Swallow y la pulsión alienada

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Swallow y la pulsión alienada

En este post voy a basarme en una película titulada «Swallow» para indagar sobre ciertas peculiaridades de los estados mentales que aparecen en la citada película. Empezaremos por definir qué es eso de una pulsión alienada.

¿Qué es una pulsión alienada?

Se trata fundamentalmente de un conducta apragmática que se vive como impuesta desde el interior de la propia persona, y se vive como algo ajeno al propio Yo, y es además incoercible, una especie de pulsión irresistible. En psicopatología llamamos a este conjunto de fenómenos «compulsión» que forma parte de una entidad clínica llamada TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) que como su nombre indica provoca obsesiones (pensamientos o ideas) y compulsiones (conductas). Estas conductas son catalogadas por el mismo individuo que las sufre como 1) absurdas, 2) peligrosas y 3) irresistibles. Es decir el individuo mantiene un Yo observador que sabe y enjuicia, pero que no puede imponerse a ese falso Yo que dirige sus compulsiones a las que no puede resistirse sin menoscabo psicopatológico. usualmente en forma de una extrema ansiedad que se reduce con la compulsión. Dicho de otra forma: la compulsión es una forma de restaurar la vivencia del Yo.

La película.

Swallow significa en inglés «tragar». Por el titulo ya intuimos que la película va sobre comida, algo que comemos o -más en clave simbólica- algo que nos tenemos que tragar. Antes de escribir este post he visto algunas criticas de la película, que ponen el acento en la personalidad de Hunter, la protagonista -más concretamente sobre su perfeccionismo- o bien en aspectos forzados sobre el feminismo y como algunas veces las mujeres han de escapar de cierto tipo de relaciones para emanciparse, pero nada de esto me parece esencial en la dinámica de su problema que no es otra cosa sino ese tragar compulsivo. Como el lector verá más abajo el problema de Hunter no es con su marido por muy idiota que nos parezca sino con su madre.

La pica se supone que es un trastorno alimentario en la que el paciente come cosas que no son comestibles ni digeribles como arena, papel, yeso, agujas, canicas etc. En este post puede el lector familiarizarse más con el concepto. Aunque se trata de un trastorno poco común en Europa parece que es bastante frecuente en Sudamerica sobre todo en mujeres embarazadas. Se ha teorizado en que la falta de nutrientes y de hierro durante el embarazo favorecen esta enfermedad.

Hunter es una muchacha recién casada que vive junto a su marido en un entorno ideal, una de esas casas con jardines, piscina, vistas fascinantes, lujo y flores y sin embargo percibimos que hay una soledad ambiental que todo lo perturba, sabemos que algo no va bien en esa casa donde Hunter pasa la mayor parte del día sola y aburrida sólo preocupada en las tareas de la casa y en los adornos y comidas que prepara para su marido. Hay algo mineral en esa soledad, algo que perturba al espectador.

Es así como Hunter comienza -después de quedar embarazada- con un episodio de pica, comienza tragándose una canica e irá progresando en intensidad buscando cosas cada vez más peligrosas, pilas, imperdibles, así como papeles y tierra. Al final es descubierta mientras le hacen una ecografía y llevada a la consulta de una psiquiatra.

La psiquiatra comienza a escarbar en la historia de la paciente y descubre que es el producto de una violación. es decir su madre fue violada por un tipo que pasó varios años en la cárcel pero no quiso abortar por sus convicciones religiosas e ideológicas. La madre según Hunter «creía en todas esas tonterías republicanas», por lo que sabemos que no era partidaria del aborto. Otra cosa curiosa es que porta siempre encima una foto de su padre, el violador de su madre. Por otra parte observamos que no mantiene relación ni con su madre ni con sus hermanas (que vinieron después en el segundo matrimonio de la madre) y sin embargo mantiene una relación muy estrecha con sus suegros que mantienen a la pareja en una especie de arresto emocional en el sentido de que ejercen sobre su hijo y sobre ella un control absoluto sobre sus vidas.

De hecho Hunter la describe como: «Mi madre es una tarada religiosa de derechas. Mi familia no cree en el aborto, ni siquiera en casos de incesto o violación, así que aquí estoy.» Aunque rápidamente lo compensa diciendo, con una emoción que ya nos indica lo contrario, (como hacia el final de la película se nos mostrará): «Pero mi padrastro se portó muy bien conmigo, y mi madre nunca se mostró resentida ni nada. Mis hermanas me quieren.» Sorprendentemente lleva una foto del violador en su cartera. Al final de la sesión vemos como Hunter ya tiene una fuerte confianza en la terapeuta. Así, al despedirse, se dirige a ella y la abraza. En todo caso se dibuja ya que ella no es una hija deseada ni producto del amor, sino todo lo contrario.

La psiquiatra que debería iniciar un curso de privacidad acaba contando sus secretos a su marido y suegros, esta es otra traición que Hunter contabiliza después de que su marido desvele su patología a sus amigos.

Observamos que en los distintos momentos en los que aparece con Alice, su terapeuta, vamos conociendo algo de Hunter. En la primera ocasión se niega a hablar de su familia diciendo que fueron unos buenos padres con ella y que, en todo caso, lo único que desea es «solo quiero dejar de comerme cosas para hacer feliz a Richie y volver a nuestra vida normal», cuando en realidad su inconsciente, a través de su síntoma diría «solo quiero comerme cosas para sentir que existo dentro de esta vida anormal».  (Esta interpretación no es mía sino del autor de este post de donde he extraído algunos párrafos descriptivos)

En la segunda ocasión en la que aparece con la terapeuta, el informe médico indica que ha seguido ingiriendo objetos varios (una aguja, una piedra, una pila). Cuando le pregunta por qué lo hacer Hunter responde: «No lo sé… Me hacían sentir que controlo.»  Palabras que coincidirían con «el solo quise hacerlo y lo hice» que le dijo a Richie. Una ilusión de control sobre sí misma y que, en la realidad, pone de manifiesto que no lo tiene en absoluto. En esta ocasión, y al finalizar la sesión, también le apunta que quiere hablar con ella «sobre mi madre, nuestra relación y todo eso.»

Este «no sé porque lo hago» es característico de una pulsión alienada. Dice la verdad, en realidad Hunter no sabe porqué lo hace.

La navaja de Occam y la interpretación.-

«Entia non sunt multiplicanda» (las entidades no deben multiplicarse)

Todas las reseñas que he leído incluso las mas psicológicas y concienzudas ponen el énfasis en la personalidad de Hunter y sobre todo en el aspecto de su vida matrimonial donde aparece alienada por un marido y unos suegros autoritarios y controladores, en efecto ella destaca por ser una persona que parece carecer de subjetividad, enfrascada en quedar bien con su familia, ser o aparentar ser feliz, no plantear problemas y ser la amante esposa de su marido por más que su vida se encuentre ninguneada por todos. Como si se sintiera obligada a dar las gracias por haber tenido tanta suerte en la vida. destaca también su pasividad, su aversión al conflicto y a querer hacerlo todo bien. Ser una buena niña.

Sin embargo en mi opinión este tipo de personalidad «como si», no explica su patología compulsiva de pica. Y nos deja con una pregunta en la boca. ¿Qué le pasa a Hunter? o ¿Qué es lo que quiere?

Tendremos que esperar a la resolución que la misma película plantea y resuelve con un desenlace que es al mismo tiempo la solución del problema.

Tras esta nueva ingesta, Richie y familia ya preparan el siguiente paso: el ingreso en un hospital psiquiátrico. Lo que vamos a observar en esta escena es todo lo contrario de lo que Alice, la terapeuta, le dice a Richie, que Hunter necesita su amor y aceptación y el de su familia. En lugar de esto, y tras las traiciones sufridas, asistimos a su retraumatización cuando se quiere forzar  que acepte su ingreso en el hospital porque si no Richie – por boca de su padre – pedirá el divorcio. Es interesante observar cómo todo esto sucede bajo la mirada de Luay, su enfermero quien, desde su más que posible trauma de guerra, parece comprender lo que le está sucediendo a Hunter. Y así será él quien la ayudará a huir de toda la locura que la envuelve en lo que será el inicio de su camino de liberación y recuperación de su identidad. Hunter decide afrontar la raíz del conflicto sobre la que su síntoma se ha construido.

Tras su huída todo va tomando forma. Veamos:

En primer lugar Hunter abandonará el entorno en el que se ha alienado. Llamará a Richie para decirle que no piensa volver. Como siempre, y tras la aparente y manipuladora buena respuesta (te amo, te necesito, todo será distinto y vuelve), cuando esta no se ve asumida (pues el problema para Hunter no es volver sino recuperarse a sí misma), generará la verdad que se oculta tras la buena apariencia. Tras decirle un categórico «no» a volver, Richie empieza a mostrar esa verdad oculta, y así le dice: «¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a vivir en la calle? No eres buena en nada, no sabes hacer nada. Es lo que hay, es la mejor opción que vas a tener. Vuelve, o vuelves o voy a ir a por ti (en tono de amenaza). Joder que si voy a ir, puta desagradecida.» Esa es la realidad que se oculta tras el amor incondicional de Richie. Cuando la muñeca que había incorporado a su vida como un mueble más empieza a ponerse en su lugar, no queda nada más que desprecio y brutalidad. Desprecio que se verá confirmado cuando ante su reiterada negativa ya estalla en gritos: «¡Vuelve aquí con mi hijo!» – ni tan siquiera «nuestro» -.

En segundo lugar asistimos a la verdad que se oculta tras la apariencia de su familia. Efectivamente, tras dejar el motel donde se ha alojado llama a su madre. Una vez más, la apariencia de las buenas formas oculta una verdad muy distinta. En principio su madre la recibe con voz dulce y cariñosa, y tras decirle Hunter que necesita verla por una emergencia, todo parece ir bien: «será genial pasar un rato juntas […] claro bonita, siempre eres bienvenida», apariencia a la que sigue la verdad oculta: «… solo que tu hermana está aquí con su bebé recién nacido y apenas tenemos sitio.» Hunter repone que no molestará, y de la misma manera que Richie, su madre les responde brutalmente: «¡Es que no hay sitio bonita!» Hunter cuelga el teléfono bruscamente. Una vez más se la hace sentir indigna de amor y un problema.

En tercer lugar llegamos a la confrontación con el padre biológico, el violador de su madre. Finalmente va a su casa y descubre que William Erwin (Denis O’hae), es un hombre ahora felizmente casado que está celebrando una fiesta de cumpleaños de su hija. Tras darse a conocer, y tras unos momentos de tensión, le pregunta porqué lo hizo:

«No puedo explicarlo. Estaba ido, no hay forma de justificarlo. Me sentía, me hacía sentir especial, Es como que un secreto te hace fuerte. Todos pensaban que era un tipo normal, ¡pero yo me sentía jodidamente importante, era poderoso, era dios! Y después acabé en la cárcel y me trataron como una puta mierda. Me pegaron tales palizas que tuve que llevar una colostomía, y entonces me di cuenta que no era dios, era basura.«

Nótese como el padre sí sabe porque lo hizo, esa es la diferencia entre un acto psicopático y una conducta compulsiva. Lo hizo para obtener poder.

Dialogo entre Hunter y su padre.-

Hunter: ¿Te avergüenzas de mí?

William: No… pero sí de lo que hice.

Hunter: ¿Soy como tú?

William: No lo sé. ¿Lo eres?

Hunter: No, pero necesito oírte decirlo.

William: No eres yo. Tù… tú no has hecho nada, no has hecho nada malo (Hunter se emociona). No es culpa tuya.

Después de esta ultima conversación Hunter acude a buscar ayuda para un aborto.

Y aquí tenemos la clave y la respuesta a la pregunta anterior que hice más arriba. Hunter quiere abortar, lo que su madre no hizo, no por amor sino por cuestiones religiosas o abstractas. El que su madre no abortara no la hizo vivir una infancia mejor, nunca se sintió querida y sin amor da igual la decisión que su madre tomara.

Dicho de otro modo su pica compulsiva ocupa el espacio de un deseo: el deseo de dañar a su feto y a sí misma. No porque tuviera un deseo de abortar en origen sino de confirmar -contra la madre- su decisión de seguir adelante con su embarazo.

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