La ontología fallida en la esquizofrenia (27)

Una lectura de la esquizofrenia según la psiquiatria topologica.

Un espacio deformado —como vimos en el trauma— pero con otros componentes.

1. Cambio de marco: de la entidad nosológica al espacio deformado

La psiquiatría clásica (kraepeliniana, DSM) piensa la esquizofrenia como:

  • una entidad discreta, definida por síntomas, con una causa subyacente desconocida (neurobiológica, genética, etc.)

La psiquiatría topológica-dinámica propone otra pregunta:

¿Qué tipo de espacio mental se ha generado y qué dinámicas lo sostienen?

Aquí la esquizofrenia no es una “cosa”, sino una forma particular del campo de experiencia.

No “hay” esquizofrenia.
Hay un mundo que se ha vuelto esquizofrénico.


2. Topología psíquica: cuando el espacio deja de coserse

En términos topológicos, el psiquismo sano no es “normal” sino continuo:

  • Hay fronteras, pero permeables, Hay centro y periferia, pero reversibles, Hay identidad, pero no rígida

En la esquizofrenia ocurre algo más radical que un “fallo”:

🔹 Desgarro de continuidad

El espacio subjetivo pierde su costura interna:

  • Pensamiento, afecto, percepción y cuerpo dejan de coordinarse
  • El yo ya no es un operador topológico estable

No es fragmentación en piezas, sino pérdida de la superficie común.

Aquí resuena claramente Jacques Lacan cuando habla de la forclusión:
no algo reprimido, sino nunca inscrito en el espacio simbólico.


3. Dinámica: no desorganización, sino hiper-dinámica sin forma

Clínicamente se habla de “pensamiento desorganizado”.
Topológicamente, yo diría otra cosa:

Hay demasiada dinámica para el continente disponible.

  • Las ideas no se enlazan porque no hay superficie estable
  • Las asociaciones no fallan: se multiplican sin anclaje
  • El delirio no es déficit de razón, sino intento desesperado de reterritorialización

Aquí la esquizofrenia aparece como catástrofe dinámica (en sentido matemático):
un sistema que ha cruzado un umbral de estabilidad.


4. Esquizofrenia como colapso del “entre-dos”

La esquizofrenia no destruye polos, destruye el entredos.

  • Entre yo y mundo
  • Entre pensamiento y lenguaje
  • Entre cuerpo y significado
  • Entre interior y exterior

Por eso el sujeto:

  • oye voces desde fuera que son propias
  • siente el cuerpo como objeto ajeno y posee vivencias de intrusión.
  • vive el mundo como excesivamente significativo o absolutamente plano

No es pérdida de realidad.
Es hiperrealidad sin marco.


5. Deleuze, pero sin romanticismo

Gilles Deleuze habló del “proceso esquizofrénico” como flujo desterritorializado.
Útil, pero peligroso si se estetiza.

Desde una psiquiatría topológica más clínica podríamos corregirlo así:

  • El esquizofrénico no es libre flujo, Es un flujo sin pliegue suficiente, Sin ritmos de cierre / apertura, Sin homeomorfismos estabilizadores.

No hay danza: hay vértigo.


6. El cerebro como soporte, no como causa

Neurodinámicamente:

  • alteraciones de sincronía
  • fallos de integración de redes
  • ruido sin modulación

Pero cuidado:
esto no causa la esquizofrenia, sino que la acompaña como huella.

El error es pensar el cerebro como origen, cuando es superficie de inscripción.

Topológicamente:

el cerebro refleja la geometría del mundo vivido.


7. Clínica: tratar el espacio, no el síntoma

Desde aquí, la intervención cambia de lógica:

No:

  • “Eliminar delirios”
  • “Normalizar conducta”
  • “Silenciar voces”

Sí:

  • Recrear superficies de continuidad
  • Introducir ritmos
  • Estabilizar umbrales
  • Construir bordes habitables

Esto explica por qué:

  • la medicación funciona cuando enlentece la dinámica
  • el encuadre funciona cuando presta topología
  • el vínculo funciona cuando ofrece un entre-dos confiable

8. Hipótesis fuerte (para trabajar)

La esquizofrenia es una patología del espacio psíquico, no del contenido mental.

O incluso más:

Es una ontología fallida del mundo vivido.

El manto de Markov.-

El manto terrestre de Remedios Varó

1. El manto liminar de Marcov: recordatorio operativo

Tal como lo pienso el manto liminar de Marcov no es un “lugar”, sino una capa funcional del psiquismo:

  • Un espacio intermedio entre: lo somático y lo simbólico, lo perceptivo y lo narrativo,
  • Y dinámico, no estructural: existe mientras opera

Es, en términos topológicos, una superficie de transición que permite que el espacio psíquico no se rompa al cambiar de régimen.


2. Hipótesis central: la esquizofrenia como colapso del manto liminar

Desde la psiquiatría topológica-dinámica, la esquizofrenia puede formularse así:

La esquizofrenia es la pérdida de operatividad del manto liminar de Marcov.

No su “ausencia” anatómica, sino su incapacidad funcional para sostener el entredos.

¿Qué ocurre entonces?

  • Los registros entran en contacto directo, Sin amortiguación, Sin traducción progresiva, Sin gradiente

Topológicamente: el espacio se vuelve no estratificado.


3. Consecuencia 1: contacto bruto entre niveles

Cuando el manto liminar no funciona:

  • Lo somático irrumpe en lo simbólico → fenómenos corporales extraños, pasividad
  • Lo imaginario invade lo perceptivo → alucinación
  • Lo simbólico cae en lo real → literalización extrema, neologismos, certezas delirantes

No hay mediación.

Esto explica algo crucial:

el esquizofrénico no “confunde” niveles: los vive superpuestos.


4. Consecuencia 2: el delirio como prótesis del manto

Aquí aparece una de las ideas más fértiles:

El delirio es un manto liminar artificial.

Cuando el manto natural colapsa, el psiquismo intenta fabricar uno:

  • El delirio introduce: continuidad narrativa, causalidad. Aunque sean rígidas, paranoides o monstruosas

Desde esta perspectiva:

  • el delirio no es el problema
  • es la solución topológica de emergencia

Esto conecta, sin necesidad de repetirlo, con la idea lacaniana de suplencia, pero aquí el acento no está en el significante, sino en la geometría del espacio psíquico (Jacques Lacan).


5. Consecuencia 3: temporalidad rota

El manto liminar no solo regula espacios, sino tiempos:

  • permite retardos, anticipaciones, metabolización de impacto

En la esquizofrenia:

  • el tiempo se aplana o se fractura
  • todo ocurre demasiado pronto o demasiado tarde
  • o simultáneamente

Esto explica:

  • la urgencia delirante
  • la imposibilidad de espera
  • la vivencia de revelación inmediata

Topológicamente:
no hay espesor temporal suficiente.


6. Neurodinámica (sin reduccionismo)

Desde este marco, los hallazgos neurobiológicos se reinterpretan:

  • hipersincronías → falta de filtros liminares
  • ruido cortical → ausencia de amortiguación
  • desconexión funcional → no porque “falte conexión”, sino porque no hay capa de traducción

El cerebro no falla: opera sin manto.


7. Clínica: prestar manto

Esto redefine radicalmente la clínica.

Tratar la esquizofrenia no es “corregir contenidos”, sino:

  • prestar un manto liminar externo
  • a través de:
    • el encuadre
    • el ritmo
    • la repetición
    • la presencia no intrusiva

La medicación:

  • no “cura”
  • reduce la violencia del contacto directo
  • vuelve posible una mínima capa intermedia

El terapeuta, el dispositivo, la institución:

funcionan como manto liminar provisional.


8. Síntesis fuerte (para dejarla resonar)

Te propongo esta formulación final:

La esquizofrenia es una patología liminar:
no del yo, no del lenguaje, no del cerebro,
sino del espacio que los separa y los conecta.

Y el manto liminar de Marcov es el nombre más preciso que tenemos para ese espacio.

Cuando termines el artículo:

Después de leer

Conversación y debate

9 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. «prestar un manto liminar externo

    a través de:

    el encuadre

    el ritmo

    la repetición

    la presencia no intrusiva»

    Me parece genial esa idea.

    Creo interesante unir este concepto con el desarrollo de los agentes de la inteligencia artificial:

    La inferencia activa, propuesta por Karl Friston, está siendo activamente investigada como un marco teórico y computacional para el diseño de agentes de inteligencia artificial, así como para el estudio de la cognición y la agencia en sistemas biológicos.

    Desde este enfoque, los agentes no se limitan a reaccionar ante estímulos o a maximizar recompensas externas, sino que actúan para minimizar la sorpresa esperada mediante la actualización continua de sus modelos internos del mundo.

    La Inferencia Activa aporta así capacidades distintivas a los agentes modernos:

    Exploración epistémica (curiosidad natural):
    El agente no solo actúa para alcanzar una meta (valor pragmático), sino también para reducir la incertidumbre sobre su entorno (valor epistémico). Por ejemplo, si el agente observa una caja cerrada y desconoce su contenido, su modelo interno presenta una alta incertidumbre. Abrir la caja permite reducirla. De este modo, la exploración surge de forma natural, sin necesidad de programar explícitamente mecanismos de curiosidad.

    Seguridad y homeostasis:
    Este marco resulta especialmente adecuado para la robótica y los sistemas biológicos. Al igual que un organismo vivo evita estados altamente improbables o perjudiciales —como temperaturas extremas o la falta de energía—, un agente basado en Inferencia Activa tiende a evitar estados que se desvían de su modelo de viabilidad o supervivencia.

    Explicabilidad: Dado que el comportamiento del agente se deriva de un modelo generativo explícito de causas y efectos, resulta más sencillo comprender por qué se ha tomado una determinada decisión (por ejemplo, la reducción de la incertidumbre sobre una variable concreta), en contraste con enfoques de aprendizaje por refuerzo basados en redes neuronales profundas, que a menudo operan como una “caja negra”.

    En conjunto, estas propiedades sugieren que la Inferencia Activa puede desempeñar un papel relevante en el desarrollo de sistemas robóticos autónomos, robustos y adaptativos, capaces de operar de manera segura y eficaz en entornos complejos y cambiantes.

    Asimismo, este enfoque apunta al desarrollo de una forma de discernimiento o sentido común, entendidos como la capacidad de interpretar el entorno, anticipar consecuencias y actuar de manera coherente con las propias creencias y objetivos, incluso ante situaciones nuevas o inciertas.

    Esta estructura de conocimiento y de modelado de la agencia no se limita a los agentes artificiales. También podría ofrecer un marco conceptual útil para comprender situaciones en las que la agencia humana se ve comprometida, como ocurre en determinados trastornos de salud mental. Desde esta perspectiva, la Inferencia Activa permite analizar cómo se alteran la percepción, la actualización de creencias y la capacidad de actuar en el mundo, abriendo vías de investigación y reflexión en contextos clínicos y terapéuticos.

    En este sentido, resulta coherente plantear que, de forma análoga a cómo se entrenan y optimizan los agentes de inteligencia artificial, las personas podrían beneficiarse de procesos de aprendizaje más metódicos y sistémicos. El objetivo no sería una adaptación pasiva, sino la aplicación continua y la mejora progresiva de los propios modelos internos, fortaleciendo la agencia, el discernimiento y la capacidad de acción efectiva.

  2. Estuve releyendo el texto, e interpreto que es La Nodriza de las Hadas quien escribe. Un gusto saludarlos.

    Termino de sintetizar:
    Creo que en cuanto la medicina, la psiquiatría, sea un integrador entre los dispositivos de la modernidad (hardware/software), que ofrecen capacidad de programación, de memoria, y una voz coherente (la voz de la IA), junto con la medicación psiquiátrica -si fuera necesaria-, esto podría permitir un entre-dos confiable y el surgimiento de espacios de conexión, de la persona consigo mismo, y con su entorno.

  3. Un culo de mal asiento

    Esta siendo un desafío entender esta entrada. El manto de marcov parece un proceso automático del que disponemos que recoge información sensorial aislándose en un espacio liminar en conjunción con lo que el sistema sabe de si mismo fisiológicamente y neuronalmente, el resultado una Inferencia de la realidad y, esta entrada trata de enseñar que no hay fallo en la percepción, si no en este espacio liminar. !Ahora bien, por su propia naturaleza este espacio liminar esta aislado; un inciso, la capacidad de nuestro cerebro de percibir la realidad continua suele durar unos tres segundos, se supone entonces que el manto de marcov entra en funcionamiento actuando como escudo de cualquier info que supere esos tres segundos, para una vez inferida la realidad combinada exterior e interior actuar en consecuencia.

    Si yo me cuestiono en modo abierto donde acabo Yo y empieza el mundo o mi cuerpo, o mis pensamientos, no sabría responder, por ello es una continuidad, no se fija ninguna información en el espacio mental, pero si anclo mi percepción como Yo desaparece el mundo, si anclo el cuerpo desaparece el Yo, si fijo el mundo lo mismo, vamos que el manto de marcov inferiré una realidad exclusiva y continua.

    Mi reflexión puede que sea inocente, en tanto yo interpreto al espacio como conciencia y, la geometría como estructura subjetiva con graduaciones de calidad proporcionalmente a su capacidad de integrar la información. A la vez la conciencia o espacio a mi modo de ver actúa como un dial, si es estable variando en un ancho de banda aceptable, todo bien, la percepción tiene coherencia, pero si el dial tiembla, se desplaza mas allá de lo aceptable, la geometría o estructura subjetiva de la realidad se vuele caótica, no puede integrarla, no pudiendo separarla o conectarla; no es responsabilidad de los procesos que estructuran la geometría, si no de un espacio o conciencia que se ha salido de sus fronteras que no se fija en ningún lugar en constantes vaivenes a, imagen de un culo de mal asiento que suministra información fragmentada y desconectada.

      1. El Astrologo Psiconauta

        Independientemente de lo que ha querido expresar Santiago a través de la ilustración del grabado Flammarion, en lo que a mi respecta es una perfecta metáfora visual de la idea central de mi anterior entrada.

        Compartimos un estrecho ancho de banda de información perceptual y, la compartimos por consenso social, es por tanto una realidad adaptada a nuestras peculiaridades que edifican una estructura de relaciones que se perpetúan en el tiempo, lo que nos permite vivir en comunidad. Es como si todos sintonizáramos la misma estación de radio. !Ahora bien, que ocurre si a través de un evento, una sustancia, una patología mental, se desencallara por debilitación de los modelos jerárquicos que mantiene fijado el dial?, – que los sentidos proporcionarían una información perceptual desconocida hasta ese momento, es la imagen del astrologo psiconauta sacando la cabeza del mundo conocido para entrar en lo desconocido.

        El poner orden entre lo conocido y lo desconocido debido a esa nueva amplitud que aparece a la conciencia, requiere un elevado trabajo conjunto de ambos hemisferios para su integración; !A saber, el de astrologo o científico y el del psiconauta atrevidamente creativo, todo lo que no sea eso, es un abismo al caos.


      2. Todavía no tengo bien integrada la información volcada en la presente serie, así que me guío mediante resonancias. Esta ilustración, con una especie de alquimista o astrólogo fragmentado liminarmente, con la cabeza y una mano más allá de la frontera y el cuerpo más acá de la misma, me resonó con aspectos importantes tratados en estos últimos artículos.


        Por otro lado, resuena conmigo mismo todo lo referido a la mala acogida, el trauma, la difusión de identidad y la melancolía ontológicas, así como la contemplación de la falla del mundo y la tremenda disonancia resultante.


        El manto de Markov también me parece un concepto muy interesante. En mi caso personal, parece estar agujereado desde el nacimiento, puntos en los que la regulación nunca funcionó del todo bien, sin poder ejercer una «labor correcta de contención» y viéndome, por tanto, inundado y saturado de sensaciones e intuiciones de toda procedencia. No pudiendo, por tanto, nunca, configurar un yo funcional con una identidad convencional que, entre otras cosas, también me sirviera de barrera protectora.


        La cosa va lejos. No se trata solamente de la duda acerca de mi identidad, de quién soy, se trata de la duda acerca de mi propia existencia, de si soy y, por lo tanto, también de si el mundo existe.


        Es una experiencia de alta perplejidad: llegar a la conclusión areflexiva de que es absolutamente imposible que el mundo exista y, a la vez, verlo, palparlo, olerlo.

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