Las normas culturales contienen articulos de distinta procedencia: unos son adaptaciones de nuestra especie a nuestro entorno y no son culturales pero no caen fuera de su ámbito, por ejemplo cuidar de los niños o la cooperación nos vienen de serie, pero otras no tienen nada de natural: proceden de las instituciones (reyes, religiones, grupos de poder), y sus normas son a veces injustas y otras veces estúpidas, por lo que es licito tratar de subvertirlos y eso hacemos muchos aunque no lo parezca, aunque hay que tratar de minimizar los daños. Y siempre hay daños para el disidente.
La teoría de la inferencia y el principio de energía libre (PEL) no eliminan los sesgos culturales; simplemente los modelan como parte del “estado generativo” del organismo. Es decir, los sesgos no desaparecen por usar un marco matemático universal. Siguen ahí, pero se entienden como priors aprendidos.
Dónde encajan los sesgos culturales
En el marco de la inferencia variacional y el principio de energía libre (PEL), un agente minimiza sorpresa/energía libre ajustando sus creencias internas a las señales del mundo. Para eso usa:
- Priors (creencias previas)
- Likelihood (cómo espera que el mundo genere las señales)
- Políticas (acciones que reducen incertidumbre)
Los sesgos culturales entran en el punto 1 y 3:
1. Sesgos culturales como priors aprendidos
La cultura te da esquemas, expectativas y normas.
En el lenguaje PEL: son heurísticos o hiperpriors en la jerarquía del modelo generativo.
- Qué consideras “normal”.
- Cómo interpretas ambigüedades.
- Qué explicaciones prefieres (atribución interna vs externa, por ejemplo).
Estos priors influyen en cómo “explicas” el mundo, y por tanto en cómo reduces energía libre. No son un error: son un shortcut aprendido que te ha funcionado en tu entorno cultural.
2. Sesgos culturales como restricciones de política
La cultura no solo moldea creencias, también conductas posibles.
El marco del PEL contiene policies: series de acciones para cumplir objetivos y reducir incertidumbre.
La cultura define:
- Qué metas son válidas
- Qué acciones son aceptables
- Qué riesgos puedes asumir
Por tanto, incluso si dos agentes recibieran las mismas señales sensoriales, su elección de política puede diferir porque sus modelos generativos incluyen normas culturales distintas.
3. Sesgos como regularización
El PEL necesita regularizar modelos para no sobreajustar. La cultura funciona como una regularización social: te empuja hacia interpretaciones que tu grupo aprueba.
Entonces, ¿los sesgos culturales distorsionan la inferencia?
Sí, pero no desde la perspectiva del PEL.
La teoría los ve como expectativas adaptativas dadas por el entorno social. Lo que para un psicólogo cognitivo es un sesgo, para un modelo PEL es simplemente una parte del modelo generativo que ha sido moldeada por un entorno cultural concreto.
Un resumen corto
- La cultura → genera priors y políticas.
- Esos heurísticos → guían la inferencia.
- La inferencia → minimiza energía libre con esos priors, no con priors universales.
- Por eso distintas culturas “ven” y actúan de forma distinta aun con la misma información.
1. Evolución y supervivencia
Algunas normas vienen de comportamientos que facilitaron la convivencia y la cooperación en grupos humanos primitivos. Por ejemplo: evitar la violencia interna, compartir recursos, proteger a la familia. Estas normas ayudaban a que el grupo sobreviviera, así que se transmitieron y reforzaron.
Pero esto no explica todo.
2. Religión, poder y jerarquías
Muchísimas normas sociales provienen de instituciones con poder —tribus, reyes, imperios, religiones, estados— que establecieron reglas porque servían a sus intereses o a su visión del orden social.
Las religiones, por ejemplo, han sido una fuente enorme de normas sobre sexualidad, roles de género, moralidad, alimentación, pureza, etc.
3. Costumbres locales
Las normas también nacen “desde abajo”: de prácticas culturales que se vuelven habituales y luego pasan a ser moralmente obligatorias. Por ejemplo, estilos de vestimenta, rituales comunitarios, formas de saludo.
4. Miedo a lo desconocido y necesidad de control
Muchísimas normas restrictivas nacieron de intentar controlar lo que parecía “peligroso”, “extraño” o difícil de entender. La sexualidad humana ha sido históricamente un terreno donde algunas sociedades han sentido esa incomodidad y tratado de imponer orden.
¿Por qué algunas conductas son tan perseguidas por las instituciones sociales como la homosexualidad?
No existe un origen único, pero te resumo los factores clave:
A) Religiones antiguas
Muchas culturas antiguas tenían actitudes diversas hacia la homosexualidad (algunas la aceptaban plenamente), pero la condena fuerte aparece sobre todo en tradiciones abrahámicas (judaísmo, cristianismo, islam).
Estas religiones vincularon la sexualidad a la reproducción y a la estructura familiar patriarcal, así que cualquier conducta “no reproductiva” se consideraba desviada o pecaminosa.
B) Estados y leyes antiguas
Los imperios que adoptaron estas religiones —principalmente Roma cristianizada— incorporaron estas ideas en sus leyes.
Más tarde, los estados europeos las exportaron al resto del mundo durante la colonización. Esto es clave: las leyes anti-LGBT actuales de muchos países vienen directamente de códigos coloniales europeos, no de las culturas locales originales. Si bien en algunas religiones como la musulmana castigan severamente estas conductas y esto no parece proceder de la tradición europea.
C) Mantenimiento del orden social tradicional
Las élites políticas y religiosas reforzaron estas normas porque favorecían un modelo familiar rígido, que facilitaba la transmisión del poder, herencias, control social y reproductivo.
¿Resultado?
Las normas homófobas no son “naturales” ni producto inevitable de la evolución humana. Son construcciones históricas, religiosas, jurídicas y culturales que se consolidaron por intereses concretos.
Hoy estamos viendo el proceso contrario: muchas sociedades revisan esas normas porque ya no encajan con la realidad, el conocimiento científico y los valores actuales. Incluso al otro lado del péndulo dando alas a la homosexualidad y favoreciendo sus explosiones de júbilo en publico.
Pero a pesar de todo seguimos teniendo un sesgo homofobico
1. El cerebro humano es conservador por defecto
Nuestro cerebro tiende a ver con desconfianza lo que se sale de la norma aprendida en la infancia. Si creciste en un entorno donde se decía que “eso está mal”, esa reacción automática puede aparecer incluso cuando ya no crees en esa idea.
No es maldad; es aprendizaje profundo. Un aprendizaje sobre la obediencia normas de las que hablaré en otro post.
2. Las normas antiguas dejaron huellas
Durante siglos, religiones y estados enseñaron que la homosexualidad era pecado, delito o enfermedad. Aunque hoy se haya corregido a nivel legal o científico, las narrativas culturales tardan generaciones en deshacerse. O no desaparecen jamás.
Es como intentar borrar una marca en piedra: cuesta más que borrarla en papel.
3. La idea de “normalidad” está muy arraigada
La mayoría heterosexual fue vista como la única forma legítima de familia, reproducción y estabilidad social.
Eso generó un marco mental donde lo diferente se percibe automáticamente como “extraño”.
Incluso quien no es homófobo puede tener pequeños sesgos inconscientes.
4. Exposición desigual
Hay lugares o familias donde hablar abiertamente de orientación sexual sigue siendo tabú.
Y lo que no se entiende, se teme.
Cuanto más contacto real tiene la gente con personas LGBT, más desaparecen los prejuicios.
5. La homofobia sirve de válvula de identidad para algunos
A veces la discriminación funciona como forma de “encajar” en un grupo:
– “Si todos hacen bromas homófobas, yo también, para no quedar fuera.”
Ese mecanismo social es muy potente, incluso cuando la persona no cree de verdad en lo que se deduce de su conducta.
Lo mismo sucede con las normas de género.
Cómo encajan las normas de género en el modelo de inferencia variacional
1. Como heurísticos (creencias profundas sobre roles y expectativas)
Las normas de género funcionan como creencias de alto nivel que estructuran cómo interpretas lo que ves.
Ejemplos típicos:
- “Los hombres deben ser resolutivos.”
- “Las mujeres deben ser empáticas.”
- “Los hombres expresan menos emociones.”
- “Las mujeres son mejores cuidadoras.”
Desde el PEL, esto no se ve como “prejuicio irracional”, sino como expectativas internalizadas de regularidades estadísticas del entorno social. Si un niño crece en un entorno donde ve sistemáticamente ese comportamiento, su cerebro lo codifica como prior.
Consecuencia:
Cuando percibes una conducta ambigua, tu inferencia se sesga hacia lo que tu prior cultural considera típico.
2. Como políticas restringidas
El modelo generativo no solo infiere, también actúa. Las normas de género delimitan cuáles políticas un agente considera válidas.
Ejemplo:
- Una mujer que siente enfado tiene dos políticas posibles: expresarlo abiertamente o moderarlo.
Si su cultura penaliza la agresividad femenina, la política “expresar enfado” tiene una penalización de energía libre mucho mayor —socialmente genera más sorpresa y rechazo—, por lo que tenderá a evitarse.
En términos del PEL:
la política que viola la norma cultural predice mayor sorpresa social → mayor energía libre → se descarta.
3. Como costos de sorpresa social
La cultura establece expectativas compartidas. Cuando alguien actúa fuera de la norma de género, los demás experimentan “sorpresa” (prediction error social). Esa sorpresa se propaga por la red social y penaliza la conducta.
Por eso comportamientos que no encajan provocan:
- presión social,
- burla,
- crítica,
- exclusión.
El cerebro del individuo aprende rápidamente que ciertas políticas son costosas en términos de energía libre social.
4. Como estructura del espacio de estados (qué se considera posible)
Esto es más profundo: las normas de género no solo dicen qué debes hacer; moldean lo que crees que puedes ser.
En el PEL, esto se llama estructura del espacio de estados: qué configuraciones del yo son concebibles.
Por ejemplo:
- Un hombre puede no concebir “ser vulnerable” como un estado compatible con su identidad, porque su modelo generativo no lo incluye como una opción estable.
- Una mujer puede no concebir “priorizar ambición individual” si ese estado se asocia con rechazo social en su entorno.
Esto no es consciente. Es arquitectura del modelo.
¿Y qué pasa cuando alguien desafía una norma de género?
Desde el PEL, desafiar una norma es hacer predicciones que contradicen los priors culturales dominantes.
- El individuo experimenta prediction error interno: “esto no encaja con lo que esperaba de mí mismo”.
- El entorno experimenta prediction error externo: “no encaja con lo que esperábamos de ti”.
Ambos tienden a restaurar el equilibrio minimizando sorpresa:
- el individuo reacomoda su identidad (sube costes internos),
- la sociedad presiona (sube costes externos).
Por eso romper normas cuesta tanto.
El punto central
Las normas de género no son un añadido epifenoménico:
son componentes estructurales del modelo generativo social que afectan directamente inferencia, acción, identidad y percepción.
¿Qué son realmente las normas de género?
En su núcleo más simple:
Las normas de género son reglas sociales (explícitas o implícitas) que dicen cómo “deberían” comportarse, sentir, vestir, desear o vivir las personas según su sexo.
No son leyes escritas, pero funcionan como si lo fueran porque:
- se aprenden desde la infancia,
- se refuerzan a través de recompensas y castigos sociales,
- moldean lo que la gente considera “normal” o “aceptable”.
Ejemplos muy básicos:
- Los hombres “no lloran”.
- Las mujeres “son más cuidadoras”.
- Los hombres “tienen que tomar la iniciativa”.
- Las mujeres “deben verse arregladas”.
Estas normas varían según cultura y época, pero siempre existen.
Qué hacen en la práctica
Las normas de género:
- Ordenan el mundo social: crean expectativas claras, aunque a veces restrictivas.
- Definen roles: qué hace quién, cómo, con qué valor.
- Regulan emociones: qué se puede expresar y qué no.
- Distribuyen poder: asignan prestigio y autoridad de manera desigual.
- Moldean identidad: influyen en cómo alguien se concibe a sí mismo.
Por qué importan
Porque pueden:
- facilitar la convivencia…
…o limitar profundamente la libertad individual.
Muchas personas viven relativamente cómodas dentro de ellas; otras sienten tensión, incomodidad o conflicto al no encajar. Esto es lo más importante: hay muchas personas que sienten que no encajan en las reglas que regulan el género o sus manifestaciones. El lector deberia ahora volver a leer el post que titulé «melancolia ontologica».
Cuando termines el artículo:
Después de leer
Conversación y debate
0 comentariosLa lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.
Todavía no hay comentarios. Puedes abrir el debate con una pregunta o una objeción.