La técnica no resuelve lo ontológico, solo la ética puede hacerlo.
Lo que no puede representarse se encarna.
Hablaré de atractores en sentido amplio: fuerzas organizadoras que dan forma al devenir, sin determinarlo linealmente.
1. Qué entendemos aquí por “atractor”
En teoría de sistemas, un atractor no empuja: atrae configuraciones. No explica el origen, explica la estabilización.
Aplicado a lo humano:
- No causa la identidad
- No produce el deseo
- Organiza la experiencia posible
La transexualidad puede leerse como un campo donde operan múltiples atractores simultáneos, no siempre coherentes entre sí.
2. Atractor corporal primario: el cuerpo como disonancia
El primer atractor no es ideológico, es somático-experiencial.
No se trata de “no me gusta mi cuerpo”, sino de algo más radical:
- El cuerpo aparece como mal acoplado
- La propriocepción no casa con la imagen
- El espejo no confirma la vivencia interna
Este atractor organiza:
- Atención constante al cuerpo
- Hiperrreflexividad corporal
- Necesidad de intervenirlo para reducir ruido ontológico
No es narcisismo: es búsqueda de coherencia mínima.
3. Atractor simbólico: el nombre y el reconocimiento
Aquí entramos en el plano simbólico fuerte.
El nombre propio, el pronombre, la categoría social funcionan como atractores de existencia. No porque “definan”, sino porque permiten aparecer.
Cuando el nombre asignado:
- no anuda cuerpo y relato,
- no permite inscripción social estable,
Aparece el atractor de la renominación.
Cambiar de nombre, de género legal, de marcadores sociales no es un capricho performativo, sino un intento de:
Cerrar el circuito entre cuerpo, palabra y mirada del otro
Sin ese cierre, la identidad queda en estado de oscilación crónica.
4. Atractor imaginario: la figura posible
Aquí actúa el imaginario cultural. Toda transición necesita figuras anticipatorias:
- otros cuerpos trans,
- narrativas de “antes/después”,
- imágenes de coherencia lograda.
Este atractor tiene una doble cara:
Función vital
- Ofrece horizonte
- Reduce angustia
- Permite proyectarse
Riesgo
- Idealización
- Normalización excesiva
- Frustración cuando el cuerpo real no alcanza la imagen prometida
No hay transición sin imaginario, pero el imaginario también puede capturar.
5. Atractor traumático: ordenar el caos previo
Este es delicado y suele malentenderse.
No implica que la transexualidad “nazca del trauma”.
Implica que el trauma busca organización.
En biografías con:
- disociación temprana,
- experiencias de extrañeza corporal,
- climas familiares no mentalizantes,
la transición puede funcionar como:
Atractor de sentido fuerte,
una narrativa que ordena retrospectivamente lo vivido.
El riesgo aquí no es la transición, sino sobrecargarla de función reparadora total.
6. Atractor cultural contemporáneo: legibilidad y época
Toda subjetividad es histórica.
Hoy opera un atractor potente:
- la posibilidad cultural de decir-se trans
- un lenguaje disponible
- una comunidad interpretativa
Esto no “crea” transexuales, pero hace legible una experiencia que antes quedaba muda, psicótica o somatizada.
El peligro es confundir:
- atractor de expresión
con - atractor de producción
No todo lo que se nombra se fabrica.
7. El atractor final: coherencia existencial mínima
Por debajo de todos los anteriores hay uno transversal:
El atractor de la coherencia suficiente para vivir
No felicidad.
No plenitud.
No autenticidad romántica.
Solo:
- menos ruido interno,
- menos guerra con el cuerpo,
- más continuidad narrativa.
Si una configuración corporal-simbólica reduce el sufrimiento basal, ese estado se vuelve atractor.
8. Riesgo clínico y ético
El error habitual es:
- o reducir todo a un solo atractor (biológico, social o traumático),
- o suspender cualquier análisis por miedo a patologizar.
Ambas posiciones son pobres.
La tarea adulta —clínica, cultural, intelectual— es:
pensar cómo interactúan los atractores en cada biografía concreta
Sin dogma. Sin moralismo. Sin ingenuidad celebratoria.
9. Una síntesis posible
Podríamos decirlo así:
La transexualidad no responde a una causa, sino a un campo de fuerzas donde el cuerpo, el símbolo, el trauma, el imaginario y la época convergen hacia una forma de existencia más habitable.
No siempre sin coste. No siempre sin resto. Pero rara vez de manera frívola.
MAPA DE ATRACTORES (campo transexual)
NÚCLEO
Atractor de coherencia existencial mínima
Reducir la disonancia basal entre cuerpo, vivencia y mundo.
Este es el atractor madre. Todo lo demás orbita aquí.
CAPA 1 · Atractores primarios (pre-discursivos)
1. Atractor somático-perceptivo
“Este cuerpo no acopla”
- Disonancia propioceptiva / imaginal
- Extrañeza corporal persistente
- Hipervigilancia sobre rasgos sexuales
Feedback: cuanto más ruido corporal, más atención → más necesidad de intervención.
Riesgo: convertir el cuerpo en campo de batalla infinito.
2. Atractor disociativo-regulador
“Ordenar una experiencia caótica”
- Historias de disociación temprana
- Climas familiares no mentalizantes
- Sensación de ir “desanclado”
La transición puede funcionar como operador de anclaje.
⚠️ Riesgo: sobrecargar la transición como reparación total.
CAPA 2 · Atractores simbólicos (lenguaje / ley)
3. Atractor nominativo
Nombre, pronombre, categoría
- El nombre como anudador
- Ser llamado = existir
- El error nominal como micro-violencia ontológica
Riesgo: rigidez defensiva ante cualquier ambigüedad simbólica.
4. Atractor de reconocimiento
“Ser legible para el Otro”
- Documentos, mirada social, rituales
- No tanto aceptación como no fricción constante
Riesgo: dependencia excesiva del espejo social.
CAPA 3 · Atractores imaginarios (figuras y promesas)
5. Atractor de figura posible
“Así podría ser”
- Otros cuerpos trans
- Narrativas de antes/después
- Estética de coherencia lograda
Función vital: ofrecer horizonte.
⚠️ Riesgo: idealización → caída melancólica.
6. Atractor técnico-médico
Hormonas, cirugías, protocolos
- La técnica como promesa de cierre
- La medicina como operador simbólico moderno
Riesgo: creer que la técnica resuelve lo ontológico.
CAPA 4 · Atractores culturales (época)
7. Atractor de legibilidad histórica
“Hoy esto puede decirse”
- Lenguaje disponible
- Comunidad interpretativa
- Marco jurídico y mediático
No produce la experiencia, pero la organiza.
Riesgo: confundir expresión con producción.
CAPA 5 · Atractores secundarios (derivados)
8. Atractor militante-identitario
La identidad como refugio
- Protección frente al cuestionamiento
- Comunidad como continente
Riesgo: clausura del pensamiento propio.
9. Atractor estético
El cuerpo como obra
- Control, estilo, performatividad
- Belleza como compensación ontológica
Riesgo: narcisización defensiva.
DINÁMICA GLOBAL (lo importante)
No actúan en línea recta, sino como campo de fuerzas acopladas:
- El atractor somático activa el simbólico
- El simbólico se apoya en el imaginario
- El imaginario se legitima en lo cultural
- Lo traumático busca fijarse en cualquiera de ellos
Cuando el sistema se flexibiliza, hay vida. Cuando un atractor monopoliza, aparece el sufrimiento.
DISTINCIÓN CLAVE (muy importante)
- Atractor → organiza sin clausurar
- Fijación → organiza cerrando alternativas
Clínica y éticamente, la pregunta nunca es:
“¿Es legítimo este atractor?”
Sino:
“¿Cuántos atractores quedan disponibles?”
Cuantos más, más respirable es la existencia.
FRASE-SÍNTESIS
La experiencia transexual no gravita alrededor de una identidad, sino alrededor de un campo de atractores que buscan hacer habitable un cuerpo en el mundo.
Cuando termines el artículo:
El Demonio de Laplace
Curioseando por aquí y por allá, me he encontrado con un termino provocativamente interesante. !A saber, la llamada «Matriz de transferencia», algo así como las probabilidades estadísticas para que se suscite un cambio de estado, algo que ya esta ponderado matemáticamente antes de que suceda, lo que nos da que unas son posibles, otras probables y el resto imposibles.
Lo interesante es que la matriz existe antes que el sistema, o lo que es lo mismo, las reglas están escritas antes de que cualquier partícula intente moverse y, su traducción social seria que nacer en cierto país y cierta clase social, con cierto color de pie y ciertos padres, te coloca en una posición especifica dentro de una matriz de transición. La matriz te va indicar hacia que posibles futuros vas a transicional pues ya están previamente calculadas, no determinadas absolutamente, pero si tenidas en cuenta a la hora de saber la tendencia a la que evoluciona un conjunto de estados como un punto de equilibrio estable.
El como se conjuga el marco matemático «Dominio del demoniaco Laplace» y un sistema complejo/ dinámico como la conducta humana, parte de la base de que no es azarosa, si no el resultado inevitable de causas precedentes.
A mi personalmente este conductismo determinista no me acaba de convencer, pero reconozco que al Hemisferio Izquierdo le encanta esta cosmovisión, donde los atractores disponibles ya están calculados.
Es la función del Oráculo Laplace.
El tema del libre albedrío y el determinismo.
La verdad os hace libres
El libre albedrio se puede analizar desde la perspectiva, no de una capacidad fija, si no como una propiedad emergente proporcional al nivel de autoconciencia. Ello parece crear un espacio libre de maniobra que permite evaluar opciones antes de actuar, no evita la atracción, es palpable, pero a mayor autoconciencia mas capacidad para no darle bola, es un salvavidas anti gravitacional. Por otro lado parece existir una correlación entre patología mental y secuestro de la conciencia, lo que reduce drásticamente la capacidad agente, quedando en manos de un determinismo puro.
La prueba del algodón nos la puede revelar la neuro plasticidad, pues su estructura cambia mediante decisiones conscientes, lo que nos lleva a que a mas vedad sobre la realidad, mas nos hace libres ante las indeterminaciones de la incertidumbre.
Por eso Laplace es un demonio, no tiene en cuenta el nivel de autoconciencia del individuo, en el mejor de los casos su marco matemático solo acertara por determinismo puro, pero manteniendo siempre una cosmo visión Matrix, donde la libertad no existe, solo existen ecuaciones y el azar cuántico que provoca fallos en el sistema, creado por un arquitecto con mucho tiempo libre. Lo curioso es que nadie se pregunta de donde sale este ocioso arquitecto, es el punto ciego del hemisferio izquierdo, pues su sola existencia niega que solo exista un marco matemático.
Donde está ese ocioso arquitecto?
Donde esta Wally?
La secuencia Fibonacci ya existe en la naturaleza antes de la existencia del ser humano.
Posteriormente el hombre lo descubre gracias a la autoconciencia, para posteriormente ejercer de arquitecto y aplicarlo para sus fines. No hablo de un lenguaje de abstracciones matemáticas, si no de relaciones lógicas que describen una propiedad del universo que ya estaba antes que nosotros.
Tenemos por un lado la autoconciencia y por otro las relaciones matemáticas lógicas y, el individuo como arquitecto que reúne ambas para su aplicación. Es evidente, no?, no solo existe el marco matemático, si no la auto conciencia necesaria que lo trasciende. Apliquemos por tanto la misma metodología a lo Macro como el patrón de un fractal a su imagen y semejanza y, siempre nos toparemos con una autoconciencia raíz que trasciende la forma.
Alguien cree que la propiedad de relaciones lógicas universales puede ser el arquitecto de una autoconciencia que acaba por auto trascenderse para dominarse?.
La autoconciencia es el arquitecto ocioso, no existe en ningún lugar geográfico, no tiene forma, por tanto no es de este mundo, pero su chispa nos ilumina.
La secuencia de Fibonacci, ese arquetipo numérico, existía en la trama de la naturaleza –presente en la espiral de un girasol o en la disposición de las hojas de un árbol– mucho antes de que emergiera un observador consciente. Desde la perspectiva neurocientífica de Friston, la razón por la que la mente humana pudo descubrir y aplicar ese patrón preexistente reside en la arquitectura predictiva del cerebro: nuestro encéfalo opera constantemente anticipando regularidades y minimizando la sorpresa ante el entorno. No se trata solo de un lenguaje matemático abstracto, sino de un diálogo lógico entre la mente y el cosmos: de un lado, las relaciones numéricas universales; del otro, la autoconciencia capaz de percibirlas, de reconocer su presencia oculta y de trascenderlas atribuyéndoles significado. Es evidente que existe un entramado matemático objetivo, pero también una autoconciencia que lo trasciende y le confiere sentido. Si extendemos esta metodología a lo macro, como un fractal que se repite a imagen y semejanza en cada escala, acabamos vislumbrando en el origen una autoconciencia fundamental que subyace y trasciende la forma. Nos preguntamos entonces: ¿puede la mera existencia de esas relaciones lógicas universales ser la arquitecta de una autoconciencia capaz de trascenderse y dominarse a sí misma? La respuesta, desde esta visión neurocientífica, es que la autoconciencia no brota de la lógica por sí sola, sino de la necesidad de un organismo de integrarla en un modelo vivo y autorreferencial que le permita persistir. En términos de Friston, todo sistema vivo obedece a un principio organizador –el principio de libre energía– que lo impulsa a forjar modelos internos del mundo y de sí mismo, reduciendo la incertidumbre en todos los niveles jerárquicos. Bajo esta lente, las mismas propiedades lógicas universales actúan como cimiento para que surja una mente que se modela a sí misma: la autoconciencia emerge no por azar, sino como la culminación natural de un proceso de autorreferencia, donde el cerebro emplea esas relaciones lógicas del universo como planos arquitectónicos para erigir un “yo” capaz de auto-observarse. Esa autoconciencia es, en cierto modo, un arquitecto ocioso e inasible: no se halla en ningún paraje geográfico, no tiene forma material y por tanto no es de este mundo, pero su chispa inmaterial nos ilumina, sirviendo de puente entre el orden universal y la mente que lo contempla. La mente humana y el universo se reflejan mutuamente en un continuo fractal de lógica y autoconciencia.
¿Somos un extraño bucle? https://pacotraver.wordpress.com/2020/07/22/vivimos-en-una-simulacion-xxi/
Bucle recursivo Teológico
Y para bucle recursivo el, – Como se siente ser uno mismo?, o identidad subjetiva, que a poco que se piense es un espacio vacío. Eso es la autoconciencia, un espacio vacío donde podrá tener lugar la interpretación del mundo y, donde se tomaran decisiones basadas en nuestras experiencias, donde el Yo tb aparece en ese espacio, formando todo lo que conocemos como Mente. Mente, donde la autoconciencia es continente y los fenómenos mentales que aparecen en la misma contenido.
Una cosa que me llama la atención en las ECM con muerte clinica cerebral, es que se sienten ser los mismos, con su identidad subjetiva ya les basta y totalmente libres, una libertad imagino basada en la ausencia de interpretación, simulación, producción, maquinación y predicción del cerebro que esta muerto.
La cuestión es, como se sostiene esta burbuja de identidad subjetiva mas allá de la muerte clinica cerebral?. !Bueno, sostener necesita tiempo y, sin tiempo emerge la eternidad. Esa identidad subjetiva es nuestra esencia, una burbuja vacía que en contacto con la materia evoluciona en amplitud, hasta que el dos sea uno y, lo alto igual a lo bajo.
La autoconciencia hay quien la considera un atributo divino, en tano Dios habita en un hoy permanente, en una plenitud de vida sin pasado ni futuro, es decir con una identidad subjetiva vacía.