¿Es verdad que a las mujeres les gustan los malotes, que algunas tienen pasión por los asesinos (hibristofilia), por los psicópatas o al menos por los heterodoxos?
La selección por hándicap: por qué los psicópatas, asesinos y heterodoxos resultan atractivos
Existe una paradoja evolutiva que suele desconcertar a los moralistas pero no tanto a los biólogos: ciertos hombres peligrosos —psicópatas, criminales, rebeldes o simplemente heterodoxos— ejercen una poderosa atracción sobre muchas mujeres. La cultura popular lo sabe desde hace tiempo: el “chico malo”, el forajido, el rebelde sin causa, el asesino carismático o el líder antisistema aparecen una y otra vez como figuras eróticas en novelas, películas o crónicas negras.
No se trata de una desviación moderna ni de una perversión cultural reciente. Es algo mucho más antiguo y tiene que ver con un principio evolutivo conocido como selección por hándicap.
El principio del hándicap
El concepto fue formulado por el biólogo israelí Amotz Zahavi en los años setenta. Su idea era aparentemente contraintuitiva:
Los rasgos más costosos o peligrosos pueden convertirse en señales de calidad genética.
El ejemplo clásico es la cola del pavo real. Esa cola enorme y colorida no sirve para sobrevivir; al contrario, dificulta escapar de los depredadores. Sin embargo, precisamente por eso resulta una señal fiable: solo un macho muy sano puede permitirse ese “lujo biológico”.
El handicap funciona como una demostración pública de potencia:
“Puedo permitirme este coste y aun así sobrevivir”.
En términos evolutivos, ese coste se transforma en atractivo sexual.
El peligro como señal de potencia
Traslademos esta idea al comportamiento humano.
Un individuo que desafía normas sociales, arriesga su vida o se enfrenta a la autoridad está enviando, implícitamente, una señal:
- posee audacia
- tolera el riesgo
- muestra dominancia
- parece tener acceso a recursos o poder
En contextos ancestrales estas cualidades podían ser extremadamente valiosas. Un cazador temerario, un guerrero eficaz o un líder capaz de imponerse a otros machos aumentaba las probabilidades de supervivencia del grupo.
La biología sexual femenina —más selectiva por inversión reproductiva— pudo evolucionar con cierta sensibilidad hacia estas señales de potencia masculina.
El problema es que ese detector evolutivo no distingue siempre entre:
- valor adaptativo
- psicopatía antisocial
Psicopatía y éxito reproductivo
Algunos estudios sugieren que ciertos rasgos psicopáticos —encanto superficial, ausencia de miedo, impulsividad, manipulación social— pueden resultar seductores en contextos de cortejo breve.
El psicópata suele mostrar:
- gran seguridad
- escasa ansiedad social
- elevada capacidad de seducción
- tendencia al riesgo
En términos evolutivos esto puede parecer —al menos en una primera impresión— un indicador de alta calidad genética.
El problema aparece después: el psicópata suele ser mal compañero, mal padre y mal aliado. Pero para entonces la selección sexual ya ha hecho parte de su trabajo.
El atractivo del heterodoxo
No hace falta llegar al psicópata o al criminal. También el heterodoxo, el rebelde o el outsider puede resultar magnético.
La razón es parecida.
Quien se atreve a romper normas sociales transmite una señal implícita:
- independencia
- creatividad
- poder simbólico
- inmunidad al castigo social
Desde una perspectiva evolutiva esto puede leerse como estatus elevado o competencia extraordinaria.
De hecho muchos genios, artistas, líderes revolucionarios o innovadores han tenido vidas personales caóticas y comportamientos poco convencionales.
El mismo rasgo que produce innovación cultural puede producir también desadaptación social.
Cultura y amplificación
La cultura moderna amplifica este mecanismo biológico.
Novelas, series y cine han convertido al depredador carismático en una figura narrativa recurrente:
- el mafioso seductor
- el asesino inteligente
- el rebelde antisistema
- el criminal romántico
El cine negro, por ejemplo, está lleno de figuras masculinas que combinan peligro y atractivo.
La cultura no inventa estos arquetipos: los explota.
El coste del error evolutivo
La selección sexual trabaja con probabilidades, no con garantías.
Lo que en un entorno ancestral podía señalar coraje o capacidad de liderazgo puede transformarse hoy en conducta antisocial o destructiva.
Por eso el mismo rasgo que puede resultar atractivo a corto plazo puede convertirse en una catástrofe relacional a largo plazo.
En cierto modo, la psicopatía podría ser vista como un parasitismo evolutivo: utiliza señales honestas de dominancia para obtener ventajas reproductivas sin pagar los costes sociales correspondientes.
Una última paradoja
Quizá lo más interesante es que el atractivo del peligro no es exclusivo de las mujeres.
Los humanos —hombres y mujeres— sentimos una fascinación profunda por lo liminal: el criminal brillante, el rebelde, el genio desviado, el monstruo carismático.
Tal vez porque esas figuras habitan el mismo territorio ambiguo donde nace también la creatividad.
Entre el héroe y el psicópata hay, a veces, solo una diferencia: el contexto social que legitima su violencia.
Y quizá también una diferencia más prosaica:
si gana la guerra lo llamamos héroe, si pierde lo llamamos psicópata, y si además resulta atractivo…lo llamamos pareja equivocada.
En suma: romper las reglas es muy atractivo, y depende de qué reglas se trate muy peligroso. El talento del heterodoxo consiste en saber cuales son las lineas rojas que no pueden atravesarse, pues al fin y al cabo la mayoria de las reglas son estúpidas o ineficaces, salvo …—claro está— las fundacionales de nuestra especie y no tanto las de una sociedad colonizada por intereses espúrios..
Cuando termines el artículo:
Muy apropiado para estos días, reinados por psicópatas
Gente interpretando «Cumbres borrascosas» como novela «romántica» en el sentido popular del término. Pero bueno, el revisionismo con nuevas perspectivas de ficciones pasadas no deja de sorprender. Recientemente me comentaban que el guión original de «Pretty Woman» era un drama con una prostituta yonki y la historia ser titulaba «3000 dólares» (lo que le cobra al tipo).
Algo que no se suele comentar con el tema de los outsider se resume en la frase del hijo rana de la teosofía que decía lo de adaptarse bien a una socieda enferma. Supongo que suele valer como racionalización y excusa para odiar a una cultura y sociedad que da de palos al outsider hasta que lo echa. O sea, fracasados resentidos que odian a quienes los miden, mangonean y marginan. Pero lo resentido no quita lo objetivo sino que puede alimentarlo.