El barón Munchausen existió realmente, no es solo un cuento de fantasia para niños, es probablemente cierto que era un embustero que disfrutaba contando sus batallitas a quien quisiera escucharle y que inventaba cosas tan fantasticas como que viajaba a lomos de una bala de cañón o bien que se salvó de morir ahogado en una ciénaga tirándose de los pelos a sí mismo.
De manera que el barón era un mentiroso.
Debe ser por eso que en psiquiatría llevan su nombre un par de síndromes bastante perversos: uno de ellos, el que consiste en personas que fingen tener una enfermedad para conseguir atenciones médicas, ingresos e incluso intervenciones quirúrgicas que no necesitan. Recuerdo el caso de un hombre que visitaba las urgencias diciendo que tenia una pancreatitis y que debía ser ingresado y dormido con sedantes. Todos le conocíamos ya, supongo que cambiaría de Hospital o de ciudad. Otro es el caso más común de cuidadores que fingen una enfermedad en su custodio a veces su hijo a quien le provocan toda clase de síntomas con el fin de conseguir su ingreso. Este es un caso que siempre acaba en los tribunales cuando se descubre la trampa. Lo inimaginable es que con frecuencia es la propia madre la que provoca estas dolencias en su hijo, se llama Munchausen por poderes.
Quizá ustedes traten de explicarse estos sintomas inducidos. Es bastante fácil, la madre o cuidadora busca el reconocimiento de buena cuidadora, busca aumentar su prestigio acudiendo al hospital preocupada por sintomas alarmantes en su hijo. Que ella misma ha provocado. ¿Perverso no?
El pobre barón ha quedado como una reliquia psiquiátrica que exagera bastante sus intenciones reales que no debieron ser otras sino hacerse un hueco como narrador de historias fantásticas.
La neurosis del creador.-
Lola Lopez Mondejar es una psicoanalista y escritora que divulga mucho y bien sobre psicoanálisis, de ella ya hablé en otro post anterior donde hablé de otro de sus libros: «Invulnerables e invertebrados» y recientemente me he vuelto a encontrar con ella a raíz de mi investigación sobre autores y narrativas como la que expuse en mi post anterior. Así me enteré de que había escrito una serie de artículos que son los que componen el libro que preside ese post y otros que hablan de las confluencias entre literatura y psicoanálisis. Y que titula como factor Munchausen como etiqueta descriptiva que trata de explicar la neurosis de los creadores.
En síntesis la idea de la Mondejar es la siguiente:
Un creador es un niño herido que ha tenido una primera fase de crianza suficientemente buena, es decir es un niño que creció en un entorno de cuidados y amor suficientes pero que con el tiempo desarrolla un «trauma» que le provoca una disociación. Así en el niño viven dos niños, el niño que fue feliz en el «paraíso perdido» que definitivamente se perdió pero conserva una inscripción que llamamos Yo ideal y otro niño, hijo del Ideal de Yo que gracias a las actividades de Yo ideal (yo narcisista y grandioso) es instalado en algún lugar de la mente como guardián, tutela y cuidado del niño herido. El acto creador seria un dialogo entre ambos, el niño herido crea y el cuidador vigila su tarea, pues el cuidador se percata pero no sabe, el único que sabe es el Yo. Sin esa herida fundacional no hay acto de creación.
Yo creo que esto es verdad pero haré ciertas objeciones.
1.- No es necesario apelar al trauma para explicar este fenómeno, el niño no fue abandonado, maltratado, violado o ninguneado. La fragmentación del Yo no siempre es consecuencia de la disociación sino del enfrentamiento del niño con esa bruja que llamamos sociabilidad. Encajar en el mundo con reglas arbitrarias o injustas no es tan fácil como que te acepten en tu familia. Nadie volverá a quererte sin condiciones como tu madre, esa es la perdida que todo niño siente al escapar de la díada madre-hijo, esa separación que no se concreta en nada mórbido sino en la rutina normal del neurodesarrollo.
2.- Todos tenemos la posibilidad de fragmentar nuestro Yo. No solo existe tres instancias como supuso Freud sino múltiples. Hoy son muchos los autores que hablan de la multiplicidad del Yo y de roles procedentes de distintas identificaciones que en otro lugar he llamado zombies. La novedad que introduce el futuro creador es que genera un Yo muy especial que no procede tanto de identificaciones concretas sino de la omnipotencia grandiosa del Yo ideal, una especie de divinidad interior, un cuidador y un mentor o guía que nos tira de los pelos cuando estamos a punto de hundirnos en el lodazal como esa imagen que simboliza al barón Munchausen.
Son muchas las figuras poéticas que nos hablan de ese otro Yo como Antonio Machado «Converso con el hombre que siempre va conmigo», Pessoa o en este poema de Juan Ramón Jimenez:
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
Otros incluso lo personifican en otro Yo que es visible, como hacen los niños con su amigo invisible o como la voz que a veces conversa con nosotros y a veces nos advierte de un peligro, no es un doble en el sentido literario ni de Dios que siempre nos protege como piensan algunos, ni el ángel de la guarda dulce compañía, es el resultado de esa fragmentación que lleva a cabo un niño en la cima de su narcisismo y que logra desdoblar su Yo en una instancia bienhechora, bien al contrario de lo que hacen los esquizofrénicos que repiten este mismo fenómeno aunque invertido. La voz en estos casos es diabólica, persistente y malhechora.
La sociabilidad es la herida.-
En un niño hay dos niños, el niño de casa y el niño de la escuela y a veces son tan diferentes que cuando los profesores llaman a los padres para comunicarles alguna disfunción detectada en ese ámbito como por ejemplo meterse en peleas, los padres suelen quedarse estupefactos descreyendo casi siempre la opinión de los cuidadores.
Pues hay siempre dos niños, el del Yo ideal (omnipotente), y el del ideal del Yo (socializado)
La sobresocialización es un concepto inventado por un terrorista conocido con el nombre de Unabomber. (de verdadero nombre Ted Kadzinsky) que escribió desde la cárcel un manifiesto donde pone en blanco y negro sus ideas sobre la sociedad de la tecnología a la que considera el origen de todos los males sociales. En este post de Agnosis podemos refrescar las ideas sobre socialización y sus efectos sobre la política y sobre nuestro psíquismo.
«Sugerimos que la sobresocialización está entre las crueldades
más serias que los seres humanos se infligen unos a otros.«
T. Kaczynski, Manifiesto de Unabomber. La sociedad industrial y su futuro
Si pensamos un poco el mundo en el que habitamos coincidiremos en que está presidido de instituciones totales secuenciales que están dirigidas o bien a separarnos o bien a integrarnos con nuestros semejantes. Desde la guardería, hasta el hospital nuestra vida transcurre de forma institucionalizada y dirigida casi siempre a socializarnos, es decir a interactuar con otros, y sobre todo a admitir reglas y reglamentos a veces injustos o que son tan exigentes que casi nadie encaja en ellos. Nuestros creadores y también los psicóticos son la población que va sufrir esta dificultad de encaje.
Los niños antes de cumplir un año ya están en la guardería y allí seguirán hasta que entren en pre-escolar hacia los 3 años y ya ha habido autores como Janet Belsky que han investigado sobre el efecto poco saludable de las guarderías. Lo cierto es que los veterinarios no aconsejan a los propietarios de cachorros jóvenes sacarlos a la calle antes de destetarse y que reciban completamente su calendario de vacunación, pero también tratan de evitar malos encuentros con otros chuchos y sobre todo los contagios. Entre nosotros socializarse en una guardería es la mejor forma de contagio de toda la panoplia de virus conocidos, pero pasar 8 horas en una guardería tiene otros efectos, y el peor de ellos es el hacinamiento, el ruido y el trato impersonal de los cuidadores.
Los niños aprenden a relacionarse o a aguantar a otros bien pronto, antes de saber hablar, controlar esfínteres o estarse quieto sentado, no es pues de extrañar que los niños se resistan a hablar, a abandonar el pañal o a no soportar la separación de la madre. Nuestra vida transcurre en relación con otros, iguales o figuras paternales o maternales desconocidas. No cabe duda de que el Estado ha irrumpido en todos los niveles de la educación configurando individuos supuestamente sociales que aprenden a compartir con sus semejantes y que necesariamente han de sacrificar parte de su psíquismo cuando no son adoctrinados directamente desde la escuela y les imponen un tipo determinado de pensamiento. El Estado ya no se conforma con socializarnos quiere enseñarnos a pensar.
Naturalmente los niños han de jugar con otros niños, eso es obvio pero la duración de las estancias en esos lugares siniestros que llamamos guarderías exceden en mucho al tiempo que cada niño necesita para no ahogar su subjetividad en el grupo, someterse a una disciplina a veces feroz u obedecer ordenes cuando a sufrir malos tratos. Es en la escuela donde los niños -con más frecuencia- van a sufrir malos tratos o exclusiones por parte de sus iguales, de manera que la socialización tiene una parte bien oscura: el mobbing y el patio del colegio, un lugar peligroso para aquellos que sienten por unos motivos u otros que no encajan.
Genio y locura.-
No es de extrañar pues que la locura —fundamentalmente la maniaco-depresiva— y el genio creador sean tan comórbidos. Ni tampoco es de extrañar que grandes poetas como Dickinson, Alejandra Pizarnik, Anne Sexton o Silvia Plath acabaran suicidándose durante la evolución de su patología. Y no solo poetas, sino escritores, y músicos y sin hablar del daño que han hecho las drogas a generaciones enteras.
El genio creador y la locura se encuentran emparentados no sólo en el mito y la imaginación humanas desde tiempos ancestrales sino que también guardan entre si un extraño parentesco, ambigüo y paradójico en tanto que las pruebas de su asociación son incuestionables al mismo tiempo que sabemos que la enfermedad mental por si misma es devastadora para la creatividad.
La locura bipolar de Van Gogh, Schuman, Virginia Wolf, Silvia Plath o Emily Dickinson, la esquizofrenia de Syd Barret o Hölderlin, el trastorno esquizoafectivo de Brian Wilson de Beach Boys, la sifilis cerebral de Goya y Nietzsche, el alcoholismo de Edgar Allan Poe, la esquizotipia de Dali, la psicopatia de Caravaggio y de François Villon, por no hablar del peaje que las drogas han exigido en los músicos de rock, blues y jazz que son incontables.
Hace un tiempo planteaba esta misma cuestión en un post dónde presenté las investigaciones de la Dra Nacy Andreasen sobre este mismo asunto, me refiero a un post que titulé: «Creatividad y espectro depresivo».
Y aun existe un ultimo refugio para los creadores: el misticismo.
El retorno a lo Absoluto.-
- El proceso creativo, los arrebatos místicos o el talento artístico tienen cierto parecido con las enfermedades mentales y existe un solapamiento evidente entre ellos y ellas.
- Parece sin embargo que la eclosión de una enfermedad mental inhibe y destruye las potencialidades creadoras de las personas que las sufren disminuyendo y aun clausurando la actividad artistica «per se».
Lo que nos lleva a una profunda contradicción ¿es o no es la enfermedad mental o algunas de sus caracteristicas condición para llevar a cabo una tarea creadora, revolucionaria, reformadora o artística? ¿Como conjugar los hallazgos de unos y otros si parece que ambos extremos, aun contradictorios, responden a la verdad?
Hasta que me encontré este texto de Ken Wilber yo andaba todavia poniéndome mas del lado de Arietti que de aquellos que pretendian asimilar los estados místicos con las enfermedades mentales, lo cierto es que aunque mi intuición y mi práctica clínica me habian llevado hacia el camino de no identificar ambos fenómenos, es que la ausencia de una teoria sobre los fenómenos de conciencia suprareales hacía imposible una distinción entre ambos tipos de experiencias.
Es evidente que la psicologia evolutiva profunda ha avanzado lo suficiente para conocer bien los estadíos de la conciencia prepersonal o los estadios mas bajos de la evolución de nuestra mente pero ha avanzado muy poco en el entendimiento de los fenómenos más elevados de nuestra conciencia y que algunos psicólogos llaman transpersonales. La distintión entre «pre» y «trans» se hace en este momento esencial para entender que ante cualquier calamidad o dificultad no es lo mismo hacer una regresión masiva a la infancia en busca de seguridad que una elevación hasta la divinidad, el punto omega o la fusión con la Unidad. El error ha sido considerar que todo abandono de la conciencia lógico-racional llevaba necesariamente hacia atrás, a una especie de vuelta oceánica al Yo urobórico, ese periodo de felicidad ignorante en el que creímos ser dioses.
Y aunque en realidad en ese periodo urobórico fuimos uno y aduales, esa unidad «pre» es bastante distinta de la unidad «trans», la primera es una unidad estúpida e ignorante y la segunda es una unidad noética, basada en el conocimiento y en la sabiduria, la primera es un atajo, la segunda una escalada.
El articulo de Wilber titulado «Esquizofrenia y misticismo» publicado en «El proyecto Atman» está completo en la red, aqui.
Fueron los psicoanalistas los primeros en hablar de una regresión al servicio del Yo, es decir una regresión momentánea y adaptada que no destruía las conexiones con el principio de realidad y que permitian al sujeto volver sanos y salvos después de una excursión seguramente liberadora a su estadío normal de conciencia que suele ser siempre el logico-racional. Algo de esto sucede con ciertas experiencias psicodélicas causadas por drogas, se trata de regresiones con red.
Sin embargo y tal como el propio Arietti señala, el diagnóstico de psicosis es posible en el caso de ciertos creadores o místicos pues el elemento de fanatismo se encuentra compartido tanto en los enfermos mentales paranoicos como en los reformadores, sin embargo en estos ultimos es notable la ausencia de amargura y resentimiento.
Para Arietti la distinción entre ambos puede hacerse desde la clinica:
- Las alucinaciones de los místicos suelen ser visuales y no auditivas (verbales).
- Las alucinaciones invocan a personas protectoras y no amenazadoras o torturantes.
- Su contenido suele ser grato.
- Se experimenta un profundo aumento de la autoestima.
- Un imporante sentido de misión.
- Insight especiales y significativos.
- Experiencias que aportan conocimiento.
Lo cierto es que es verdad que tanto en las experiencias psicóticas como místicas existen elementos que proceden de estadíos suprareales como prepersonales, las invenciones de los delirantes, el sentimiento de haber sido escogido por la divinidad para una importante tarea, la identificación con la divinidad misma, las inspiraciones delirantes de los paranoicos, las torturas psicosomáticas y cenestesias delirantes, la hiperconexión con poderes sobrenaturales e invisibles son producciones que en su mayor parte no pueden ser explicadas a través de la regresión simple a la infancia e invocan una infiltración de niveles supra o transreales. Al mismo tiempo es imposible desconocer que muchos místicos presentan severas patologias narcisisticas, megalomanías irreducibles que proceden de los niveles más bajos de la evolución de la conciencia, lo que nos permite aventurar la hipótesis de que ambas poblaciones -psicóticos y místicos- pueden compartir experiencias «pre» y experiencias «trans» sin dudar de que ambas experiencias son distintas y que pueden identificarse clinicamente.
Más allá de eso es posible aventurar que la psicosis es un atajo a la propia evolución de la conciencia y que sucede más frecuentemente al alcanzar el desarrollo egoico o lógico-racional. Todo parece indicar que este estadío es un cuello de botella evolutivo que provoca atascos en la evolución individual hacia el nivel superior (el meme verde en la terminologia de Wilber) porque supone el abandono de determinadas certezas basadas en el egocentrismo, el etnocentrismo y el paso a una ecología mundocentrica, donde el Yo y el Tu quedan obsoletos por el nosotros y el Todos.
Significa que cuando una estructura egoico-racional se tambalea se abren compuertas por arriba y por abajo, las de arriba inspiran determinadas cogniciones trans-reales que pueden resultar amenazantes o incomprensibles a la vez que el flujo regresivo impele al individuo hacia abajo en busca de seguridad y quizá también en busca de la ignorancia primordial.
Cuando termines el artículo:

En realidad todo debería ser reevaluado desde la evidencia de que toda experiencia es total. Así aparece, por qué así es, no hay y nunca ha habido ni habrá la ilusión de separación entre sujeto/objeto y, me baso no en un conocimiento supuestamente adquirido o revelado, basta con observarlo sin que exista paradójicamente un observador evaluador.
Este es el juego creativo a imagen de un onírico sueño que nos sirve como reflejo, donde si tomo lucidez del mismo se da una división entre la ilusión onírica y un supuesto sujeto que da cuenta de ello, lo que hace que parezca una experiencia Trans elevada en conciencia, es lo que sucede en ese tambalearse egoico racional, que puede llevar a tomar lucidez de la ilusión y sucumbir a la misma, en tanto mi llamémosle cuerpo emocional no advierte la irrealidad de la ilusión, perdiendo el baremus digamos onírico racional, lo que nos habla de una experiencia Pre. Pero todo es lo mismo, por qué todo es una experiencia total. El genio y el loco, lo trans y lo pre, es lo que debería ser reevaluado desde la perspectiva de totalidad, aunque se hiciera desde la división de un sujeto que evalúa.
Es el puñetero juego creativo de la conciencia, lo recordamos noche tras noche en nuestras recreaciones oníricas y, si aparece la lucidez lo Trans y lo Pre, junto a la genialidad de jugar con los objetos oníricos recreando con creatividad, o la locura emocional de verse atrapado lucidez incluida, se pueden dar en ambos sentidos.
Ahora es fácil entender la respuesta de Buda, a la Conciencia reconociéndose a si misma como el único jugador…
Una sonrisa profiden……
En lo que haya podido observar y reflexionar, un factor esquizotípico elevado, sin llegar al trastorno, aparece siempre en las personas que evolucionan, pero, únicamente entre las que evolucionan hacia el individuo psicológico también llamado Centauro.
Cuando se trata de una evolución de la Conciencia hacia la unión mística con Dios o con el Todo esto ya no ocurre, puesto que a mi juicio solamente los Centauros pueden conseguir este logro, y los Centauros ya no se caracterizan por la esquizotipia elevada, la dejaron atrás mediante la integración corpomental que los distingue.
A su vez la crisis mediante la cual un Centauro evoluciona hacia la unión con el Todo desconozco en que consiste y como se desarrolla, puesto que no tengo la poibilidad, ni tampoco la necesidad, de comprender ese proceso, ya bastante he tenido con el esfuerzo de intentar entender el mío propio.
Como definirías el Centauro?
A mi juicio, el Centauro es un estatus referido al nivel del desarrollo evolutivo de la Conciencia humana donde se produce la integración transpersonal del Cuerpo con la Unio Mentalis previamente constituida.
Wilber habla de integración cuerpo-mente, pero, es que siendo cierto de que todos los seres humanos tienen mente, muy pocos seres humanos logran configurar su propia Unio Mentalis, que no es lo mismo, sino, una evolución de la misma.
A su vez, veo equivalencias entre el Centauro, el individuo psicológico de Jung, el hombre cósmico de Rojo-Sierra y la Unio Corporalis de Gerhard Dorm.
Por otro lado, no tengo la seguridad de que el Centauro no sea otra cosa que un ideal filosófico actualmente irrealizable, un ideal que está allá a lo lejos en el horizonte evolutivo humano y que por conseguir ese ideal irrealizable algunos hombres se han autodestruido inútilmente al no ser conscientes de lo que estaban haciendo (o al no haber podido evitarlo)
Esta entrada he de decir, me ha tocado en lo más profundo y, la verdad, soy incapaz de encajar las diferentes y dispersas piezas del puzzle, solo aportar un par de apuntes, que como siempre en estos asuntos quedan en el aire como meras hipótesis a la espera de nueva información de primera mano.
El primer apunte es que el niño hogar no es la figura de cuidador del niño escuela, o por lo menos a mí no me lo parece, si no el espejo o ideal ha alcanzar del niño escuela, y lo hace de tal forma que cuando los eventos y sucesos constelan al niño hogar las experiencias Transpersonales aparecen de súbito, dejando un poso de asombro e incredulidad. Por el contrario si las circunstancias son adversas o tienen un carácter transpersonal inquietante ponen a prueba la madurez emocional del niño escuela, lo que abre la puerta hacia lo Prepersonal, un caso típico y muy común sería la conspiró paranoia.
Todo lo anterior parece señalar a una forma de guiar al niño escuela desde su inmadurez a un equilibrio y elevación que refleja el niño hogar, logrando de esta manera integrar los dos niños en uno, es decir permitir una elevación de conciencia hacia lo Trans versus una regresión por inmadurez emocional a la infancia en busca de seguridad. No encuentro otra forma de explicar estos vaivenes, si no a través de como las circunstancias constelan al uno o al otro niño, y que si se va dando un buen aprendizaje, las bajadas a lo Pre van desapareciendo y dando paso a un mayor equilibrio, profundidad e intuición, lo que revierte en una mayor comprensión de la unidad de todo que afecta a todo de manera impersonal, y una menor atención a mirar todo de forma personal, individual y egoista.
Se habla sobre la integración de cuerpo/mente, pero si se piensa la integración ya es de facto, por eso lo psicológico afecta a lo corporal y viceversa, por qué son uno e integrados. El Centauro ya es. Sin embargo si integramos a los dos niños el Centauro adquiere la mejor versión de si mismo.
Por último queda por dilucidar quien cuida y provee las circunstancias que permitan está elevación, estancamiento o destruccion si es el caso…..
Solo siendo un niño se puede averiguar…
A mi siempre me ha fascinado el Ángel de la Guardia………
Hemos comentado en otras ocasiones como sin la progresión transpersonal de la función Intuición no puede haber evolución de la Conciencia. A modo de sonda espacial, la Intuición se adelanta al resto de las funciones atravesando lo que entendemos como Matrix, enviando también, a modo de sonda espacial, información sin codificar desde ese otro lado.
Esta información intuitiva sin codificar el sujeto la recibirá de forma tan sutil que apenas podrá percibirla, pero, será lo suficientemente persistente como para poner “patas arriba” toda su vida entera y su propia identidad al ser una información que va a contradecir intensamente la información que ha recibido y recibe proveniente del mundo y de si mismo.
Vemos entonces que lo primero que hará el sujeto (sin saber en ese momento el porqué) será ponerse a codificar esa información intuitiva a través de su verbalización filosófica por medio de la creación de una narrativa integradora propia. Esto lo efectuará mediante la búsqueda de referencias externas donde vea reflejadas sus experiencias internas con el fin de intentar aliviar la insoportable desorientación en la que vive.
El famoso adagio alquímico “Ora, lege, lege, relege, labora et invenies” (Ora, lee, lee, relee, trabaja y encontrarás) se refiere a esta parte del proceso, cuando el sujeto está más perdido sin siquiera poder balbucear mínimamente lo que le ocurre. Estaremos hablando, por lo tanto, del auténtico buscador.
Aquí es donde entra su apertura a la experiencia evolucionada y su desarrollada inteligencia lateral-divergente. La narrativa integradora necesaria para el logro de la Unio Mentalis tendrá obligatoriamente que contemplar el gran trozo de complejidad que el Proceso requiere, por eso el afectado intentará, a vida o muerte, confeccionarse un relato integrado multidimensional acudiendo a diferentes fuentes de conocimiento desde donde pueda entenderse a si mismo y entender lo que le pasa.
Por esa razón insisto tanto en que la consecución del Centauro requiere de la previa instauración de la Unio Mentalis, el Centauro no se puede establecer mediante la integración del Cuerpo con una mente común.
Por ejemplo, cuando vemos a una jirafa en la sabana, vemos a un ser completamente integrado consigo mismo y con su entorno, y sin embargo está muy lejos de poder alcanzar el estatus de Centauro. Igualmente habrán personas con un alto grado de integración corpomental que tampoco son Centauros. El Centauro se constituye solamente cuando se da la integración cuerpo-mente en una persona con una Autoconciencia ampliada, nunca en una persona normal.
Por otro lado, vemos la gran diferencia entre un esquizoide (pensador-intuitivo) y un esquizotípico (intuitivo-pensador) siendo ambos introvertidos.
El esquizoide podrá dedicarse al estudio y a la investigación en múltiples campos, es un pensador auxiliado por su Intuición (el caso de Cajal que se vio en un post anterior, por ejemplo) sin embargo, el esquizotípico, solamente se podrá dedicar al estudio, a la decodificación y a la integración de sus intuiciones, fracasando en todas las demás cosas a las que quisiera dedicarse, es un intuitivo auxiliado por su Pensamiento.
Vemos entonces el porqué el esquizotípico puntúa tan alto en autotrascendencia, apertura a la experiencia y pensamiento lateral-divergente y como estas características esquizotípicas distinguen a las personas en trayecto evolutivo, ya que no puede haber trascendencia sin progresión intuitiva y tampoco sin una función Pensamiento con alta capacidad para decodificar, vincular e integrar toda la información requerida.
Es curioso como, en estos casos, se habla mucho de regresión, pero, no tanto de progresión, supongo que será por influencia psicoanalítica. Cierto que si hablamos de la crisis que conduce al Centauro, estaremos hablando de una crisis extendida en el tiempo, incluso de décadas, de toda una vida o incluso de fracaso total.
Si ha habido disociación por retroprogresión sensorial-intuitiva (Nigredo), logicamente para que pueda existir una salida a esta crisis, habrá que lograr que las demás funciones evolucionen y avancen hasta poder integrarse con la función que va por delante, cosa que me parece de una dificultad diría que excesiva.
A mi juicio, las regresiones y las crisis más cortas que puedan producirse, estarán referidas a otras crisis destinadas a resolver otro tipo de problemáticas englobadas en un nivel de desarrollo menos avanzado.
La integracion cuerpo/mente a través de una verbalización filosófica intelectual que den sentido a la intuición caída del cielo, es una de tantas pero no la única, ni tan siquiera la más extendida. La excepción es la imposibilidad de mutar entre los diferentes caminos a Roma. La regla es deconstruir la ilusa frontera entre cuerpo y mente, entre tu y yo, entre yo y el mundo. La unidad ya es, lo que no es; ! A saber, es la demarcación implícita a cada nivel de conciencia. Además, el trazo indeleble de la goma de borrar de toda ilusión, permite que emerge el no saber en el saber, la desaparición de lo objetivo concentrado en subjetivo y abierto, lo finito en infinito y, nada mejor para advertir lo real de la ilusión que la crisis que nos abre al Amor.
El como íntegro lo que ya está integrado, es como cuestionarse si lo opuesto en realidad está ya polarizado y, no es la filosofía si no la conciencia lo que da prueba de ello, siendo la conciencia el territorio y no el mapa.
Ahora bien, a toda luz le precede un abismo de sombra, a toda deconstrucción un vacio, a toda celebración una crisis y, es aquí donde entra en juego la Fe que mueve montañas o confianza en el Yo mismo que ya es, en tanto esto va de perder, de eliminar fronteras y, nada más obvio que el amor frente a ello y, nada más amargo que la razón.
Si en algo consiste la libertad, es en estar libre de toda ilusión de voluntad, de toda decisión, de toda apropiación. El devenir de un Loco despreocupado al filo del abismo y su perro. Ni parece un Centauro ni da la talla de héroe del silencio, pero el jodió va de oca en oca tirando por qué le toca y, no es por qué Dios juegue a los dados………..
♥👏