, consistiría en defender a las mujeres acosadas, sea del sexo que sea el acosador.
De la misma manera que ocurre con los patos, nos están embuchando a marchas forzadas, y a través de cualquier medio, todas estas ideologías prefabricadas nefastas para la sociedad e insoportables para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad intelectual.
El feminismo totalitario y el secesionismo están utilizando la misma estrategia dentro de la ingeniería social que se nos está aplicando, al querer hacernos creer, falsamente, de que vivimos en una situación general de injusticia y opresión, del hombre contra la mujer en el primer caso, y del Estado contra la comunidad autónoma en cuestión, en el segundo.
Estoy tremendamente hastiado de la presencia de la coletilla “machista” utilizada para todo, pero, en cambio el acoso ejercido por mujeres contra otras mujeres no lo llaman acoso feminista e incluso es ocultado ¿Porqué? Porque lo que viene de la mujer es bueno y lo que viene del hombre es malo, esa es la idea central que hay que transmitir.
Harto también de toda esta gente que no utiliza bien el lenguaje ni los conceptos, o por ignorancia supina o porque quiere pervertirlo a propósito. Ahora resulta que cualquier agresión o acoso por parte de un hombre contra una mujer es una agresión machista ¿Acaso no existen casos de hombres no machistas que son agresores? y cuando es una mujer la que agrede a un hombre ¿Se trataría de una agresión feminista? y cuando una mujer agrede a otra mujer ¿Se trata de otra agresión feminista? pero y si la acosadora es machista (porque las hay) ¿Se trataría también de un acoso machista?
Este es un galimatías insoportable generado por todos estos premios Nobel de la ideología de género. Es lo de siempre, no desarrollo mi individuación consciente, no desarrollo mis estructuras de la Conciencia, me embuto como un salchichón dentro de una ideología prefabricada, aunque sea con calzador, y a tirar p’alante como los de Alicante.
He de decir que mi padre, que fue básicamente una buena persona, era bastante machista y la diferencia en cuestión de machismo entre los hombres (y mujeres) de su generación con respecto a los de la mía, es abismal, teniendo en cuenta, además de resaltar la gran evolución en positivo que se ha producido, que esta ha sido efectuada de forma directa, eso es, sin que hubiera existido ninguna generación intermedia entre ambas generaciones.
Por lo cuál pienso que la erradicación general del trato discriminatorio iba viento en popa y a toda vela sin necesidad alguna de ministerios ni de secretarías generales de “igualdades” cuya implementación real, a mi juicio, tendría como primer objetivo el perturbar y dificultar las relaciones entre hombres y mujeres ¿Con que oscuro fin? Pues, lo desconozco realmente, aunque lo sospecho.
En cuanto al tema del acoso, una mujer muy cercana me relató su experiencia de ser acosada por otras mujeres en el instituto, en el barrio y en el trabajo. Me da la impresión, no tengo los datos, de que el acoso entre mujeres no es una cosa infrecuente.
Las razones del porqué ella ha sido elegida como víctima propiciatoria desde la adolescencia hasta casi ahora que ha superado los 50 años, son dignas de un buen análisis, primero, porque ha sido una situación mantenida en el tiempo y segundo, porque el acoso ha sido ejecutado en ámbitos y por alianzas femeninas diferentes.
Por un lado, es una mujer bastante guapa y simpática en el trato, que además sabe sacarse mucho partido con la elección de la ropa, con su peinado y su maquillaje (discreto, pero, efectivo).
Por otro lado, tiene una muy importante, aunque disimulada y no autoreconocida baja autoestima y una necesidad exacerbada de gustar y caer bien a todo el mundo desde un primer momento, me refiero tanto a mujeres como a hombres y en esto último ya estamos viendo un factor importante, ese relacionarse con ellos con tanta agradabilidad no es tolerado por las mujeres acosadoras, que en su competitividad en el llamado de atención masculina, no tienen, ni mucho menos, el éxito de esta amiga mía, no solamente debido a su físico, sino, también por su simpatía.
Pero, creo que el factor más importante de todos reside en que nunca estableció alianzas con otras mujeres. Estas alianzas se pueden establecer por razones de afinidad, como puede ser, por ejemplo, la creación de un grupo de mujeres envidiosas y de carácter amargado que son, a mi juicio, los más predispuestos a evolucionar posteriormente en un grupo acosador.
Este tipo de alianzas creo que se van decantando en primer lugar por gustos e inquietudes comunes, pero, en segundo lugar y creo que mas decisivamente, por el que hasta que punto la mujer “aspirante” a la entrada en el grupo se adhiere a las críticas furibundas que el propio grupo efectúa hacia a otras personas.
En este caso que conozco de primera mano de mujer acosada cronicamente por otras mujeres, según me comenta, tiene dificultades de integración al no compartir los mismos intereses y una cosa muy importante y definitoria, tampoco le gusta sumarse a las críticas hacia otras personas, se siente mal, me dice.
Me cuenta que lo ha pasado muy mal con el acoso feminista, en el instituto, por ejemplo, fueron de forma constante los vacíos, las risitas a su paso, las críticas, los bulos, las pintadas en el baño etc etc
Me comenta a su vez que le gustaba mucho la vida de estudiante y aprender, pero, que cada vez que se dirigía al instituto iba en muy malas condiciones sabiendo lo que le esperaba.
En el barrio las cosas fueron a mayores por parte de 3 mujeres, con lo mismo, el vacío, las risitas, el no responder a un hola o un buenos días, cosas que fueron evolucionando a escupirle en el coche, arrancada y sustracción de la tapa del depósito y ruedas pinchadas, llamadas a altas horas de la noche que al responder cortaban y cosas así.
Más adelante comenzó a recibir llamadas por parte de un hombre, las cuales se iniciaron con el típico jadeo del acosador telefónico diciéndole las mayores guarradas posibles a las que posteriormente se sumaron las llamadas con amenazas de agarrarla de noche por la calle y hacerle de todo.
Al no saber quien era ese hombre es fácil de imaginar el estado de alerta y de angustia de esta mujer cada vez que regresaba o salía de casa, angustia que también alcanzaba a su madre, como es natural.
Eran otros tiempos, lo comunicó a la policía y le dijeron que nada podían hacer, que habría que esperar. Estas llamadas eran frecuentes y un día ocurrió que de fondo escuchó unas risas de mujer que con total seguridad se le habían escapado.
Enseguida relacionó las risas con una de sus acosadoras del barrio. En esto que su tío al enterarse, decidió contarle el problema a un conocido que era policía y que se ofreció de forma particular a intentar ayudar en lo posible.
Habló con la acosada y le pidió el nombre de la lideresa del grupo acosador personándose en su casa. Desde ese momento las llamadas cesaron de forma inmediata.
Resulta que el varón de las llamadas era un amigo de las acosadoras que se había prestado a colaborar gustosamente en el acoso a petición de ellas, cosa que nunca se hubiese sabido si a una de las acosadoras no se le hubiese escapado unas risitas de lo bien que se lo estaba pasando.
No se si estoy siendo suficientemente claro a la hora de describir el alto grado de perversión y de pura maldad de este acoso, acoso que creo que pudo haber sido, entre una cosa y otra, de 10 años de duración.
Esta mujer, que trabaja de funcionaria, me comenta que ahora bastante menos, pero, que también los vacíos se han repetido en el trabajo, donde también hubo una época donde tenía que guardar bajo llave los documentos que acababa de terminar porque se los escondían. También, las usuales calladas por respuesta ante un hola o un buenos días o ante cualquier pregunta. Me recalca que lo pasa bastante mal con los vacíos, que es un no existes que no puede sobrellevar y que yo como hombre no lo puedo entender.
Lo asombroso del tema consiste en la toma de conciencia del como es posible que mujeres adultas, la mayoría madres de familia, sigan conservando estos comportamientos, propias de chicas de instituto y los lleven al ámbito laboral en contra de otra mujer.
Relacionado con este tema, he visto en youtube mujeres al ser preguntadas decir que en un mundo sin hombres serían mucho más felices y que supondría una gran liberación. En opinión de mi amiga, y me comenta de que también de una jefa, no se puede trabajar en una oficina donde haya un disbalance importante entre el número de mujeres y de hombres a favor de las primeras, porque, en su experiencia, las posibilidades de generación de conflictos de todo tipo es muy alta y que lo ideal, opina, sería que un mínimo del 40% de los trabajadores fuesen varones para disminuir suficientemente ese riesgo. Creo que esta cuestión sería muy interesante estudiarla seriamente, a ver que resultados da, no sea que se deba puramente a una observación subjetiva.
Es necesario decir que la acosada de la que he contado su historia de acoso, en ningún momento tuvo previamente problema alguno con cualquiera de sus acosadoras, siendo elegida por ellas como víctima, a mi juicio, únicamente por su forma de ser, de relacionarse y sus características físicas, cuestiones por las que las acosadoras determinaron que merecía el acoso e inhibía la aparición cualquier tipo de sentimiento de culpa a pesar del grave daño psicológico y emocional infringido.
En el terreno de la violencia de género y de otras violencias, a mi modo de ver, después en importancia, vendría las denuncias falsas, que podrán ser pocas, pero, las hay, porque, aunque la ideología de género lo niegue, aquí los únicos malos no somos los hombres, también habrán mujeres malas ¿No? pues resulta que ahora es el propio gobierno el que hace una denuncia falsa de agresión sexual y pone en funcionamiento toda su maquinaria judicial y propagandística con el fin de darle otro acelerón a su política de género, esta vez a costa de la ignorancia personal supina y del no saber estar a la altura de su cargo del, ahora famoso, Rubiales.
Este es un caso de que con su dimisión por la mala imagen ocasionada hubiese sido más que suficiente y si se demuestra que es un corrupto, pues, lo mismo, pero no, está acusado falsamente de agresión sexual.
Y pregunto a todos, pero, especialmente a los hombres que están bajo los efectos del síndrome de Estocolmo feminista y defienden sus postulados totalitarios de género. Si el propio Gobierno es el que realiza denuncias falsas de agresión sexual ¿Quién nos defenderá si una mujer por la razón que sea nos denuncia falsamente? Hay que tener en cuenta de que, hoy en día, si alguien presenta una denuncia falsa, por ejemplo, por robo, esa persona tendrá consecuencias judiciales, cosa que no ocurre en el caso de que se demuestre que una denuncia por agresión sexual es falsa, en este caso, la mujer se va de rositas y sin ningún tipo de consecuencias. Bastante chunga la cosa ¿No?
Estos próximos 4 años, al menos para mí, serán insoportables, a ver como me lo monto para sobrevivir a ello.